El 1 de Mayo y su primera conmemoración, en Chivilcoy (1890).

Compartir
"La plaza de los trabajadores", ubicada en la intersección de las avenidas, Dr. Bernardo De Iriogyen y General Justo José de Urquiza, que se inauguró el 1 de mayo de 2007. En dicho paseo público, se observa un mural, del artista plástico chivilcoyano, Marcelo Mosqueira.

«La plaza de los trabajadores», ubicada en la intersección de las avenidas, Dr. Bernardo De Iriogyen y General Justo José de Urquiza, que se inauguró el 1 de mayo de 2007. En dicho paseo público, se observa un mural, del artista plástico chivilcoyano, Marcelo Mosqueira.

Día Internacional del Trabajo, nos recuerda, los graves y trágicos episodios, que acaecieron, en los Estados Unidos de América, hacia el año 1886, cuando hubieron de estallar, en distintos puntos geográficos del país, numerosas huelgas y conflictos obreros, a través de los cuales, los trabajadores reclamaban, la urgente implantación de la jornada laboral de ocho horas diarias. En la ciudad de Chicago, como consecuencia de un impetuoso y vibrante reclamo, ante la empresa “Mac Cormik”, hubo de producirse un atentado, con la explosión de una bomba, y a raíz de ello, la fuerza policial, procedió a la inmediata detención de cuatro líderes sindicales, quienes fueron juzgados y ejecutados, posteriormente, en 1887. Dos años más tarde, en 1889, el congreso de la Segunda Internacional Socialista, que se había reunido en Francia, instituyó el 1 de Mayo, como “Día del Trabajo”, en reconocimiento y homenaje, a los valientes y abnegados mártires de Chicago. En 1954, por otra parte, el Sumo Pontífice, Papa Pío XII, declaró esa jornada, como festividad de San José Obrero. En Chivilcoy, la sentida recordación inicial del Día del Trabajo, se llevó a cabo, el 1 de Mayo de 1890, convocada y organizada, por una “Societá de Mutuo Socorro Italiani”, que integraban, diferentes inmigrantes, de origen itálico, con ideales y convicciones, de naturaleza anarquista. Chivilcoy, junto a Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca, fue entonces, – auténtico y verdadero motivo de honroso orgullo -, una de las ciudades pioneras, en las que se conmemoró, por vez primera, aquí, en la República Argentina, el Día del Trabajo. En décadas siguientes, los actos públicos, con motivo del Día del Trabajo, fueron organizados, por el Centro Socialista “Dr. Juan B. Justo”, el Centro Comunista, el partido justicialista, otras agrupaciones ideológicas, de izquierda, etc. El 1 de Mayo de 2007, durante la administración municipal, del Dr. Ariel Fabián Franetovich, se efectuó la inauguración oficial, de la “Plaza de los Trabajadores”, situada en la intersección de las avenidas, Dr. Bernardo De Irigoyen y General Justo José de Urquiza. La feliz y plausible iniciativa, hubo de corresponder a un grupo de vecinos, del propio barrio, quienes aspiraban a contar con un espacio de recreación y esparcimiento, y la citada inquietud, recibió el respaldo institucional y el claro apoyo, de las autoridades comunales. En dicho poseo, encontramos un magnífico mural alusivo, sobre el “Día del Trabajo”, perteneciente, al talentoso y destacado artista plástico local, Pablo Mosqueira.

Recordemos que, en nuestro país, la jornada máxima de ocho horas, de trabajo diario, se implantó, en 1929, por medio de la ley nacional Nro. 11.544. Con anterioridad, se habían sancionado, las leyes Nros. 4661, de 1905, que establecía el descanso dominical; 5291, de 1908, reglamentando el trabajo de mujeres y de niños; 8999, de 1912, que creó y organizó el Departamento Nacional del Trabajo; 9688, de 1915, que fijaba las indemnizaciones, por accidentes de trabajo, y 11.338, de 1926, que prohibía el trabajo nocturno, en los establecimientos de panadería. El denominado “Sábado inglés” (Descanso de medio día), llegó en 1932, con la sanción de la ley Nro. 11.640.

El laburo, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

El laburo es pulenta cotidiana, y esa fuerza debute y verdadera; es la chispa que enciende la piojera, el empuje y la vida, posta y sana. El laburo es la voz, hecha campana, que te arranca, chabón, de la catrera, cuando raja la fiaca placentera, y el tachómetro, anuncia la mañana… El laburo es cinchar, firme y constante, frente al vago, que juega de atorrante, sin movérsele un pelo –facha pura -… Y es el morfi del día, bien ganado, que te muestra el camino más honrado, y te aleja de tanta mishiadura. Escuchá los chamuyos de este quía, que te parla, con yornos de experiencia, y por no trabajar – mala conciencia -, hoy está, sin un mango y en la vía..