Consejo lunfardo a la juventud, en esta Argentina del siempre lo mismo…

Hoy, más que nunca, la juventud necesita una expresión de fe, comprensión, estímulo y aliento…

Hoy, más que nunca, como una obligación moral de todos los argentinos, debemos pensar en la juventud y las nuevas generaciones; una juventud  que no tiene destino ni futuro alguno…

Hoy, más que nunca, la juventud necesita un sano y sincero consejo; un consejo instructivo y aleccionador, un mensaje y una buena palabra, que la alumbre y encamine…

Hoy, más que nunca, la juventud necesita encontrarle un sentido a la Vida y gozar una Vida feliz y decorosa, digna de ser vivida…

Hoy, más que nunca, la juventud necesita educación, trabajo y una pujante Argentina de sueños y progreso, para alcanzar su profunda y plena realización humana. Una Argentina que recobre y revalorice la Cultura del Trabajo, junto a la Cultura del esfuerzo, el saber y el estudio y, el mérito noble y genuino…

Hoy, más que nunca, la juventud confundida y desorientada, necesita una mano de auténtica y firme guía, una voz de verdad, persuasiva y convincente, una clara y luminosa perspectiva de futuro y, un país fraternal y solidario, con la sagrada Cultura del Trabajo, las inversiones industriales y empresarias, la producción, el bienestar y la riqueza.

En esta Argentina del siempre lo mismo, donde infortunadamente, siempre terminan perdiendo los honrados laburantes, los humildes jubilados y quienes luchan, se esfuerzan, se empobrecen, se funden y, viven agobiados y abrumados de impuestos y cargas fiscales y tributarias; la juventud necesita una palabra de incentivo moral o estímulo, y una expresión de aliento, comprensión y apoyo…

Una juventud descreída y desalentada, que no vislumbra ningún porvenir auspicioso y promisorio… Una juventud frustrada y desencantada, sin proyectos de vida, posibilidades laborales, anhelos de crecimiento y desarrollo, bellas ilusiones y halagüeñas expectativas futuras…

Una juventud defraudada y estafada, que en ciertos casos considera como única salida el aeropuerto internacional de Ezeiza…

Hoy, más que nunca, debemos inculcarle e infundirle a la juventud, la fe, la confianza, el optimismo, la hermandad, la generosidad y, el amor hacia la Patria, el terruño y todos nuestros mayores… Hoy, más que nunca, debemos ante la jóvenes, predicar y sembrar con el testimonio de nuestra conducta y el buen ejemplo de vida, y recuperar y reivindicar los principios éticos, los valores  espirituales y, la sagrada y sublime Cultura del Trabajo.

Únicamente habrán de salvar a la Argentina y a la juventud, la Cultura del Trabajo, las actividades productivas, la creación de empleo, la reactivación económica y la generación de bienes y riqueza… Hay que volver al sabio y esperanzado camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo. Sin Trabajo y Educación, sólo nos aguardan la inexorable e implacable nivelación hacia abajo, el fracaso, la ignorancia y la miseria dependiente y humillante.

No podemos esperar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo; los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo; para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada a fin de impedirlo y, los Hombres al igual que los árboles, se conocen por sus frutos.

Consejo lunfardo a la juventud, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Che, pibe, que te juno desinflado, no pudiendo vichar ningún futuro; sin guita en el bolsiyo y sin laburo, como un triste gilún desocupado… Che, pibe, que bancás desalentado, este tiempo mistongo, fiero y duro: Malaria y flor de afano, bien seguro, justicia y honradez, que se han rajado… Che, pibe, sin un mango ni destino, que no chapás tu rumbo y tu camino, y sufrís el estufe y el bajón… En yanta la aguantás – fulera vida -, carburando al final, que la salida es piantarse, tomándose un avión. Che, pibe, que te juno deprimido, con el cuore en la lona, sin consuelo, campaneando, quizás, un negro cielo, una noche forfai, para el olvido… Te juno siempre frito y abatido, y sé que te sentís un pipistrelo; hoy, te engrupen el verso y el camelo, y pensás que el país está podrido… Escuchá mi chamuyo y mi parola, y ponete después, canchero y piola, unas pilas de embale y de pujanza… Y con forte polenta y energía, soñá a pesar de todo, cada día, un debute camino de esperanza.

 

 

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