El gran poeta gauchesco, José Hernández (1834 – 1886), y los homenajes que se le tributaron en Chivilcoy

Busto del ilustre poeta gauchesco, José Hernández, existente en la sala del Archivo Literario Municipal, ubicada en las instalaciones del Museo de Artes Plásticas «Pompeo Boggio», sobre la calle Bolívar Nº 319. Lo realizó, el polifacético y destacado, dibujante, escultor, investigador del pasado lugareño, poeta, escritor y docente, procurador Juan Antonio Larrea. Se descubrió, durante el transcurso de un acto cultural, con motivo de la recordación del Centenario, del fallecimiento de Hernández, llevado a cabo, en el propio Museo, el 26 de octubre de 1986.

Cada 10 de noviembre, se conmemora en el país, el significativo y glorioso Día de la Tradición Nacional, una importante efemérides, de nuestro calendario cívico argentino, que hubo de establecerse, hace ya muchos años, en recordación de la relevante figura, del gran poeta gauchesco, escritor, periodista, militar y político, José Hernández – el celebrado e inmortal autor de “El gaucho Martín Fierro” -, quien había nacido en la chacra de Pueyrredón (Actual partido bonaerense de San Martín), bajo el hogar de Don Rafael Hernández y Doña Isabel Pueyrredón, el lunes 10 de noviembre de 1834. En 1939, por una feliz y ponderable iniciativa, del entonces intendente municipal de San Antonio de Areco, Don José Antonio Güiraldes, comenzó la evocación del Día de la Tradición, dentro de los ámbitos geográficos, de la provincia de Buenos Aires, y una década más tarde, en 1949, se instituyó e implantó, en toda la República Argentina, por una resolución del gobierno  nacional, del general Juan Domingo Perón. José Hernández, entregó a la estampa, la magnífica y notable obra poética “El gaucho Martín Fierro”, el 6 de diciembre de 1872; editando, tiempo después, en 1879, una segunda parte titulada “La vuelta de Martín Fierro”. Hombre fiel a sus principios morales y sus profundas convicciones, valiente y comprometido, con los derechos de los ciudadanos y las reivindicaciones sociales, frente a la soberbia y el autoritarismo de los gobiernos de la época,  las injusticias y desigualdades, el manifiesto abuso de poder, la persecución, los atropellos, la dura marginación y, la vasta y dolorosa miseria; publicó además, la “Vida del Chacho Peñaloza” – rescatando la apasionante historia del legendario caudillo riojano, el general Ángel Vicente Peñaloza -, e “Instrucción del estanciero”. José Hernández, falleció en Buenos Aires, mientras ocupaba una banca de senador, en el Congreso Nacional, el jueves 21 de octubre de 1886, a los 51 años de edad.

En Chivilcoy, se le tributaron a Hernández, distintos y apreciables homenajes, para perpetuar la memoria, del eximio vate gauchesco, autor de toda una obra poética cumbre, en las páginas y los anales, de nuestra literatura argentina. El 10 de noviembre de 1949, hubo de llevarse a cabo, la ceremonia oficial de bautismo, del Colegio Nacional – establecimiento educativo de nuestro medio, inaugurado el 17 de mayo de 1914 -,  con el ilustre nombre de José Hernández; procediéndose a descubrir un busto de bronce, de dicho poeta, que realizó el destacado escultor entrerriano, Israel Hoffman. En aquel momento, ejercía el rectorado del Colegio, el inolvidable profesor Albino Masanti, y el citado busto, que puede observarse en el hall de entrada, de este centro de enseñanza, fue donado por la Asociación de Ex Alumnos, del establecimiento, que presidía el Dr. Francisco Marino. Asimismo, en esa oportunidad, se efectuó la inauguración del mástil del Colegio, que donaron, la señora María C. Gutiérrez de Basso Dastugue y sus hijos, en memoria del caracterizado y prestigioso arquitecto Don Abel Basso Dastugue  (1891 – 1944),  – esposo y padre, de los anteriormente nombrados -, ex rector del Colegio Nacional, desde 1922, hasta su fallecimiento, acaecido el 17 de marzo de 1944. La crónica periodística, puntualizaba “Los actos realizados en Chivilcoy, con motivo del Día de la Tradición – Brillante resultó el bautizo del Colegio Nacional con el nombre inmortal de José Hernández”. Digamos, en otro orden, que a la Escuela primaria Nro. 42, creada en 1907, se le asignó la denominación de José Hernández, y a la Escuela 58, fundada en 1924, se le impuso el nombre de Martín Fierro.

