Carta lunfarda al Presidente

La reflexión de hoy, de una manera sencilla y expresiva, nos invita a ofrecer, a todos ustedes, una carta lunfarda, dirigida al Presidente de la Nación, Dr. Alberto Ángel Fernández, donde con humildad y respeto, formulamos nuestras peticiones ciudadanas, aspirando siempre, al afianzamiento de la justicia y a la promoción del bienestar general, como bien reza y señala, el sabio y profundo preámbulo de la Constitución Argentina, y a la perentoria y primordial necesidad, de retornar – ahora, más que nunca -, a la tan saludable y luminosa Patria del Trabajo, las actividades laborales, el crecimiento y desarrollo productivos, la expansión económica y, la generación de riqueza. La entrañable y añorada Patria del Trabajo, que sin dudas, en un marco democrático,  de unión, concordia y pacífica convivencia, habrá de conducir al país, por una senda de acción constructiva y laboriosidad,  hacia un venturoso destino y un promisorio futuro,  de verdadero progreso y de sólida grandeza; pues el único rumbo posible, es el camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo. El teniente general Don Juan Domingo Perón, en las famosas y siempre recordadas “Veinte Verdades del Justicialismo”, que hubo de proclamar, solemnemente, el 17 de octubre de 1950, de un modo claro y categórico, puntualizaba: “No existe para el Justicialismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan. El trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre; y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume”. El teniente general Perón, manifestaba también, que esas “Veinte Verdades Fundamentales del Justicialismo”, las quiso reunir así, “para que cada uno las grabe en su mente y en su corazón, las propale como un mensaje de amor y de justicia, por todas partes, y para que honrada y lealmente, las practique”.  Asimismo, en uno de sus tantas alocuciones, dirigidas al pueblo y a la ciudadanía – reflejo cabal, de su criterio de estadista y su pensamiento rector -, el teniente general Perón, subrayaba: “En términos de economía social, es necesario establecerlo definitivamente: La única moneda que vale para nosotros es la del trabajo y los bienes de producción que nacen del trabajo. Producir y ahorrar deben ser dos pensamientos, grabados en la conciencia económica del pueblo. El pueblo capitaliza la economía por el ahorro,  y la producción de su trabajo y la economía, sirven al bienestar del pueblo. Señalo como  objetivo para el porvenir el siguiente, que ha sido la norma de mi gobierno: ¡El país debe producir por lo menos, todo lo que consume! Por otra parte, en otros de sus escritos, el teniente general Perón, señalaba: “El progreso del país depende de la forma en que cada habitante trabaja, produce y ahorra. El que no trabaja, produce y ahorra, es un elemento destructivo y un parásito social”. Además, refiriéndose a la noble “madre tierra”, el teniente general Perón, remarcaba: “La riqueza sale solamente de una parte de la tierra mediante el trabajo, y todos los demás actos del ciclo económico, están basados en esa explotación de la tierra, que ha sido llamada con tanta propiedad “madre tierra”. Esta es una de las más viejas verdades que conoce la humanidad; y yo, que soy un hombre de buena memoria, no he olvidado, no olvido ni olvidaré jamás esa eterna verdad; cuando la humanidad se ha alejado de ella ha sido castigada con el más grande los castigos que puede sufrir: el hambre y la miseria”.

Carta lunfarda al Presidente, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Con onda respetuosa, humildemente, modesto obrero – minga de atorrante -, aquí estoy, en la lucha y el aguante, y le bato esta carta, Presidente. Yo quisiera pedirle, simplemente, que al mistongo país, saque adelante, y por cada pulenta laburante, que la sabe yugar, honradamente… Yo le pido otro tiempo – facha pura -, sin camelo ni triste mishiadura, lungas broncas y fieros desatinos… Y que pueda lograr – luz necesaria -, una Patria fratela y solidaria, y la unión de millones de argentinos. Qué un posta bienestar, haga bandera, y tengamos al fin – así, senciyo -, una pila de morfi, en la heladera, y algún mango, en el fondo del bolsiyo. Firmado: Valentín Cacho Estropajo, un chabón, de la yeca y el trabajo.

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