Acuarelas navideñas chivilcoyanas

El martes de Navidad, 25 de diciembre de 1934, hubo de abatirse, sobre nuestra ciudad, una gigantesca y pavorosa tormenta, la cual, de acuerdo con los testimonios periodísticos de la época, constituyó un fenómeno meteorológico, de inusitada magnitud, y considerables proporciones, que produjo, tras su devastadora acción, numerosos y muy graves, daños y perjuicios, en la planta urbana, el sector de quintas y, en diferentes campos, de esta región geográfica. La crónica informativa, puntualizaba que: “Ocasionó daños cuantiosos, en Chivilcoy y su zona, la tormenta de agua, viento y piedra, que se desencadenó, durante la noche del 25 de diciembre, y se mantuvo, en forma espectacular, durante media hora larga… La tormenta impresionante, de la noche de Navidad, ha dejado ingratos recuerdos, en Chivilcoy”.

El 24 de diciembre de 1950, de un modo previo, a la tradicional celebración litúrgica de Navidad, en los ámbitos de la iglesia Nuestra Señora del Carmen, hubo de llevarse a cabo, la bendición de una campana de bronce, donada al citado templo, por Don Nicolás Vicente Grisolía (1875 – 1960), uno de los hijos, del siempre recordado inmigrante italiano, Don Pascual Grisolía, quien, al igual que su padre, se caracterizó y distinguió, merced a su espíritu, caritativo y solidario, su singular vocación y de servicio y, su especial y admirable generosidad personal. Sobre dicha campana, se hubieron de grabar los nombres, de los progenitores del donante: Don Pascual Grisolía (1835 – 1920), y Doña María Filomena De Maio de Grisolía (1845 – 1929). Los restos de ambos, reposan en el atrio, de la iglesia Nuestra Señora del Carmen, desde 1958.

El 24 de diciembre de 1973, hubo de realizarse, de una forma original y atrayente, una misa de Nochebuena, en las instalaciones del ex Lago Artificial, de nuestra ciudad; hoy, el Anfiteatro Municipal “Pueblos Originarios”. El citado oficio religioso, estuvo a cargo, del presbítero, fray Remigio Paramio, viceprovincial, de la Orden de San Agustín, y participó, además, en esta celebración litúrgica, el coro de niñas, del Instituto “Herminia Catalina Brumana”, bajo la dirección, de los hermanos Rossi, dos entusiastas y laboriosos, profesores de música, quienes crearon y condujeron, el citado coro infantil, y cumplieron, aquí, en Chivilcoy, una digna y meritoria tarea, en la esfera de la enseñanza.

Procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *