Chivilcoy fue declarada “Ciudad” (1892).

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El 27 de agosto de 1892, durante la gestión municipal, de Don Prudencio Segundo Moras (1854 – 1939), el pueblo de Chivilcoy, hubo de alcanzar, legítima y merecidamente, el digno y honroso rango de “Ciudad”, a través del decreto Nº 257, emitido por el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Don Julio Costa, y el ministro de Gobierno, bonaerense, Dr. José Fonrouge.

Dicho decreto, expresaba que: “Habiendo solicitado, la Municipalidad de Chivilcoy, que el pueblo de este nombre, sea declarado Ciudad, y habiendo probado que su población, las rentas que produce, los adelantos que practica y los elementos de que dispone, están en las condiciones, de las otras ciudades de la provincia, el Poder Ejecutivo, ha acordado y Decreta: Declárase Ciudad, al pueblo de Chivilcoy, y las ventajas y prerrogativas, que acuerdan las disposiciones vigentes, a las ciudades, se aplicarán , en adelante, a la Chivilcoy”.

Las debidas gestiones, para lograr, esta importante Declaratoria, hubo de llevarlas a cabo, el senador provincial, Don Carlos Ceballos (1842 – 1895), ex intendente municipal, entre los años 1888 y 1891. Chivilcoy, obtenía, pues, la significativa jerarquía de “Ciudad”, merced a su impulso, pujante y laborioso, su admirable espíritu de trabajo, su horizonte y sus  mejores sueños de esperanzado futuro  y, su gran desarrollo y crecimiento, de índole económica, y de carácter social, educativo y cultural; siendo ya, en el amplio y heterogéneo contexto territorial, de la provincia de Buenos Aires, la bella y progresista “Perla del Oeste”.

A la ciudad de Chivilcoy, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y de la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, te bato, de pronto, este mensaje, de una forma espontánea y gratarola. Escuchame, ciudad, la fiel parola de mi voz, que a tus pies, llegó de raje. Hoy, mirá, le chamuyo a tu paisaje, tu color y tu pinta fresca y piola, y del fondo del cuore y la sabiola, te bocino el amor de mi homenaje. Hoy, le canto a tu posta primavera, tu laburo y tu facha bien diquera, tus progresos y tu onda de alegría… Y al junarte, de cerca, con tu gloria, voy manyando los años de tu historia, y te siento pulenta, cada día.

Chivilcoy, mi ciudad posta y chipola, de la pinta debute y la armonía, donde encuentro un buen cacho de alegría, mientras voy por la yeca, a la bartola. Para vos, la emoción de mi parola, y mi simple chamuyo de gomía, por tu entrega fetén de cada día, tu presencia canchera y tu onda piola. Para vos, que me hacés siempre el aguante, yo que soy un otario laburante, bajo un cielo de amor, lungo y celeste… Hoy, te dejo mi cuore de ternura, a los pies de tu facha y tu hermosura, Chivilcoy, la gran “Perla del Oeste”.