Colocación de la “piedra fundamental”, de la Parroquia Cristo Obrero, de Chivilcoy (1967).

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La colocación de la «Piedra Fundamental», de la iglesia Cristo Obrero, el día sábado 12 de agosto de 1967. Fueron padrinos, de esta importante ceremonia, la señora Antonia Amena de Abiatti, y el destacado médico local, Dr. Rafael Alberto Mónaco.

El sábado 12 de agosto de 1967, a la hora 17, tras oficiarse una misa, en los ámbitos de la Escuela primaria Nro. 49 “General José de San Martín”, con la presencia del entonces obispo, de la Diócesis de Mercedes, monseñor Dr. Luis J. Tomé, se procedió a la respectiva colocación y bendición, de la “piedra fundamental”, de la futura parroquia Cristo Obrero; oficiando de padrinos, de dicha ceremonia, la señora Antonia Amena de Abiatti, y el caracterizado y prestigioso médico local, Dr. Rafael Alberto Mónaco, vecino del citado sector geográfico, de nuestra ciudad. La mencionada parroquia, surgió, a partir de la intensa y extraordinaria voluntad realizadora, el espíritu eminentemente hacedor y, la amplia labor misionera, de evangelización, del querido e inolvidable sacerdote, presbítero Raúl Camilo Latapié, quien, hacia el año 1964, hubo de comenzar, su paciente y tan fructífera tarea religiosa, en aquella pintoresca y populosa barriada, de la zona Sud, de Chivilcoy; llevando a cabo, sus primeras misas, en un garaje, espontánea y generosamente cedido, por el destacado vecino, Don Domingo A. Brangeri, un hombre de múltiples inquietudes e iniciativas progresistas, en beneficio del crecimiento y el desarrollo, del Barrio Obrero. Asimismo, desde los momentos iniciales, de su vasta y fecunda actividad, hubieron de acompañar, al presbítero Raúl Camilo Latapié, Don José Luis Batista, y su esposa, María Angélica Estanca de Batista. Luego, comenzó la construcción del templo, de novedosa e interesante estructura edilicia, bajo la dirección y supervisión, del reconocido arquitecto, Alberto Raúl Timpone. A fin de recaudar, recursos y fondos dinerarios, se efectuaron colectas y campañas, distintas rifas, cenas y ferias; recibiéndose subsidios y aportes gubernativos, y de la Asociación Católica Alemana “Adveniat”, que envió, para esta obra, la suma de 8.558.46 dólares, debidamente depositados, en el Banco de la Provincia de Buenos Aires, el 13 de julio de 1971. El 31 de marzo de 1972, a la hora 18, se realizó la apertura o inauguración, de la Parroquia Cristo Obrero; celebrando la solemne misa, el obispo de Mercedes, monseñor Dr. Luis J. Tomé, quien hubo de otorgarle, la correspondiente posesión de su cargo, al presbítero Raúl Camilo Latapié, el cual, asumió, oficialmente, en calidad de titular, del citado centro de espiritualidad cristiana. Breve tiempo después, en el mes de enero de 1973, se inauguró y bendijo, la casa parroquial. La iglesia de la parroquia Cristo Obrero, denominada, con posterioridad, “Cristo Obrero – San Expedito”, se halla ubicada, sobre la avenida Mitre Nro. 725, siendo el preciado lugar, de encuentro y convocatoria, de una devota y fiel feligresía chivilcoyana. Al presbítero Raúl Camilo Latapié, nacido en Diamante, provincia de Entre Ríos, en 1927, y fallecido en la ciudad bonaerense de Junín, el 13 de enero de 2016, hubieron de sucederlo, en forma cronológica, los sacerdotes, presbíteros: Eduardo Ceres, Marcelo Siri, Luis Henze, Domingo Soria, Raúl Moretto, y Tomás Ostolaza, párroco de la actualidad. Subrayemos finalmente que, Daniel Ricardo Cantero, un vecino, con plausibles inclinaciones, hacia la indagación y la investigación, de nuestro pasado local, redactó una ilustrativa y valiosa reseña histórica, acerca de la parroquia Cristo Obrero – San Expedito.

Al padre Raúl Camilo Latapié, soneto de Carlos Armando Costanzo.

Corazón de servicio verdadero, y un espíritu abierto y muy humano, esparció su mensaje, humilde y llano, a lo largo de un duro y fiel sendero. Sacerdote de impulso tesonero, supo ver a Jesús, en cada hermano, y tendiéndole a todos, su amplia mano, levantó la Parroquia Cristo Obrero. Voz de pueblo – piedad y fortaleza -, llevó junto al dolor y la pobreza, su Evangelio, su luz y su honda fe… Trabajo, amor y lucha persistente, en el sentir y el alma de la gente, siempre ha de estar, el padre Latapié.