El Centenario de Eva Duarte de Perón (1919 – 2019).

La figura inolvidable e inmortal, de la «Abanderada de los humildes», Eva Duarte de Perón, en la conmemoración del centenario, de su natalicio, acaecido el 7 de mayo de 1919. Su gran e infatigable lucha, en favor de la justicia social, las reivindicaciones obreras, la clase trabajadora y los derechos de la mujer, perdura, para siempre, en el alma del pueblo y, en el corazón de nuestra ciudadanía argentina.

Se conmemora el Centenario del natalicio, de Eva Duarte de Perón, un de las figuras femeninas, más señeras y relevantes, de nuestra historia, quien había visto la luz, en la ciudad de Los Toldos (Distrito bonaerense de General Viamonte), el 7 de mayo de 1919; siendo hija de Don Juan Duarte y de Doña Juana Ibarguren. De esa relación, nacieron también, Blanca, en 1908, Elisa, en 1910, Juan Ramón, en 1914 y, Erminda, en 1916.

Enérgica y valerosa personalidad, plena de garra, fervor, vehemencia y dinamismo, en calidad de gran colaboradora de su esposo, el ex presidente de la Nación, general Juan Domingo Perón, desarrolló, de un modo colosal e infatigable, una vasta y profunda acción, de amplia asistencia social y ayuda solidaria, en favor de los sectores más desvalidos y desamparados del país, víctimas de las necesidades económicas, la postergación, la marginación, la miseria y la indigencia. Auténtica y tesonera, legítima y merecidamente, se la bautizó como la “Abanderada de los humildes”, y así, a través de su breve, pero tan fecunda existencia, supo luchar, de una forma intensa y denodada, por la igualdad y la justicia, los derechos de la mujer, la infancia y la ancianidad y, las nobles e imprescindibles reivindicaciones obreras, de las clases trabajadoras. Falleció, a la prematura edad de 33 años, el 26 de julio de 1952, y su vibrante y resplandeciente nombre, perdura en la esencia y el sentir del pueblo, y en los anales y las mejores páginas, de la vida argentina; con una larga trascendencia, de orden internacional.

Su padre, Don Juan Duarte, había nacido, aquí, en Chivilcoy, el 1 de noviembre de 1858, y murió, también, en nuestra ciudad, el 8 de enero de 1926, a raíz de las lesiones sufridas en un accidente automovilístico, registrado el día 6 de enero; descansando sus restos, en una bóveda familiar: “Elgoyhen – Duarte”, del cementerio municipal. El velatorio, se llevó a cabo, en una  casa ubicada sobre la avenida Villarino Nro. 260 (Hoy, Villarino 264); el respectivo servicio, estuvo a cargo, de la empresa de pompas fúnebresMichellis, y la inhumación, se realizó, el 9 de enero de 1926, en horas de la mañana. En ese trágico y penoso accidente, falleció también, el niño Alcides Uhart, de 10 años de edad, hijo de Salvador Uhart, sobrino de Don Juan Duarte, quien conducía el vehículo, marca Chevrolet, que sufrió un inesperado y lamentable vuelco, hacia el costado izquierdo del camino, cuando se desplazaba por la avenida Mitre, rumbo al centro de Chivilcoy, a unas tres cuadras, de la plaza Mariano Moreno.

En el capítulo XVII “Evita”, de su tan difundido y famoso libro “La razón de mi vida”, editado por la empresa gráfica Peuser, en la segunda quincena del mes de septiembre de 1951, la propia Eva Duarte de Perón, escribía y manifestaba: “He dicho que no me guía ninguna ambición personal. Y quizás no sea del todo cierto. Sí. Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi Patria. Quisiera que de ella se diga, aunque no fuese más que en una pequeña nota, al pie del capítulo maravilloso que la historia ciertamente dedicará a Perón, algo que fuese más o menos esto: “Hubo al lado de Perón, un mujer que se dedicó a llevarle al Presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertiría en realidades”. Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada si la nota terminase de esta manera: “De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita”.

A Eva Duarte de Perón, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Por su entrega a los humildes, su hondo aliento y su pasión, siempre vive la figura, de Eva Duarte de Perón. Vive, clara y luminosa, de una forma singular, bajo el cielo de la historia, y en el alma popular. Vive, llena de recuerdos, emociones y lealtad, con el fuego fervoroso, de su gran tenacidad. Vive, en medio de la Patria, libre, unida y fraternal, y es emblema de esperanza, y de justicia social. Y palpitan, todavía, como un amplio corazón, el espíritu y la fuerza, de Eva Duarte de Perón.

Décima a Eva Duarte de Perón, por Carlos Armando Costanzo.

Luchadora apasionada, militante y compañera, que de la gran masa obrera, fue gloriosa Abanderada. Expresión bien consagrada, de la justicia social, voz auténtica y cabal, y emblema de eterna gloria, que palpita en nuestra historia, con su figura inmortal.

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