Carta lunfarda a los Reyes

Carta lunfarda a los Reyes

enero 6, 2021 0 Por archivol
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Qué  los Reyes nos traigan la paz y la alegría de vivir, la sana dicha del corazón, la gracia interior del alma y, la luz y la brillante claridad de otras nuevas y felices mañanas, frente al obscuro y borrascoso horizonte, la sensación de profundo vacío y la escalofriante ausencia de todo destino y futuro…

A través de las líneas de una humilde y sencilla carta enviada desde la Argentina, le pedimos hoy a los Reyes Magos, que nos traigan el amor, la salud, el bienestar, la fe, la ilusión, los sueños y la esperanza en un futuro halagüeño y luminoso; esa esperanza que tanto necesitamos, frente a la dura y triste realidad de la pobreza, las angustias, la desolación y el desaliento…

Cada 6 de enero, se conmemora la simpática y entrañable celebración religiosa y popular de la Epifanía del Señor o de los Santos Reyes, una festividad, con sentidas y emocionadas reminiscencias infantiles, que nos recuerda la manifestación en el modesto pesebre de Belén, de Jesús, el Emanuel y el Mesías Salvador del mundo, a los pueblos paganos, personificados desde un ángulo simbólico, en estos legendarios e inolvidables Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes hubieron de ofrecerle al divino Niño, oro, incienso y mirra: oro como Rey, incienso en su alto y sublime rango de Dios y, mirra, por su condición de hombre mortal.

Mediante la humildad y sencillez de las muy simples líneas de una carta enviada desde la Argentina, le hoy pedimos hoy a los Reyes, que nos traigan el amor, el bienestar, la fe, la ilusión, los sueños, la esperanza y la alegría, frente al descreimiento, las angustias y tristezas, la depresión, la incertidumbre, la zozobra y el obscuro desaliento…

Qué nos traigan la fuerza, las ganas, la mentalidad y la sagrada y sublime Cultura del Trabajo, la tesonera laboriosidad y los mejores anhelos de pujanza, desarrollo y progreso, frente a la inacción, la inoperancia, la holgazanería y, el reiterado e implacable fenómeno de la degradación moral, social y cultural, la notoria nivelación hacia abajo y la penosa e inexorable decadencia…

Qué nos traigan la conciencia ética, el sentido moral y, los principios y valores humanos y espirituales, frente a las miserias y ruindades, las injusticias, la corrupción, la impunidad, la soberbia y las maldades del mundo y de los hombres…

Qué nos traigan la bondad y vocación de servicio, el piadoso gesto solidario, la actitud fraternal y generosa, la dulce comprensión, la nobleza, la caridad y la ternura, frente a tantos egoísmos individualistas, el odio y el rencor, las grietas y antinomias y, las bajezas y mezquindades cotidianas…

Qué nos traigan la verdad, la honestidad personal y la conducta sincera, frente a las farsas, falacias y mentiras, las pantallas y cortinas de humo, los vulgares vendedores de imagen, las falsas apariencias, la figuración, el superfluo aspecto exterior, la frivolidad y el cartón pintado…

Qué nos traigan una lluvia, un efluvio y toda una catarata de educación, saber, formación intelectual y cultura, frente a la trivialidad, la chabacanería, la estupidez, la pavada y la tremenda  ignorancia…

Qué nos traigan un ramillete de cualidades, prendas y virtudes, para ser, en definitiva, mejores argentinos: mucho más buenos, más nobles, más honrados, más fraternos y más solidarios… Porque más allá de las meras expresiones verbales y las fatuas y vanas palabras, los Hombres como los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos…

Carta a los Reyes, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Debutes Reyes Magos, este día, / a pesar del momento tan fulero, / hoy les mando el chamuyo más sincero, / en mi carta mistonga de gomía. / Y con un cuore de honda fantasía, / mucho amor y un gran sueño en el balero, / les pido que de un modo bien canchero, / nos traigan un cachito de alegría… / Les pido que nos traigan un futuro, / con el morfi pulenta y el laburo, / la justicia fetén, la forte unión… / Y después, al rajar, en los tamangos, / nos dejen como yapa, algunos mangos / y un puñado chipola de ilusión. / Quiera Dios, que este espiche y su pedido, / tenga linda respuesta por batir, / y al final, mi país entristecido / vuelva, posta y pintón, a sonreír.