El Día del Maestro. Domingo Faustino Sarmiento, en la historia de Chivilcoy.

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Cada 11 de septiembre, se conmemora el Día del Maestro, una importante fecha, de nuestro calendario cívico argentino, la cual, nos recuerda la desaparición física, del gran pedagogo, escritor, periodista, estadista y, hombre público, Don Domingo Faustino Sarmiento, quien dejó de existir, a los 77 años de edad, en la ciudad de Asunción del Paraguay, el martes 11 de septiembre de 1888. Presidente de la Nación, entre el 12 de octubre de 1868, y el 12 de octubre de 1874, había visto la luz, en San Juan, el 15 de febrero de 1811, y legó a la posteridad, una obra literaria, fecunda y gigantesca, con imborrables libros, como “Recuerdos de Provincia”, “Facundo o Civilización y Barbarie”, “Conflicto y armonías de las razas en América”, “Viajes”, y “Mi defensa”.

La historia de Chivilcoy, se halla unida, a Don Domingo Faustino Sarmiento, por hondos y sinceros vínculos, de carácter amistoso y afectivo. Sarmiento, descubrió esta región geográfica, del oeste de la provincia de Buenos Aires, en los últimos días del mes de enero de 1852, cuando atravesó la zona, junto a las tropas del “Ejército Grande”, del general Justo José de Urquiza. Desde un primer instante, se interesó, de una manera viva y profunda, por nuestras laboriosas y prósperas “chacras chivilcoyanas”, y a mediados del mes de marzo, del año 1857, estuvo aquí, en este pueblo, para presidir, la solemne y emotiva inauguración, de la primitiva capilla, puesta bajo la advocación, y consagrada a la Virgen Nuestra Señora del Rosario. Además, el 13 de octubre de 1857, ocupando una banca de senador, en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, hubo de lograr, gracias a su feliz y notable iniciativa, la estimable sanción, de la valiosa “Ley de Tierras, del Partido de Chivilcoy”, que favoreció y benefició, de un modo altamente significativo, el extraordinario y admirable desarrollo de la agricultura, en nuestra fértil y rica zona, de la verde y agreste llanura bonaerense.

Por otra parte, el 3 de octubre de 1868, nueve días antes, de asumir la primera magistratura de la Nación Don Domingo Faustino Sarmiento, hubo de visitar nuestra ciudad, pronunciando, desde aquí, su tan célebre discurso – programa de gobierno, el cual, proclamaba: “Les prometo hacer CIEN CHIVILCOY, con tierra para cada padre de familia y escuelas para sus hijos”. Subrayemos además, que el 28 de julio de 1856, el entonces gobierno de la comuna, denominado Corporación Municipal, como un franco y generoso testimonio, de especial gratitud y verdadero reconocimiento, había resuelto, donarle a Don Domingo Faustino Sarmiento, una “quinta cultivada”, que se encontraba situada en cercanías, de la ya desaparecida estación ferroviaria Norte, dentro de la sección primera. Sarmiento, nunca hubo de residir, en dicha finca, que finalmente, fue vendida; remitiéndose, el importe dinerario de la operación, al ilustre prócer sanjuanino.

Homenajes a Don Domingo Faustino Sarmiento, tributados en Chivilcoy.

En el mes de noviembre de 1895, el Honorable Concejo Deliberante local, hubo de bautizar, a una de las principales avenidas, de nuestra ciudad, con el nombre de Domingo Faustino Sarmiento. El 25 de mayo de 1944, en los ámbitos de la plaza 9 de Julio, se inauguró el monumento a Sarmiento, obra del escultor y artista plástico argentino, Juan Zuretti, y más de seis décadas después, el 22 de octubre de 2007, durante la gestión municipal, del Dr. Ariel Fabián Franetovich, se procedió a la inauguración, en la plaza principal 25 de Mayo, de otro nuevo monumento sarmientino, en forma de libro, donde se reprodujo un fragmento, del famoso y memorable discurso, del sábado 3 de octubre de 1868. En el mes de octubre de 1938, cuando el historiador, escritor, periodista y hombre público, ingeniero agrónomo Mauricio Birabent (1905 – 1982), editó el libro, sobre el pasado de nuestra ciudad, lo denominó “El Pueblo de Sarmiento”, por su poderosa gravitación y su singular presencia, en la vida, el desarrollo y el progreso de Chivilcoy.

Ese mismo año, el 11 de septiembre, bajo la administración municipal, del intendente Don Generoso Fernando Falivene, una numerosa delegación de alumnos, docentes y funcionarios chivilcoyanos, viajó en tren, a la Capital Federal, y en el cementerio de La Recoleta, frente a la sepultura del insigne maestro, le ofreció un cálido y sentido homenaje, a Don Domingo Faustino Sarmiento.

La Escuela Normal, de nuestra ciudad, inaugurada, oficialmente, el 12 de abril de 1905, desde el 18 de abril de 1925, lleva el nombre de Domingo Faustino Sarmiento. Además, dos años antes, el 11 de septiembre de 1923, se había descubierto, en el hall, de citado establecimiento educativo, un busto de bronce, de Sarmiento, en cuyo pedestal, hubieron de grabarse las palabras: “Educación, Patria, Civismo y Genio”. La inolvidable Escuela primaria Nº 1, sita en la intersección, de la avenida Sarmiento y la calle Belgrano (Actual edificio, de la empresa ENCOTEL), tenía también, la denominación de Domingo Faustino Sarmiento. Dicho inmueble, en el que funcionó, la Escuela Normal, desde su inauguración, en 1905, hasta el año 1912, fue demolido, en el mes de abril de 1970.

En 1988, con motivo del centenario del fallecimiento, de Don Domingo Faustino Sarmiento, el conocido y destacado, investigador del pasado lugareño, periodista, dirigente político y deportivo, y hombre público, Don Vicente José Abriola (1907 – 2003), editó el ilustrativo folleto, titulado: “Domingo Faustino Sarmiento, el patriarca amigo de Chivilcoy”.

Soneto de Sarmiento y Chivilcoy, por Carlos Armando Costanzo.

Hoy, lo nombro y lo busco, buen Sarmiento, recordando su larga trayectoria; su labor colosal, su eterna gloria, su fervor, su coraje y su talento. Hoy, evoco su claro pensamiento, su presencia y su acción, en nuestra historia, y al surgir desde el tiempo, su memoria, a mi lado, de pronto, yo lo siento… Y aquí está, como ayer, vivo y cercano, en mi propia ciudad – trigal y llano -, que amó usted, con espíritu profundo… Chivilcoy, no lo olvida, buen Sarmiento, fibra, llama, bastión y monumento, gran maestro, de América y del mundo.

Al maestro olvidado, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Yo sé, que en un rincón – cielo y distancia -, del país, que hoy, acaso, te ha olvidado, allí estás, con tu gran apostolado, tu docencia y tu fiel perseverancia. Frente a Dios, la miseria y la ignorancia, tu voz siembra, el saber esperanzado; hacia todos, te brindas, abnegado, pero poco, valoran tu importancia… Yo sé, que en un rincón de mi Argentina, allí estás, con tu entrega más genuina, tu hondo amor, tu enseñanza verdadera… Y así cumples, el logro más hermoso: Hacer Patria, de un modo silencioso, levantando tu lucha y tu bandera.