El corazón de la  Primavera y  el Lunfardo

 

El corazón de la feliz y nueva Primavera, que ha llegado hasta nuestra comarca, de una forma fragante y jubilosa, constituye hoy,  un especial motivo y un tema de consideración, análisis y reflexión, por parte de la voz canyengue y arrabalera del Lunfardo. El corazón de la Primavera, que nos trae como preciado regalo y tesoro,  de la sabia madre naturaleza, sus cielos azules y profundos, sus verdes y luminosos huertos y prados, sus floridos caminos y, su particular atmósfera de magia, tierno encanto, dulce ilusión e indescriptible hermosura. El corazón de la Primavera, que en cada uno de sus tan suaves y cadenciosos latidos, nos entrega un ramillete de rosas, claveles y  jazmines. El corazón de la Primavera, que nos inunda el espíritu, de exquisitas fragancias y, nos lleva hasta un jardín bello y perfumado; un jardín de sueños, armonía, gracia y pureza, donde no hay ya ningún espacio,  para el dolor, la maldad, los rencores, la ambición, el egoísmo y las tristes y ruines miserias humanas. El corazón de la Primavera, que va diluyendo y disipando, las noches,  sombras y tinieblas, del inclemente y angustioso invierno, con su imagen gris, su mano helada y su rostro de nubes y de lluvias; ese invierno,  lleno de inquietudes y escalofríos, nostalgias, pesadumbres y congojas. El corazón de la Primavera, que acaso, por un momento, nos aleja y nos hace olvidar, fugazmente, la dura y penosa realidad, de esta Argentina del siempre lo mismo: la Argentina donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todo da lo mismo y, todo termina inexorablemente siendo, siempre lo mismo…; la Argentina del curro y el afano, la injusticia, la impunidad, la corrupción, la inmoralidad y el chanterío, en la que, algunos viven de arriba, de un modo ilícito, sin trabajar, y contrariamente, siempre pierde, se perjudica,  se empobrece y, hasta se funde, la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja… El corazón de la Primavera, que nos rejuvenece interiormente, y nos proporciona una onda de energías, vigor, ilusiones, esperanza y renovados bríos, para mirar y disfrutar la Vida, con fe y optimismo,  de  manera diferente… El corazón de la Primavera, que de pronto, nos despierta del letargo invernal, haciéndonos sentir, plenos y desbordantes; quizá, más buenos, humanos y solidarios, cerca de Dios, la paz del esplendoroso día  y, la radiante y maravillosa belleza del universo.

Corazón de primavera, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Después de tanto invierno muy fulero, la Vida, che, melón, es otra cosa: Las naifas, tienen  pinta más hermosa, el rioba, está más lindo y más canchero. Canta un pájaro, alegre y canfinflero, hace cáscara, alguna mariposa, y se llena garifa, la piojosa, de un aroma dulzón y duradero… Hay un chamuyo, piola y optimista, y los sueños debutes, a la vista, coparon al bulín y a la pradera… Todo es amor, polenta y renacido, porque hoy, con su latir, ha florecido, este cuore feliz de Primavera.

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