Reflexión lunfarda: “El país del más de lo mismo, atado con alambre”.

La tan repetida y popularizada expresión “El país, está atado con alambre”, intentando significar con ello, la situación precaria, insegura o inconsistente, de ciertos sistemas, mecanismos, engranajes, aparatos, vehículos, mecanismos, instalaciones o estructuras, de la vida diaria y el desenvolvimiento cotidiano; nos invita hoy, más que nunca, a reflexionar, franca y profundamente, acerca de la fundamental importancia, de la capacidad y competencia profesionales, la idoneidad, la formación, el buen criterio y la solvencia personal, frente a la improvisación, la frivolidad, la ligereza, la irresponsabilidad y la pavada… Reflexionar, de una manera honda y sentida, sobre la necesidad de recuperar, hoy, más que nunca, los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales; como asimismo, la sagrada cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio y la enseñanza, frente a la denominada anticultura del facilismo, donde todo se consigue sin laboriosidad, sin ningún empeño y con absoluta carencia de méritos, condiciones y aptitudes. Reflexionar, de un modo claro y sincero, en un rincón de la conciencia y el pensamiento, respecto del país, del más de lo mismo, atado con alambre, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho, de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, inexorablemente siendo, más de lo mismo… El país, atado con alambre, fruto, efecto y consecuencia,  de los vulgares vendedores de imagen, la apariencia, la figuración decorativa y las cosas rápidas, externas o superficiales, de mero maquillaje; donde jamás existen imputados y culpables, y las víctimas, al final, resultan ser, los anónimos y humildes ciudadanos comunes, los que luchan y trabajan, cada día, los abnegados y valerosos servidores de la Patria, los héroes y mártires, desconocidos u olvidados, los modestos obreros, los inocentes marginados, los otros, los chorlitos, salames y perejiles, de siempre… El país, atado con alambre, causa del mal, donde se destruyen muchas ilusiones, se mata, los mejores proyectos y sueños, y hasta se puede perder, la propia vida.  El país, atado con alambre, que debemos, en un futuro, no muy lejano, dejar atrás; para construir así, una nación y una sociedad, en serio, con un horizonte luminoso, y un porvenir promisorio y verdaderamente esperanzado, por el único sendero posible: El camino de la educación, la honradez y el trabajo.

El país, atado con alambre,  por Carlos Armando Costanzo, fundador y director organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Si tenemos un balurdo, que asusta y que da calambre, lo arreglamos, enseguida, atándolo con alambre… Si se estrola alguna puerta, o hay que coser un matambre, solucionamos la cosa, atándola con alambre… Si hubo un fulero accidente, – varios heridos y un fiambre -, nos bancamos la emergencia, atándola con alambre… Si no aguanta un edificio, donde la gente, es enjambre, chapamos a las paredes, atándolas con alambre… Remedio muy facilongo, que nos causa escalofrío, pero bate el triste fato, del eterno chanterío… Modalidad tan canchera, que de una forma genuina, ante los capos del mundo, es propia de la Argentina. Pues, aunque parezca grupo, – tema de lunga raigambre -, hasta el país, que vivimos, está atado con alambre.

Suscripción para recibir en tu correo electronico

Efemérides, Biografias, Personajes Chivilcoyanos, Lunfardo y demás noticias del Archivo Literario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *