Una marcha, del maestro Don Cándido Morábito, fechada en enero de 1931.

El inquieto y caracterizado músico , compositor y director de banda, italiano, Don Cándido Moráito, quien residió, en Chivilcoy durante las décadas, de 1910, 1920, 1930, 1940 y 1950. Además de tener a su cargo la dirección, de la citada banda de música, hubo de ejercer la enseñanza. Falleció en Buenos Aires, ya nonagenario, hacia el año 1975.

La página evocativa de hoy, nos recuerda, una curiosa y, seguramente, desconocida marcha militar, perteneciente al inquieto y popularizado músico, compositor y director de banda, de origen italiano, Don Cándido Morábito; la cual, está fechada, el 6 de enero de 1931, y fue dedicada, al entonces comisionado municipal de Chivilcoy, Dr. Pedro J. Uslenghi, quien estuvo al frente, de la comuna local, desde el 18 de septiembre de 1930, hasta el 12 de junio de 1931. El Dr. Pedro J. Uslenghi, caracterizado y muy prestigioso médico, docente y hombre público, había nacido, en la vecina población de Carmen de Areco, el 27 de febrero de 1877, y falleció en nuestra ciudad, el 28 de agosto de 1933. La citada marcha, se titula “Dr. Carlos Pellegrini”, y su partitura original, la conservamos, fiel y celosamente, dentro del patrimonio bibliográfico y documental, del Archivo Literario. Puntualicemos que, el maestro Don Cándido Morábito, residió, aquí, en Chivilcoy, entre las décadas de 1910 y 1950, habiendo fundado y dirigido, una tradicional e inolvidable banda, y ejercido, por otra parte, la enseñanza, como profesor de música. Luego, se estableció en Buenos Aires, y allí, falleció, ya nonagenario, después de una longeva y fructífera existencia, hacia el año 1975. Con posterioridad, tuvo a su cargo, la conducción de la mencionada banda, uno de sus hijos, José, al que apodaban Pepito. La banda del maestro Don Cándido Morábito, hubo de marcar y señalar, un importante y glorioso hito, en los anales y el desenvolvimiento, de nuestra historia vecinal chivilcoyana, como una expresión típica y pintoresca, del costumbrismo lugareño, y todo un auténtico y verdadero emblema, musical y cultural, de Chivilcoy. Dicha banda, registró, a lo largo de varias décadas, innumerables y exitosas actuaciones, participando en actos y ceremonias, de carácter oficial; en la antigua y siempre vigente, festividad religiosa y patronal, en honor de la Virgen Nuestra Señora del Carmen; en las clásicas y memorables retretas domingueras, desde la rotonda, de la plazas principal 25 de Mayo; en el ya legendario “Lago de las Rosas”, de Don Pascual Mármora; en las bullangueras y aplaudidas recorridas, por diferentes calles de nuestra ciudad, etc. Fue, como decíamos, el claro y manifiesto símbolo de la una época, y su entrañable memoria, perdura aún, en los aires del ayer, y el histórico sentir, del alma chivilcoyana.

La Banda, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Batía sus retretas en la plaza, haciendo oir su ritmo bullanguero, y un acento polenta y callejero, yiraba musical, de casa en casa. Mi brocha de recuerdos, ahora, traza, la escena del bochinche dominguero: Yorno feliz, del vecindario entero, garufa azul y júbilo sin tasa… Nombro a la alegre banda y su estridencia, escucho, bien al mango, su cadencia, y marchando en la yeca, la imagino… Redoblantes, platillos y trombones, que mataron, de prepo, con sus sones, el atorro del aire pueblerino.

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