La rotonda de la plaza 25 de Mayo, de Chivilcoy, y espectáculos musicales, de distintas épocas…

La fuente, de la Plaza principal 25 de Mayo, en una fotografía del año 1982, registrada por el diario “La Mañana”, de la vecina ciudad de Veinticinco de Mayo. Gentileza, del conocido y destacado fotógrafo Osvaldo Benítez.

En la plaza principal 25 de Mayo, de Chivilcoy, podemos observar, de un modo claro y notorio, la simbólica y bella rotonda o glorieta, de dicho paseo público, la cual, sin dudas constituye, todo un auténtico y singular emblema, de nuestra ciudad, con una prolongada y rica existencia, a lo largo, de muchos años, de presencia artística y cultural. Dicha rotonda, que data de la década, de 1920, se construyó, con el propósito de levantar un escenario, desde el que pudieran ofrecerse, al vecindario chivilcoyano, distintos y atrayentes, espectáculos musicales. Mencionaremos así, las memorables actuaciones, de diferentes bandas de música locales, que brindaron sus clásicas retretas domingueras, ante el gozo y el deleite, de nuestra comunidad ciudadana. Recordamos ahora, a la pintoresca banda, del maestro italiano Don Cándido Morábito, músico y compositor, quien había conformado, una simpática agrupación, integrada por varios de sus hijos, y algunos jóvenes y adolescentes, de entonces. También citaremos, a las bandas, de los maestros, Don Pablo Giordano y Don José María Trotta; como además, a la banda municipal, dirigida por el flautista, Juan Bautista Limongelli. Las citadas retretas o funciones musicales, se llevaban a cabo los días domingos, en horas de la tarde o el anochecer, en tiempo de verano; congregando a una gran cantidad de vecinos, que escuchaban, absortos y entusiastas, el variado repertorio de las interpretaciones. Esas bandas de músicas, infortunadamente, desaparecieron, durante la década de 1950, pero sin dudas, dejaron el hermoso recuerdo, de una época romántica, dorada e inolvidable, par la historia vecinal y popular de Chivilcoy.

Corazón chivilcoyano, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Fraternal corazón chivilcoyano, que una tarde, naciste en la pradera, con aromas de verde primavera, junto al surco de un tiempo, ya lejano. Corazón, noble amigo y tierno hermano del gorjeo y la brisa mañanera, que palpitas, en forma duradera, y a la tierra, le tiendes tu amplia mano. Corazón de calandrias y trigales, sueños, gozo, jazmines y rosales, bajo un cielo de paz, claro y celeste… Fiel latido de vida y hermosura, manantial del amor y el agua pura, corazón de la “Perla del Oeste”.

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