Dos inolvidables personajes chivilcoyanos: Bartolo y Capacho.

La página evocativa de la fecha, la dedicaremos a la simpática y afectuosa recordación, de dos singulares y queridos personajes locales que, por sus condiciones y actitudes humanas, supieron ganarse el espontáneo y sincero cariño, de toda nuestra comunidad. Nos estamos refiriendo a Bartolo y Capacho, quienes, sin duda alguna, aún viven y perduran, de una manera cálida y sentida, en el historial del vecindario y el corazón de Chivilcoy.

Bartolo (1917 – 2003).

Bartolomé Navaridas – Bartolo -, había nacido, hacia el año 1917, y en el amplio y familiar escenario de la calle, desarrolló toda su andariega  y prolongada vida. Espíritu infantil, lleno de inocencia, gracia y ternura, a lo largo de muchas décadas, de fieles y pacientes travesías, recorrió las calles, las plazas y los distintos barrios, de Chivilcoy, llevando, junto a su gorra, su bolsa y su corneta, un peculiar bagaje de candor, travesuras, ilusiones, sonrisas y alegrías. Se lo podía ver y observar, en cualquier rincón de la ciudad: una esquina, el banco de un paseo público, en una casa de comercio, o en el asiento de un colectivo… Allí, estaba él, típico e inconfundible, como un  duende niño y un viejo clown, de nuestros anales lugareños. Falleció, a los 86 años de edad, el 28 de mayo de 2003, y todavía hoy, se extraña, con melancólica pena, su entrañable presencia.

Capacho, el vendedor de golosinas

Francisco Alberto Capaccio, muy conocido, popularmente, como Capacho, nació hacia 1915, y ya, a la edad de 12 años, comenzó la venta de golosinas, valiéndose de una canasta, en los ámbitos del Hospital Municipal, de nuestra ciudad. Luego, hubo de ampliar su labor, visitando el Instituto de Niñas “Herminia Catalina Brumana”; diferentes domicilios particulares; la plaza principal 25 de Mayo; distintos barrios de Chivilcoy; espectáculos de carreras cuadreras y, fundamentalmente, el Colegio Nacional “José Hernández” y la Escuela de Comercio “Dr. José León Suárez”. Allí, fundamentalmente, en los dos citados establecimientos educacionales, cumplió una larga y fructífera actividad; conquistándose el profundo y franco afecto, de todos los alumnos, quienes, en los recreos y horas libres, podían gozar y disfrutar, de los dulces y apetitosos  productos, que gentilmente, ofrecía… Fallecido hace muchos años, fue un verdadero ejemplo de trabajo, integridad moral y límpida honradez, y hoy,  nos quedan, en los ojos y en el alma, el especial recuerdo de su gesto cordial y fraterno, su auténtica bondad y su clásico carrito, recorriendo las calles y plazas, de la ciudad. Porque, Capacho, el golosinero, nunca se habrá de olvidar…

Personajes, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

PERSONAJES del mundo pueblerino, con su encanto y su imagen muy curiosa; su sentir y su gracia deliciosa, su presencia y su insólito destino. Ellos fueron cumpliendo su camino, de una forma distinta y silenciosa, y dejaron al fin, en cada cosa, su recuerdo más cálido y genuino… Personajes de ayer, inolvidables, con sus gestos, acaso, memorables, sus costumbres, su magia sin igual… Los evoco, volviendo hasta el pasado, y descubro feliz, que se han quedado, para siempre, en la historia vecinal.

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