Doña Petrona Calderón de Ortiz (1840 – 1926), y el Patronato de la Infancia, de Chivilcoy

La sede del Patronato de la Infancia de Chivilcoy, ubicada en la intersección de las calles, Balcarce y General Paz. Se inauguró, el 22 de diciembre de 1907. El terreno, lo había donado en 1903, doña Petrona Calderón de Ortíz, presidenta honoraria, de dicha entidad, de bien público.

Se ha conmemorado, el 119 aniversario, de la auspiciosa y plausible creación, del Patronato de la Infancia, de nuestra ciudad, el cual, se fundó, el 14 de mayo de 1899, a través de una acertada iniciativa, del entonces presidente, del Consejo Escolar de Chivilcoy, Don Alberto Ortiz (1861 – 1939), quien hubo de convocar, a un selecto grupo de damas, de la sociedad local, a fin de exponerle la seria problemática educativa, de la notoria deserción, de muchos niños, que eran alumnos de diferentes escuelas primarias del distrito, e hijos de familias, sumidas en la marginación, la miseria y la indigencia. Surgió así, dicha entidad, con el nombre de “Asociación Protectora de la Infancia Menesterosa”, una denominación, que hubo de reemplazarse, el 6 de agosto de 1899, por la de “Patronato de la Infancia”. La primera presidenta de la entidad, fue la señora Herminia Gardella de Cores,  a la que acompañaban, en la comisión directiva inicial: Paulina Regnier de Bouchet, Soledad Mateu de Barrios, Herminia Castagnino, Modesta Sánchez de Gandolfo, Segunda Calderón de Loveira, Mariana D. de Lanne, Jovita Mindurry de Bailleres, Clara N. de González y Fidela Badano de Martelletti. La señora Petrona Calderón de Ortiz, progenitora de Don Alberto Ortiz, quien fuera presidenta honoraria, del Patronato de la Infancia, de una manera espontánea y muy generosa, hubo de efectuar la donación, de un terreno o solar, ubicado en la intersección de las calles Balcarce y General Paz, donde luego, se  construyó, el asilo de la entidad. El magnánimo aporte, de la señora Petrona Calderón de Ortiz, recibió su correspondiente aceptación, por parte de la comisión directiva, en una sesión de carácter extraordinario, celebrada el 9 de diciembre de 1903; siendo titular de la institución, Doña Fidela Badano de Martelletti. Asimismo, la señora Petrona Calderón de Ortiz, donó el gabinete de enfermería, de la entidad, al que se le impuso el nombre de uno de sus hijos, el eximio poeta chivilcoyano, Carlos Ortiz (1870 – 1910).  Tiempo más tarde, el Patronato de la Infancia, hubo de adquirir, con el patrimonio económico y dinerario de la institución, otros cuatro terrenos lindantes o contiguos, respecto del primero, en 1904, 1910, 1923 y 1939. El edificio del asilo,  del Patronato de la Infancia de Chivilcoy, se inauguró oficialmente, en una lucida y singular ceremonia, el 22 de diciembre de 1907. Hija del laborioso e ilustre fundador y pionero lugareño, Don Calixto Calderón (1797 – 1870), oriundo de la provincia de San Juan, y de Doña Petrona Falcato, Petrona Calderón, había visto la luz, un 12 de mayo de 1840, y a lo largo de la existencia,  hubo de caracterizarse, por sus cualidades y virtudes, de auténtica y distinguida matrona, de los distintos ámbitos y círculos sociales, de nuestra ciudad. Tronco de una numerosa familia, en 1858, contrajo matrimonio, con el destacado hombre público lugareño, Don Francisco Ortiz y Acosta, de origen español, quien nació en Málaga, el 6 de julio de 1836, y falleció, en Buenos Aires, en mayo de 1908. (La avenida Nro. 68, desde el 25 de junio de 1908, lleva su preclaro nombre). De esa unión, nacieron catorce hijos: Nazarina, Fernando, en 1860, Alberto, en 1861, Adolfo, en 1863, Elena, en 1865, Amalia, en 1867, Carlos, en 1870, Eloísa, en 1872, Emelia, en 1873, Horacio, en 1876, Petrona, en 1878, Francisco, en 1880, Dolores, en 1881 y Edmundo, en 1883. Doña Petrona Calderón de Ortiz, dejó de existir, en Buenos Aires, a los 86 años de edad, el 13 de octubre de 1926.

El libro de la historia, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Hoy, abramos el libro de la historia, recobrando las voces del pasado, y de un modo tenaz y apasionado, mantengamos bien viva la memoria. Desandemos las páginas de gloria, de otro tiempo, tal vez, casi ignorado; recordando el espíritu esforzado, del terruño y su larga trayectoria… Hoy, abramos el libro, y hondamente, descubramos la esencia y la simiente, de los hechos, del mundo ciudadano… Y buscando el sendero, ya perdido, rescatemos, quizá, del negro olvido, el histórico ayer chivilcoyano.

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