Demolición del estadio de fútbol, de la Federación (1987)

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El antiguo e inolvidable estadio futbolístico, de la Federación Chivilcoyana de Deportes, gloriosa institución local, fundada el 23 de octubre de 1925. Dicho estadio, se inauguró, un histórico día patrio, 9 de Julio de 1926, y finalmente, desapareció, para gran tristeza de todos los chivilcoyanos, en agosto de 1987.

En el mes de agosto de 1987, se efectuó la clausura definitiva, y la respectiva demolición y desmantelamiento, del viejo y tan querido estadio de la Federación, ubicado en la intersección de las avenidas, Mitre y Avellaneda, de nuestra ciudad; el cual, durante muchas décadas, de una intensa y singular actividad deportiva, fue el magnífico y glorioso escenario, de innumerables cotejos futbolísticos, de nivel local, nacional e internacional.

Dicho estadio, se construyó, a partir de una feliz y muy plausible iniciativa, de la Federación Chivilcoyana de Deportes, gran institución lugareña, transformada, posteriormente, en la Liga Chivilcoyana de Fútbol, que se había fundado, el 23 de octubre de 1925; siendo el primer presidente de la entidad, el notable y prestigioso docente y hombre público, de origen tucumano, profesor Dr. José Doroteo Caro. La inauguración, del citado estadio, se llevó a cabo, el día patrio, 9 de Julio de 1926, y en esa oportunidad, se disputó un vibrante cotejo, entre la selección, representativa de nuestra ciudad, y el equipo del club Porteño, de la vecina localidad de Chacabuco, el cual, logró la victoria, por dos goles contra uno. A mediados del año 1986, hubo de surgir el proyecto del “Complejo Habitacional Federación”, elaborado por los arquitectos, Miguel Jurado y Luis Bontempo, contándose, con la dirección general, del arquitecto, Gustavo M. Correa.

Estampa fotográfica, del estadio de Fútbol, de la Federación, en la década de 1970 (Gentileza, del gran fotógrafo e investigador del pasado chivilcoyano, Osvaldo Benítez).

El 11 de septiembre de 1986, se realizó, en la sede de la Liga Chivilcoyana de Fútbol, una conferencia de prensa, informativa, acerca del mencionado proyecto, dirigiéndose a la concurrencia, el entonces presidente de la Liga, señor Rubén P. Ambrogetti, y los arquitectos, Gustavo M. Correa y Luis Bontempo. El recuerdo, pues, del antiguo y ya desaparecido estadio de fútbol de la Federación; un cálido y sentido recuerdo, con una alta cuota de emoción, nostalgias y remembranzas, para un auténtico símbolo o emblema ciudadano, y un verdadero e imborrable, bastión y monumento, del patrimonio histórico, cultural y vecinal, de Chivilcoy.

El equipo futbolístico, de la Selección Chivilcoyana, que el 9 de Julio de 1926, cuando se inauguró el estadio de la Federación, hubo de enfrentarse, al plantel del equipo, del club Porteño, de la vecina ciudad de Chacabuco. Los visitantes, derrotaron al seleccionado local, por 2 goles contra 1.

Al fútbol de Chivilcoy, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Viejo fútbol de ayer, junto al potrero, en la tarde de sol y alegre infancia: Gran fervor, cuya larga resonancia, lleva un eco feliz y bullanguero. Mil gambetas de crack y un tres a cero, cancha, césped, vigor, pura fragancia, y un partido, jugado en la distancia, bajo un tiempo sonriente y dominguero. Cuánta noble pasión y fortaleza, garra, sueños, ardor, fibra y destreza, hondas ganas y euforia incalculable… Viejo fútbol de ayer – época amada -, que al fiel arco, de mi alma emocionada, le hizo un gol, para siempre inolvidable.

Fútbol de Chivilcoy, inolvidable, página de una historia duradera; afición, bien genuina y verdadera, fibra tenaz y esfuerzo infatigable. Imagen pintoresca y entrañable, de una soleada tarde bullanguera, con su espontánea dicha dominguera, y el recuerdo de un crack, siempre imborrable… Verde campo, tribuna alborozada, jugadores, el árbitro, la hinchada, clima azul, de fervor, profundo y sano… Cancha feliz, pasión y euforia viva, que se hace gol y gloria deportiva, en cada corazón chivilcoyano.