Bicentenario del histórico 9 de Julio de 1816, cuando se declaró la Independencia Nacional.

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Fachada de la Casa de la Independencia, fotografiada, por el fotógrafo italiano Ángel Paganelli en 1869.

Fachada de la Casa de la Independencia, registrada, por el fotógrafo italiano Ángel Paganelli en 1869.

El Archivo Literario Municipal, se adhiere, jubilosamente, a la celebración del glorioso Bicentenario de la Independencia Nacional, con el presente folleto, didáctico y evocativo, que se distribuye, en distintos establecimientos educacionales de Chivilcoy, con un noble y sincero propósito de homenaje a la Patria y los ilustres próceres, y de fomento y divulgación, de la historia argentina, el pasado lugareño y, el rico y valioso ayer de nuestra ciudad; un ayer que, debemos preservar y difundir. El Archivo, invita, asimismo, a los Jardines de Infantes, Escuelas primarias y Colegios secundarios, de nuestro medio, a participar del proyecto de “Visitas Guiadas”, al Palacio Municipal, y a la propia sede del repositorio (Calle Bolívar Nro. 319), como también, del ciclo de charlas ilustrativas, sobre diferentes aspectos y facetas, del historial chivilcoyano, bajo la denominación “El Archivo ambulante” y “La Valija del Recuerdo”. El Archivo Literario Municipal, se creó el 18 de octubre de 1984, y funciona en las instalaciones del Museo Municipal de Artes Plásticas “Pompeo Boggio”. Nació desde la nada y un punto cero, y hoy, puede exhibir y presentar, un amplio y heterogéneo patrimonio bibliográfico, histórico y documental, siempre al servicio de toda nuestra comunidad. A través de las páginas Facebook y Web, el repositorio, en forma de efemérides, difunde, cada día, los más variados sucesos y acontecimientos de la historia de Chivilcoy, como una forma de promover y estimular, un mayor conocimiento y apreciación, de nuestro pasado lugareño. El Archivo Literario Municipal, constituye una obra cultural, tangible y efectiva, con una labor realizadora, firme y constante, que se traduce después, en resultados reales y concretos. El Archivo, rescata, conserva y salvaguarda, investiga y difunde el ayer; manteniendo vivos, el pasado de Chivilcoy, la memoria de la ciudad y nuestra historia local. Los hombres, al igual que los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos.

Procurador Dr. Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y del Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo.

Germán Carlos Nicolini, máster en P. C. e Informática, secretario técnico del Archivo Literario Municipal.

Tres sonetos lunfardos alusivos, de Carlos Armando Costanzo.

Casita de Tucumán

Hoy, te juno otra vez, feliz y piola, en tu lunga pachorra provinciana, con tu pinta de ayer, posta y ufana, tu fragancia y tu sala más chipola. Hoy te juno, te bato una parola, me aproximo, canchero, a tu ventana, y te pido, casita tucumana, que escuchés mi chamuyo y me des bola… Hoy, te juno otra vez, esta matina, y sé bien, que palpita la Argentina, en tu cuore patriótico y tu esencia… Porque un yorno, de tantos que pasaron, en tu zapie, unos tordos declararon, la debute y gloriosa independencia.

Al Dr. Francisco Narciso Laprida

Don Francisco Narciso de Laprida, hoy, lo juno, a lo lejos, de repente, y lo siento en el cuore, claramente, de manera debute y conmovida. Y me copan su parla decidida, su pulenta de firme presidente, su guapeza de tipo muy valiente, el final tan fulero de su vida… Hoy, lo juno en la casa tucumana: El Congreso, de facha soberana, los chamuyos, la jeta jubilosa… Y manyando la historia y el pasado, puedo verlo en el bronce más dorado, de una Patria bien posta y luminosa.

Vieja Patria

Vieja Patria, de lunga y rica historia, que cinchás, de hace tiempo, cada día, y con mucha polenta y valentía, vas pispeando tu firme trayectoria. Vieja Patria –  laureles, bronce y gloria -, que te siento al igual que un buen gomía, con tu aguante banana, tu energía, tu debute recuerdo y tu memoria… Vieja Patria, de embale y fortaleza, un gran cacho de fe, clara nobleza, macanuda pasión, flor de pujanza… Yo te quiero pedir, morfi y laburo, la honradez, los valores y un futuro…, un futuro bien posta, de esperanza.

