Desaparición de la imprenta municipal (2005).

Cliché, utilizado en la Imprenta Municipal.
Cliché, utilizado en la Imprenta Municipal.

En el mes de diciembre de 2005, bajo la administración del intendente, Dr. Ariel Fabián Franetovich, hubo de cesar, en sus actividades de orden habitual, la Imprenta Municipal, que se encontraba ubicada, en un salón, con acceso directo, a la calle Lavalle Nro. 28. Dicha imprenta, que se había creado, hacia comienzos de la década de 1960, cumplió a lo largo de más de cuarenta años, el fructífero e importante ciclo, de una útil y sostenida tarea gráfica, siempre al servicio de la comuna, y de distintos sectores de nuestra ciudad, que solían acudir con frecuencia, para la realización de diversos trabajos. Humilde y silenciosa, desapareció, también, obscuramente, casi de una forma inadvertida, con su antiguo sistema de impresión, su histórica maquinaria (las minervas), sus cajas, sus diferentes tipos, sus componedores manuales, sus galeras, sus clichés, y su tan peculiar e inconfundible sabor a tinta fresca y a papel recién impreso. Detrás de ella, podemos encontrar, un prolongado y rico ayer, y los nombres de tantos agentes del municipio, algunos de los cuales, ya no están con nosotros, en este mundo terreno: Raúl A. Carrero, jefe de la imprenta, Decoroso José D’Acosta, Horacio R. Aguilera, Osvaldo R. Langone, Raúl Ismael Galván, Fernando Manuel Suárez, Nicolás D. Rizzo, Floro del Negro, y otros, que hoy, escapan a la memoria, de la presente página evocativa. Para la Imprenta Municipal, nuestro sentido recuerdo y, el más emocionado y justiciero homenaje.

Réquiem a la Imprenta Municipal, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Así quisiera evocarte, de una forma bien cabal, para que nunca te olviden, Imprenta Municipal. De pronto, un día te fuiste, te fuiste sin avisar, pero quedó tu recuerdo, que nadie podrá borrar. Tu recuerdo tan presente, hecho de gozo y amor, por tantos, por tantos años, de clara y tenaz labor. Tu recuerdo que perdura, de un modo callado y fiel, junto al olor de la tinta, las máquinas y el papel. Mundo de tipos y letras, de trabajo y firme acción; de clichés y talonarios, de cartulina y cartón. Mundo de la guillotina, que vivió para cortar; de las resmas, los rodillos, y la goma de pegar. Mundo de gráficos sueños, y de profundo sentir, con unas sinceras ganas, unas ganas de imprimir… Imprimir muchas planillas, algún volante especial, carátulas de expedientes, la invitación oficial… Una incesante tarea, un ritmo que no cesó, y hojas, hojas de ilusiones, que el tiempo, ya se llevó… Así he querido evocarte, de manera fraternal. No es justo que se te olvide, Imprenta Municipal.

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