El país del Trabajo y el Lunfardo

Sólo salvará a la República Argentina, la recuperación y el retorno a la sagrada Cultura del Trabajo. Debemos volver, del modo más rápido y urgente posible, al fecundo y provechoso camino del país, de la producción, la generación de recursos y riqueza y, el imprescindible y tan valioso Trabajo: El sublime milagro del Trabajo.

Quiera Dios, que en un futuro no muy lejano, dejemos de ser la Argentina “del siempre lo mismo”, donde infortunadamente pierde, la persona buena, honrada y laboriosa que trabaja y abona sus impuestos y obligaciones tributarias e impositivas…

Al flagelo de la pobreza, tenemos que combatirlo con la Educación y el Trabajo…

La reflexión lunfarda de la fecha, nos invita a meditar, de una manera honda, seria y comprometida, acerca de la urgente e imperiosa necesidad – una vez cumplida y superada la etapa de Cuarentena social obligatoria, por la Pandemia del Coronavirus -, de recuperar, como preciado bien y muy valioso tesoro de los argentinos, la sagrada y gloriosa cultura del Trabajo. Recuperar esa cultura, hoy, penosa y desgraciadamente perdida, y volver al fundamental y tan fecundo camino del país, de las actividades productivas, la múltiple generación de bienes, recursos y riqueza, y el maravilloso y sublime milagro del Trabajo. Volver al camino del Trabajo, sin excepción, y recobrar así, las mejores expectativas y perspectivas de futuro, un horizonte halagüeño y esperanzado, el verdadero sentido de la vida, la ilusión, las ganas, el estímulo o incentivo moral, el ánimo espiritual, los bellos sueños y la más sana y auténtica alegría…

Volver al camino del Trabajo, quedando atrás la Argentina del “siempre lo mismo”, donde inexorablemente pierde, se perjudica, se empobrece y, hasta se funde, desde el ángulo económico, la persona buena, honrada y laboriosa que trabaja, víctima de las crisis financieras, los procesos inflacionarios y las devaluaciones, los ajustes presupuestarios, los pesarosos impuestos, las cargas tributarias y las presiones fiscales e impositivas…

Quiera Dios que, los efectos negativos y las graves y pavorosas consecuencias de la Pandemia y el largo período de Cuarentena social obligatoria, no los sufra y termine pagando, única y exclusivamente, la persona humilde y esforzada, que trabaja, lucha y paga sus impuestos  y obligaciones; construyendo de un modo anónimo y silencioso, la Patria nuestra de cada día… Quiera Dios que, el modesto y, acaso desconocido trabajador argentino, no baje los brazos, o las persianas de sus comercios o actividades, sumido en la incertidumbre, la desolación, la zozobra, la desazón, el desaliento y la miseria… No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo; los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo; para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada a fin de impedirlo y, LOS HOMBRES COMO LOS ÁRBOLES, SE CONOCEN Y APRECIAN POR SUS PROPIOS FRUTOS. (Menos palabras y más hechos concretos y resultados).

Existe un genuino y esencial rumbo posible: Volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo. Por todo ello, hoy más que nunca, debe fomentarse, promoverse, apoyar, proteger y defender el Trabajo. La Argentina, habrá de salvarse, después de la Pandemia y la Cuarentena, sólo con la sagrada cultura de la iniciativa realizadora, la producción, el empeño, el estudio y la enseñanza, la tenacidad y, la fuerza, el aliento y los bríos del Trabajo.

El país del Laburo, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Yo quisiera un país, guapo y pujante, de profunda pulenta y de laburo, gran embale, y esfuerzo posta y duro, voluntad, flor de morfi y forte aguante. Sin el chanta, el cabrón y el atorrante, un país que la cinche – estoy seguro -, y que sepa junar todo el futuro, con un kilo de fe, para delante… Menos verso, chamuyos y camelo, más amor por la Patria – lungo anhelo -, más valores y el mango que no alcanza… Y que al fin el país – gloria debute -, hoy, encuentre, de nuevo, che, salute, un camino de sol y de esperanza. Menos parla, que engrupe tristemente, menos chorros, afano y mishiadura; que lo manden en cana al delincuente, y no pierda el que lucha y quien labura… Yo quisiera un país – linda noticia -, sin un fiero horizonte, siempre obscuro: Un país donde triunfen la justicia, el sentir solidario y el laburo.

 

 

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