Pinceladas históricas, de la festividad patronal de Nuestra Señora del Carmen

La antigua y muy tradicional festividad patronal, religiosa y popular, de la Virgen Nuestra Señora del Carmen, que se inició, los días 20 y 21 de julio de 1989, y acredita, en la historia de Chivilcoy, un prolongado, fecundo y rico itinerario de 128 años, como una expresión cabal y representativa, de la identidad y la idiosincrasia lugareñas.. 

La única celebración, más antigua y representativa de Chivilcoy, que comenzó en 1889

Los clásicos fuegos artificiales, de Don José Casullo

Un emocionado recuerdo, para el Dr. Juan Carlos Falivene

En este año 2018, se conmemora el 129 aniversario, de la muy antigua y tradicional festividad patronal, religiosa y popular, en honor de la Virgen Nuestra Señora del Carmen, la cual, sin dudas constituye, un auténtico símbolo o emblema, dentro de las páginas de nuestra historia lugareña, un firme y sólido baluarte del pasado y, una genuina y verdadera expresión de la fe mariana, la devoción popular y la espiritualidad de Chivilcoy. La Virgen del Carmen, es la madre y la patrona espiritual, de la ciudad y de nuestro pueblo, y esta festividad – la primera y más remota celebración, en los anales de la comunidad -, siempre florece, vive y palpita, en el profundo sentimiento de la feligresía y de la gente, y en el propio corazón de la ciudadanía local. La fiesta inicial, de Nuestra Señora del Carmen, hubo de llevarse a cabo, los días, sábado 20 y domingo 21 de julio de 1889, por la espontánea y feliz iniciativa, de un grupo de inmigrantes italianos, de origen napolitano, bajo la conducción de la patriarcal figura de Don Pascual Grisolía (1835 – 1920), fervoroso y activo propulsor y animador, de dicha festividad del Carmelo. Esa primera celebración, se realizó frente al domicilio del propio Grisolía, erigiéndose un altar, con la imagen de la Santa Patrona, en un inmueble lindero, a la finca del nombrado. En la citada festividad, participó una banda de música, de la vecina ciudad de Mercedes, y por la noche, se ofreció una llamativa y atrayente función, de luminosos fuegos artificiales, que estuvieron presentes, de un modo particular y significativo, desde el comienzo mismo, de la festividad del Carmen. El 19 de julio de 1896, se efectuó la inauguración de la primitiva capilla, que se construyó sobre un terreno, generosamente donado por Don Pascual Grisolía. Dos años más tarde, los días 7 y 8 de septiembre de 1898, se inauguró, en forma definitiva, la humilde y entrañable capilla del Carmelo, y el 16 de julio de 1900, hubo de oficiarse, en aquel modesto templo, la primera misa o celebración litúrgica. El 10 de septiembre de 1903, la comisión vecinal del barrio, presidida por Don Pascual Grisolía, mediante escritura pública, que realizó el notario Don Vicente P. Roldán, transfirió y entregó la capilla, para los fines de su correspondiente administración y de las diversas funciones, inherentes al culto católico, a los sacerdotes españoles, de la Orden de San Agustín, quienes hubieron de cumplir y desarrollar, una fecunda y muy valiosa misión pastoral, evangelizadora y docente, durante casi un largo siglo, hasta el mes de mayo de 2003. Los sacerdotes agustinos, en la faz pedagógica, instalaron, en un inmueble anexo a la vieja capilla, el Colegio “Buen Consejo”, que supo desenvolver, una ejemplar labor, de índole educativa, al servicio de la instrucción pública chivilcoyana. El 16 de julio de 1937, un decreto del entonces obispo de Mercedes, monseñor Dr. Juan P. Chimento, le asignó, a la capilla, el rango y la jerarquía eclesiástica, de “Parroquia Nuestra Señora del Carmen”, y un aciago 16 de octubre de 1945, la vieja y querida capilla, que por la amenaza de un eventual derrumbe, había sido clausura, en el mes de enero, de aquel año, sufrió un completo derrumbe o desmoronamiento, ante el  estupor y el profundo pesar, de toda la comunidad y el populoso vecindario. El 16 de julio de 1946, se procedió a la respectiva colocación, de la “piedra fundamental“, del nuevo templo; el 8 de septiembre, de ese año, se iniciaron los trabajos de construcción, y el 22 de octubre de 1949, dentro del programa de festejos, conmemorativo del 95 aniversario, de la fundación de Chivilcoy, se realizó la inauguración y bendición, de la actual iglesia del Carmen.

