“El Poema de las Mieses”, del eximio poeta Carlos Ortiz, publicado en noviembre de 1901.

El gran poeta chivilcoyano, Carlos Ortiz (1870-1910), autor de «El Poema de las Mieses», bella y significativa obra lírica, que le otorgó, a dicho bate, una amplia y merecida trascendencia intelectual, en el país y el exterior.

Las reediciones, de dicha obra, en 1910, 1919, 1962 y 1977.

La página evocativa de la fecha, la destinaremos a la recordación, de “El Poema de las Mieses”, magnífica y bella obra, del inspirado y eximio poeta chivilcoyano, Carlos Ortiz, que se publicó, por vez primera, en el mes de noviembre de 1901, alcanzando, por su particular calidad literaria, su alto y admirable vuelo lírico y, sus auténticos y verdaderos méritos, una vasta y notoria resonancia, en distintos círculos intelectuales y culturales, del país y el exterior. Dicho Poema, dedicado, de una manera cálida y cariñosa, a los progenitores de Ortiz: “A mis padres, que he visto sonreir con la sonrisa de la esperanza, ante la inmensa extensión de los trigales rubios”, se halla encabezado por un prólogo, y dividido en doce cantos: Invierno, Ervar – el noble y tan laborioso labriego, lleno de juventud, vigor, sueños e idealismo, gran protagonista del citado Poema -, El Arado, El Canto de la Tierra, Primavera, Golondrinas, Flor de Trigo y Flor de Armonía, Junto al Lago, Estío, La Corona, La Borrasca y Romanza de la Estrella.

Carlos Ortiz, había nacido en la estancia “Las Palmeras”, situada, desde el ángulo geográfico, dentro de nuestro distrito bonaerense de Chivilcoy, el 27 de enero de 1870, en el hogar de Don Francisco Ortiz y Acosta y Doña Petrona Calderón. Durante la etapa de su dulce y tierna adolescencia y juventud, se manifestó en él, una genuina y profunda vocación hacia la poesía, y pronto se enroló en las filas, del celebrado movimiento modernista, creado y promovido por el excelso poeta y escritor, Rubén Darío. Cursó estudios, en las aulas, de la memorable Escuela Politécnica, fundada y organizada, por el talentoso y destacado poeta, escritor, periodista y dramaturgo español, radicado en la Argentina, y en nuestra ciudad, Manuel López Lorenzo (1842 – 1883),y hacia 1899, entregó a la estampa, el sentido y hermoso volumen “Rosas del Crepúsculo”, con el marcado y especial influjo del modernismo. También, efectuó bien logradas traducciones, de distintos textos y composiciones, de algunos poetas franceses, de la talla de Mallarmé, Verlaine, Samain, Banville y otros distinguidos exponentes, de las letras de Francia. En Buenos Aires, supo concurrir al Ateneo y al Café de los Inmortales, frecuentando el trato, con diferentes figuras y personalidades, de la literatura argentina: Leopoldo Lugones, José Ingenieros, Alfredo L. Palacios, Alberto Ghiraldo, Evaristo Carriego, Roberto Payró, Charles de Soussens, Luis Bayón Herrera, Rufino T. Bello, José de Maturana, Ángel de Estrada y Carlos Vega Belgrano; durante cinco años, administró y dirigió una estancia, denominada “La Sirena”, en la zona de Las Toscas, dentro del partido bonaerense de Lincoln; realizó varias giras europeas, visitando Francia y España, y escribió, además, las obras, tituladas “El Poema de la Pampa”, e “Impresiones de Viaje”, dos trabajos inéditos, que hoy, se encuentran, infortunadamente, extraviados o perdidos. Carlos Ortiz, falleció, a la temprana edad, de 40 años, el 3 de marzo de 1910, como consecuencia, de las heridas que sufriera, la noche anterior, del 2 de marzo, en el transcurso de un banquete, servido en las instalaciones del Club Social, de nuestra ciudad, para despedir, al entonces director de la Escuela Normal, profesor Alejandro Mathus (1870 – 1921), quien fuera trasladado, por razones y motivos, de índole política, a la provincia de Mendoza. Sus restos, descansan en una bóveda familiar, en el cementerio porteño de La Recoleta, donde se depositaron, en 1911. Una placa, allí, lo puntualiza y señala: “Aquí yace el espíritu luminoso de Chivilcoy, la inmortalidad gloriosa de Carlos Ortiz”. Fino, sensible, culto, inspirado y generoso, el propio Carlos Ortiz, en una de sus mejores frases, expresaba: “Si un hombre trata la vida como artista, debe ser todo corazón”.

El 8 de abril de 1910, en el número 30, de la revista semanal, de Crítica y Arte “Ideas y Figuras”, fundada y dirigida, por el caracterizado y prestigioso, poeta, escritor y periodista, Alberto Ghiraldo, se publicó, en forma íntegra, “El Poema de las Mieses”. En el número 28, de esa misma revista, correspondiente al  15 de marzo de 1910, bajo el título: “Últimos Cantos”, se ofrecieron a los lectores, diversas composiciones y traducciones, de Carlos Ortiz. Subrayemos que, en el año 1911, Alberto Ghiraldo, hubo de editar, el interesante e ilustrativo libro “Sangre Nuestra”, un volumen que, relató de una manera fiel y pormenorizada, el infame atentado y la trágica muerte, del poeta Carlos Ortiz, como asimismo, los sucesos y episodios posteriores, declaraciones testimoniales, el proceso judicial, análisis y juicios críticos, de la obra de Ortiz, etc.

En 1919, la editorial “La Cultura Argentina”, del Dr. José Ingenieros, entregó a la estampa “El Poema de las Mieses”, junto a otra serie de textos poéticos, denominada: “Cantos de Amor, de Esperanza y de Duda”. Ese mismo sello editorial, ofreció luego, a los lectores, otro libro, bajo el título: “El Grito de los Fuertes”, “Mensajes líricos” y “El Cuerno Florido”.

En 1962, la polifacética y destacada, poetisa, escritora, periodista, dramaturga y docente, Ángela Francisca Colombo (1931 – 1993), hubo de reeditar “El Poema de las Mieses”, contando con el importante apoyo dinerario, de un préstamo del Fondo Nacional de las Artes.

Por último, en el mes de septiembre de 1977, el siempre recordado impresor, escritor, investigador y, hombre del quehacer cultural chivilcoyano, Héctor Manuel Antuña (1932 – 2001), efectuó una impecable y excelente reedición de “El Poema de las Mieses”. Dicho volumen, compuesto, letra por letra, de una forma paciente y minuciosa, en la tradicional imprenta de Héctor Manuel Antuña, ubicada en la intersección de las calles, Belgrano y Río Juramento, presenta una introducción, de carácter histórico, crítico e informativo: “A Carlos Ortiz”, del propio Antuña, y el diseño gráfico y la ilustración de tapa, del artista plástico, Roberto Rollié.

Décimas al poeta Carlos Ortiz, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Gran cantor de la llanura, el arado y los trigales, los labriegos fraternales, los surcos y la espesura… Inspiración y ternura, alma de vate pionero; un sentir, noble y sincero, un corazón de idealismo, y el más profundo lirismo, de poeta verdadero. Carlos Ortiz, dulcemente, te evoco así, en este día, tras la bella melodía, de tu obra, tan floreciente, que de manera ferviente, en años y largos meses, supo brotar, muchas veces, con sus rimas caudalosas: El Crepúsculo y las Rosas, y “El Poema de las Mieses”.

 

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