Chivilcoy, en 1917

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Vista panorámica, del radio céntrico de Chivilcoy, hacia 1917.

Nuestra ciudad, hace exactamente, un siglo transcurrido…

El 1 de enero, con el comienzo mismo del año, asumía en calidad de intendente municipal de nuestra ciudad, Don Leonilde Bardengo, quien recibió el gobierno local, de manos de Don Prudencio Segundo Moras, el anterior jefe, de la comuna. Don Leonilde Bardengo, había ocupado, previamente, distintos cargos y funciones de responsabilidad, como por ejemplo, edil y presidente del Honorable Concejo Deliberante; secretario del municipio, durante la gestión de Don Manuel Esteban del Castillo; Juez de Paz, y presidente de la Comisión Administradora, del Hospital, de Chivilcoy. Rigió, por muy breve tiempo, los destinos institucionales de nuestra ciudad, hasta el 15 de mayo, fecha en que lo reemplazó, el comisionado municipal, Don Eduardo Brueck; el cual, hubo de permanecer, en dicha actividad oficial, hasta el 16 de agosto. Ese día, asumió, entonces, las funciones de comisionado, el prestigioso y destacado médico, Dr. Pedro J. Calderón, que gobernó Chivilcoy, hasta el 1 de mayo de 1918, cuando le entregó la comuna, al Dr. Luis Tiscornia, un caracterizado y probo, abogado y hombre público, de extracción política, radical, electo en los respectivos comicios municipales. También, en el inicio del año, salió a luz, el matutino “El Tribuno”, un diario de fructífera y significativa trayectoria, fundado y dirigido, por el distinguido escribano, Eugenio Fausto Díaz, un hombre de múltiples iniciativas e inquietudes, periodísticas, culturales y espirituales. Don Eugenio Fausto Díaz, había adquirido la imprenta, que perteneció al notable escritor, periodista, dramaturgo, artista plástico, disertante y docente, profesor Don Jesús García de Diego (1877 – 1961), y así, abrió las promisorias puertas, de este órgano informativo, cuya redacción, se encontraba ubicada, sobre la calle Pellegrini, al número 120. Colaboraron, entre otros, de un modo asiduo, en las columnas de “El Tribuno”, el propio Don Jesús García de Diego, el periodista y escritor, Don Valentín Suárez, y Don Isidro Pascual Costanzo (1891 – 1964), ex secretario del Honorable Concejo Deliberante; empleado de distintas escribanías u oficinas notariales, de nuestro medio; agente administrativo, del Registro Civil, y abuelo del autor, de las presentes líneas evocativas. El diario “El Tribuno”, cesó en sus ediciones habituales, hacia el año 1932. El 9 de abril, bajo el sello discográfico “Odeón”, el inmortal intérprete del Tango, el Zorzal Criollo, Carlos Gardel, hubo de efectuar, la resonante y exitosa grabación, de la memorable pieza “Mi noche triste”, del popularizado letrista y creador teatral, de origen chivilcoyano, Pascual Contursi, quien había nacido, aquí, en nuestra ciudad, el 18 de noviembre de 1888, y falleció en Buenos Aires, el 29 de mayo de 1932. “Mi noche triste”, fue la primera expresión, de carácter tanguero, que el Morocho del Abasto, llevó al disco. El 6 de septiembre, por otra parte, nació en Chivilcoy, el reconocido abogado, dirigente político y docente, Dr. Eduardo Ángel Ramón Massolo, ex diputado en el Congreso Nacional, en el período: 1963 – 1966, y desde 1973 hasta 1976. Hombre de altos principios y valores morales, una fiel coherencia, ideológica y doctrinaria y, una íntegra conducta ética, de honestidad, rectitud y transparencia, el Dr. Massolo, falleció en nuestra ciudad, a la edad de 66 años, el 19 de abril de 1984. De las casas comerciales, existentes, en 1917, mencionaremos, ahora: El “Mercado Central”, de Vicente Fitipaldi; la gran tienda “París”; el mercado “Rivadavia”, de Carlos Sifredo Alberto; “El Jardín del Plata”, de Carlos Rodríguez; el Jardín “Centenario”, de Francisco Separra; “La Gran Fábrica de Carruajes”, De Pedro A. Pértica; la sastrería “Internacional”, de Nicolás Sciamarello; la relojería “El Sol”, de Santiago Zunino; la tienda y sombrerería “La Moderna”; el Taller de Armería, de Fortunato Grillo; el “Gran Bazar de Calzado y Agencia de Lotería”, de Pedro Testa, etc. Y nosotros le decimos a nuestra ciudad, con la más cálida voz lunfarda: Chivilcoy, que te bato mi parola, de canyengues acentos y alegría, como un frate sincero y buen gomía, que anda siempre, soñando a la bartola. Chivilcoy, de la pinta muy cafiola, la ilusión y la posta melodía, que copás a mi cuore, cada día, y te llevo hace tiempo, en la sabiola. Chivilcoy, del embale y el laburo, la esperanza banana y el futuro, una historia pulenta y bien gloriosa… Yo te bato en las yecas, mi chamuyo, porque guapo y de ley, soy todo tuyo, al pispiarte debute y más hermosa.

Procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.