Pinceladas de la historia ferroviaria de Chivilcoy

El tren, cruzando la calle Gral. Paz, a fines del siglo XIX; una curiosa y singular postal histórica, en los anales de nuestra ciudad.

El destacado y prestigioso investigador de nuestro pasado lugareño, artista plástico, poeta, escritor y docente, procurador Juan Antonio Larrea, en las páginas de su ilustrativo y apreciable libro: “Chivilcoy de antaño”, editado en el mes de mayo de 2015, recuerda la simpática figura, del cornetero guardavía, Don Antonio Dabi, quien a mediados, de la década de 1890, hubo de cumplir, la importante función, de anunciar o dar aviso, de la inminente presencia del tren, el cual, atravesaba distintas arterias, del radio urbano, de nuestra ciudad, atravesando las calles General Paz y Pueyrredón. Don Antonio Dabi, que era de origen italiano, y había arribado al país, a los diecinueve años de edad, se desplazaba en un caballo, precediendo, con su muy sonora corneta, el paso del ferrocarril, por los ámbitos callejeros de Chivilcoy; toda una curiosa y singular postal, para la evocación histórica y la memoria ciudadana.

Por otra parte, el caracterizado y erudito, estudioso e investigador del ayer local, docente y hombre público, profesor Francisco Antonio Menta (1915 – 2002), en un artículo rememorativo, publicado en el mes de mayo de 1982, recordaba que, en varias oportunidades, como el tren, cruzaba delante del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, ubicado en la intersección de las calles 9 de Julio y General Paz, solía detenerse en aquel lugar, por un acto de amabilidad o gentileza, del servicial maquinista, para posibilitar el cómodo descenso, de algunas religiosas de la congregación, que retornaban a Chivilcoy, desde Buenos Aires. El profesor Menta, citó el fidedigno testimonio, de la Hermana Aniceta Erro, quien hubo de relatar, ese anecdótico y particular episodio. La Hermana Erro, que falleció, ya nonagenaria, en la década de 1970; hubo de residir, en el propio Colegio de Nuestra Señora de la Misericordia. Nacida en nuestra ciudad, había ejercido la enseñanza primaria, como maestra de grado, en las ciudades de Mercedes y Tandil, y en la vecina República Oriental del Uruguay, y tenía vínculos de parentesco, con las familias locales, Erro, Bazzano y Méndez.

La historia de Chivilcoy, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Bajo un luminoso cielo, en las claras horas de hoy, recordemos, dulcemente, la historia de Chivilcoy. Recordemos la llanura, el sembrado y el trigal, y los nobles labradores, con su presencia cabal. Recordemos a los gauchos, la guitarra y el fogón, el rancho y la pulpería, la gloriosa Tradición… Recordemos a los hombres, que fundaron la ciudad; el trabajo y el progreso, el amor y la hermandad. Recordemos los esfuerzos, la ardua lucha y el sentir, de esta bella Patria chica, que soñaba el porvenir…Y evocando así, el pasado, en las claras horas de hoy, conozcamos, plenamente, la historia de Chivilcoy.

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