Publicación didáctica y evocativa del Archivo Literario Municipal, con motivo de la celebración del Bicentenario, de la gloriosa declaración de la Independencia Nacional, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, el 9 de julio de 1816; una fecha trascendental y memorable, en la historia de la argentinidad.

En Chivilcoy, el 6 de noviembre de 1866, al bautizar la Corporación Municipal, por la iniciativa de Don Manuel Villarino, los distintos paseos públicos, a una de las plazas, se le asignó la denominación de 9 de Julio. Asimismo, el 15 de mayo de 1897, el Honorable Concejo Deliberante local, a través de una ordenanza general de nomenclatura, le impuso a la calle Nro. 53, el nombre de 9 de Julio, y a la 64, el del Dr. Francisco Narciso Laprida, presidente del Congreso Tucumano, que juró la feliz y soñada Independencia, de nuestra Patria.

En 1916, al conmemorarse el Centenario de la Independencia, se decretaron cuatro días feriados: seis, siete, ocho y nueve de Julio, y en nuestra ciudad, como adhesión a tan importantes festejos, se embanderaron edificios estatales y privados; se ofició un solemne Te déum, en la iglesia Nuestra Señora del Rosario; se llevaron a cabo, representaciones teatrales y veladas artísticas, y asimismo, se disputó un encuentro futbolístico, entre los equipos de los clubes deportivos, Racing y Gimnasia y Esgrima, con la victoria de Gimnasia. En la noche del 9 de Julio, se encendieron fuegos artificiales, frente al Palacio Municipal. Por entonces, ejercía el cargo de intendente de la comuna, Don Prudencio Segundo Moras (1854 – 1939), quien había asumido el 1 de enero de 1915.

El 9 de Julio de 1816

El 9 de Julio, de pronto, llegó, y la Independencia, feliz, declaró. El 9 de Julio, tan noble y tan fiel, que lleva en el alma, un verde laurel. El 9 de Julio, – aliento y pasión -, y un grito que anuncia, la nueva Nación. La historia lo nombra, de un modo ejemplar: El 9 de Julio, no se ha de olvidar.

Casita de Tucumán

Casita antigua y querida, del recuerdo y la emoción, los aromas del pasado, la ventana y el salón. Casita del dulce ensueño, y del encanto especial, el escritorio, el tintero, y la reja colonial. Casita humilde y sencilla, que el tiempo no ha de vencer, y que guarda en su recinto, esas voces del ayer. Reliquia sagrada y pura, con su patio y su zaguán. Baluarte y eterno emblema, casita de Tucumán.

 Los congresales

Los gloriosos congresales, con su profundo sentir, a Tucumán arribaron, dispuestos a de debatir. Y así entonces, se reunieron – palpitante corazón -, y juntos, bien proclamaron, una nueva y gran Nación. Los gloriosos congresales, de firme tenacidad, amaban el alma criolla, y la hermosa Libertad. A esos próceres ilustres, volvamos a recordar, porque soñaron la Patria, y la supieron fundar.

Oración del 9 de Julio

Este nueve de Julio, yo quisiera, elevarle al Señor, humildemente, la plegaria más dulce y más ferviente, en favor de mi Patria, que la espera. Y pedir por su dicha duradera, su progreso tenaz y permanente, sus valores, su impulso tan valiente, su heroísmo y su fibra duradera. Implorar la justicia y la armonía, el trabajo y la paz de cada día, la honradez y el amor que no se alcanza… Y soñando otro tiempo de nobleza, presentir una Patria de grandeza, con un nuevo destino de esperanza.

Patria nuestra

Patria nuestra, que hoy, tan injustamente, vas sufriendo la angustia y la pobreza, la gran desesperanza, la tristeza, y el dolor de algún niño careciente. Patria nuestra, que lloras diariamente, la falta de trabajo y de grandeza; quieto el brazo y vencida la cabeza, con un gris nubarrón, sobre tu frente… Te pedimos – profundo sentimiento -, que recobres tus fuerzas y tu aliento, y que al fin, te levantes, vigorosa… Para ser otra vez – claro destino -, la expresión del espíritu argentino, y esa Patria de ayer, feliz y hermosa.