Las características peculiares de la Fiesta del Carmen

La festividad de Nuestra Señora del Carmen, a través de un fervoroso y sostenido itinerario histórico, de 128 años, ha mantenido y preservado, sus típicas, pintorescas y peculiares características, con los banderines o gallardetes, sobre la avenida Villarino; la devota procesión, por diferentes calles de nuestra ciudad; la participación de bandas de música, locales y foráneas; los juegos infantiles, como el palo enjabonado, la piñata y la carrera de embolsados; los diversos números artísticos y presentaciones musicales, en horas de la tarde, y los emblemáticos y deslumbrantes fuegos artificiales, por la noche. En épocas del ayer, se hubieron de realizar, animadas carreras de sortija, a caballo, y también, en automóvil y bicicleta; conformándose así, un clima alborozado, de entretenimiento y jubilosa diversión.

El pirotécnico chivilcoyano, Don José Casullo

Los fuegos artificiales, de la fiesta del Carmen, han representado, toda una singular y verdadera tradición, en el desenvolvimiento cronológico, de esta celebración, religiosa y popular, y durante las décadas de 1930, 1940 y 1950, fueron concebidos y fabricados, por el habilidoso y notable pirotécnico chivilcoyano, Don José Casullo, un hombre, de múltiples inquietudes creativas, manifiesta destreza y, un despierto ingenio, capaz de llevar a cabo, maravillosos y sorprendentes espectáculos, de luminosidad y magnífico colorido, que asombraban y embelesaban, a todo el gran público presente. Como una nota humorística o risueña, de la festividad, subrayemos que, hace ya, muchos años, la noche de la quema de los fuegos artificiales, algunas manos anónimas, de una manera subrepticia, y a modo de chanza, solían unir los pollerones, de las mujeres, con alfileres.

Un emocionado recuerdo, para el Dr. Juan Carlos Falivene

En esta evocación, de la festividad en honor de la Virgen Nuestra Señora del Carmelo, necesariamente aflora, el justiciero y emocionado recuerdo, del caracterizado y prestigioso médico cirujano, Dr. Juan Carlos Falivene – todo un glorioso patriarca, del barrio del Carmen, y de la comunidad -, quien, a lo largo de muchos años, de una fiel y extraordinaria actividad, hubo de presidir la Comisión Pro Festejos, que hoy, encabeza, el ingeniero Gustavo Elbio Faccinetti. El Dr. Falivene, había nacido en nuestra ciudad, el 13 de enero de 1922; se graduó de médico, en la Universidad de Buenos Aires, en 1950, especializándose en cirugía, junto al eminente médico cirujano, Dr. Ricardo Finochietto; ejerció su profesión, atendiendo el consultorio de la avenida Villarino; fue “Jefe de Cirugía” y Subdirector, del Hospital Municipal de Chivilcoy, en la década de 1970, y falleció, a los 92 años de edad, el 14 de octubre de 2014.

Vieja Fiesta del Carmen, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Vieja Fiesta del Carmen, rica historia, de la fe popular chivilcoyana, cuya gran devoción, casi lejana, permanece en el alma y la memoria. Un camino de larga trayectoria, todo un clima de dicha ciudadana; la Parroquia, la banda, la campana, y la Virgen Patrona, con su gloria. Banderines, alegre colorido, procesión del espíritu sentido, bombas, fuegos, profunda algarabía… Vieja Fiesta del Carmen, imborrable, fiel postal, de un ayer inolvidable, tradición que perdura, todavía.

 

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