El 26 de octubre de 1986, en la sala del Archivo Literario Municipal, con motivo de la conmemoración del Centenario, de la muerte de José Hernández, acaecida el 21 de octubre de 1986,  hubo de llevarse a cabo un acto evocativo, durante cuyo transcurso, se descubrió un busto de Hernández;  obra del polifacético y distinguido artista plástico, investigador de nuestro ayer lugareño, poeta, escritor y docente, procurador Juan Antonio Larrea, quien asimismo, a través de su trayectoria, ha sido autor de distintos artículos periodísticos y trabajos, de índole histórica, sobre la existencia y la labor creativa, de Hernández.

El domingo 27 de noviembre de 1988, en el centro de la plaza Martín Fierro, ubicada en el  sector geográfico del Barrio Obrero y la zona Sud, de la ciudad, se efectuó el acto de inauguración, del monumento a José Hernández, que realizó un vecino de nuestro medio, de apellido Errante. En el marco de dicho acto, se desarrolló un desfile criollo – evocativo, con la presencia y la participación, de diferentes peñas y delegaciones, de entidades tradicionalistas locales. El citado monumento, se fue luego deteriorando, hasta destruirse, en su totalidad, y finalmente, desapareció, dejando un notorio y evidente vacío, en el lugar. Con posterioridad, el 6 de diciembre de 2007, “Día Nacional del Gaucho”, en ese mismo sitio, se descubrió  otro monumento, dedicado al típico y memorable personaje de nuestras pampas; obra del diestro y destacado escultor local, Osvaldo Néstor López. Recordemos que, la plaza Martín Fierro, del Barrio Obrero, se había inaugurado, el 28 de enero de 1967; surgiendo como una plausible iniciativa, del Club de Leones, de Chivilcoy, que llevó a cabo, una ardua y estimable tarea, de restauración y embellecimiento, de ese paseo público, junto a las autoridades municipales, bajo la gestión comunal, del ingeniero José María Ferro.

A José Hernández, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Por la huella del guacho Martín Fierro, me aproximo a tu voz, y entonces te hallo, otra vez, junto al rancho y el caballo, el palenque, el brocal y el viejo perro. Contigo, parto rumbo hacia el destierro; grito las injusticias, no me callo. Amanezco en la pampa. Escucho un gallo, un relincho y más lejos, un cencerro… Voy detrás de tus versos y tu historia, galopando el ombú, la pulpería, el fortín y las criollas tradiciones… Un floreo le canta a tu memoria, mientras vibra en el aire, todavía, tu guitarra de sueños y fogones. Hoy, te evoco, vibrante y fervoroso, en medio de la pampa y el paisaje, con tu criolla poesía y tu coraje, tu pasión y tu gesto valeroso. Hoy, te evoco, seguro y vigoroso, junto al rancho, el palenque y el gauchaje, el fogón, la guitarra y el cordaje, escribiendo y luchando, sin reposo… Hoy, te evoco, y renace tu figura, con la imagen del cielo y la llanura, el caballo, la espuela y el cencerro… Y al nombrar las más viejas tradiciones, afloran, entre sueños y emociones, el alma y el sentir del Martín Fierro. Hoy, quisiera evocarte en la llanura, con el rancho, el candil, la pulpería, el malón, el fortín, la toldería, el bagual, la cañada y la espesura. Evocarte, a través de tu figura, tu pasión, tu vigor y tu energía; tu palabra, tu firme valentía, y tus ansias de pampa y aventura… Evocarte de pie, yo así, quisiera, con tu verso y tu fibra tan campera, entre todos los próceres más grandes… Y leyendo, de nuevo, el “Martín Fierro”, descubrir, junto al eco de un cencerro, tu presencia inmortal de José Hernández.

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