Declaratoria de Parroquia Nuestra Señora del Carmen (1937)

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El 16 de julio de 1937, mediante un decreto, del entonces obispo de la Diócesis de Mercedes, monseñor Dr. Juan P. Chimento, la modesta y querida capilla, en honor de la Virgen del Carmelo, que se había inaugurado el 19 de julio de 1896, con una feliz y solemne declaratoria, hubo de adquirir el rango y la jerarquía de Parroquia Nuestra Señora del Carmen; fijándose, entonces, su correspondiente esfera de jurisdicción eclesiástica. Dentro del ejido urbano, de la ciudad de Chivilcoy, sus límites, habrían de comprender: las calles Saavedra y Arenales, por el este, al sud, la avenida Avellaneda, y al norte, la avenida Tres de Febrero; incluyéndose, además, por el oeste, los Cuarteles i, II y III, de nuestro Partido. Desde 1937, cuando se la declaró tal, hasta el año 2003, hubieron de ejercer sus cargos de titulares, de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, los sacerdotes agustinos: Pbro. Agustín García, Pbro. Bonifacio de la Mata, Pbro. Feliciano González, Pbro. Luis Galende, Pbro. Leovigildo de la Mata, Pbro. Luis González Martín, Pbro. Toribio G. de la Calva, Pbro. Alfonso Plaza, Pbro. Plácido Álvarez y Fray Antonio Torío. En el mes de mayo de 2003, los sacerdotes de la Orden de San Agustín, se alejaron de nuestra ciudad, y fue así que, la parroquia Nuestra Señora del Carmen, quedó bajo la órbita eclesiástica de la Arquidiócesis de Mercedes – Luján. Luego, asumió como titular de la parroquia, el Pbro. Raúl Seiras, reemplazado, en el año 2006, por el actual párroco, el Pbro. Héctor Gustavo González. La festividad patronal, religiosa y popular, de la Virgen Nuestra Señora del Carmen, se encuentra organizada por la parroquia, juntamente con la Comisión Pro- Festejos, que preside el Ing. Gustavo Elbio Faccinetti; contándose con la colaboración de la municipalidad local, la feligresía y nuestro vecindario.

Oración a la Virgen del Carmen, por Carlos Armando Costanzo.

Dulce y fiel Virgencita del Carmelo, frente a Vos y a tus pies, en este día, te pedimos tu amor, fe y alegría, tu sentir maternal y tu consuelo. Te pedimos, con hondo y firme anhelo, tu palabra de bien y de armonía, y tu sol de esperanza y clara guía, que nos va iluminando desde el Cielo… Te pedimos tu amparo generoso, tu sonrisa, tu tierna mano amiga, y tu espíritu azul y bondadoso… Hoy, derrama la paz, en nuestro suelo, y que toda tu gracia nos bendiga, dulce y fiel Virgencita del Carmelo.