El firme y valeroso diario “El Progreso”, y su memorable director, el ferviente y singular periodista, Constantino Antuña (1908 – 1960).

En fecha reciente, el inquieto y destacado  vecino chivilcoyano, contador Néstor Oscar Martino, ex concejal municipal y docente, en las aulas de la Universidad Nacional de Luján, entre otras actividades profesionales, hubo de efectuar, al Archivo Literario, el valioso aporte de un antiguo ejemplar, del matutino “El Progreso” (Edición Nro. 4085), fechado el domingo 28 de septiembre de 1941. Dicho ejemplar periodístico, de unas seis páginas, brindaba a los lectores, un variado conjunto de informaciones, locales y nacionales; noticias de índole social y deportiva; anuncios de distintos remates o subastas y, diferentes avisos, comerciales y profesionales, distribuidos en cada una de las hojas, como se estilaba, en esas típicas publicaciones pueblerinas, de aquellos años, de nuestro pasado ciudadano. El diario “El Progreso”, que lucía como lema, junto a su título, la categórica y elocuente frase: “Por el bien público  – Por la Unión Cívica Radical”, había salido a la luz pública, hacia el mes de agosto de 1930, y su fundación, respondía a los claros v manifiestos propósitos y objetivos partidarios, del radicalismo local, bajo la conducción, del caracterizado y prestigioso dirigente, líder político y abogado, Dr. Alejandro Osvaldo Suárez (1892 – 1943). El citado matutino, tenía su respectiva sede, con la correspondiente administración, redacción y talleres gráficos, en la calle San Martín Nro. 126, siendo su línea telefónica, la 372. En un comienzo, hubo de ejercer la dirección del diario, el inteligente y experimentado periodista y docente, Eduardo Fagnani, y poco tiempo después, lo substituyó, el joven y apasionado periodista y maestro normal, Constantino Antuña, quien al frente del mencionado diario, de un modo singular y admirable, se distinguió por sus férreas y auténticas convicciones, su inquebrantable integridad moral, su tenaz y empeñosa lucha, su pujante voluntad de acción y, su heroico y particular coraje.

Las tareas administrativas del matutino, se hallaban a cargo del señor Edgar Raúl Destaville, y desarrollaban labores de redacción, el abogado, Dr. Antonio Matoccio y un joven de apellido Cufré; desempeñándose, asimismo, en calidad de tipógrafos, impresores y armadores, Pablo Conde, Domingo Vairo, Gregorio Feminella, Hilario Quiroga, Serapio Martín, Roque Biondo, Ángel Orrazi, Ismael Trejo, Roberto Dematti, Honorio Destaville, Alfredo Acosta, Palmiro y Manuel Antuña; este último, tío paterno de Constantino Antuña, y padre del siempre recordado y querido impresor, investigador y hombre de la cultura chivilcoyana, Héctor Manuel Antuña. Don Manuel Antuña, hubo de fundar y organizar, tiempo después, el 6 de mayo de 1943, la tradicional y muy acreditada imprenta “Antuña”, ubicada en la intersección de las esquinas, Belgrano y Río Juramento.

El matutino “El Progreso”, que supo enfrentar, de una manera denodada y decidida, al régimen gubernativo, del conservadorismo oficialista de la época, a lo largo de su tensa y difícil trayectoria, de unos doce años, sufrió constantes amenazas, persecuciones y agresiones, para atemorizarlo y amedrentarlo; cesando, finalmente, en sus ediciones habituales, hacia 1942.

El recuerdo, del heroico y admirable periodista, Constantino Antuña

De origen español, Constantino Laudelino Antuña, había nacido en Mieres(  Región geográfica de Asturias), el 7 de noviembre de 1908, en el hogar de Don Francisco Antuña y Doña María Fernández. La familia, hubo de emigrar, posteriormente, a la República Argentina, hacia el año 1914, y luego, se estableció en nuestra ciudad de Chivilcoy. Constantino Antuña, cursó sus estudios, en las aulas de la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento”, obteniendo el diploma de maestro normal nacional, en 1927. Comenzó su temprana actividad periodística, con apenas veinte años, en las filas del “Diario del Pueblo” –  una publicación aparecida en 1925, bajo la dirección de Raúl Destaville, que culminó su itinerario gráfico, en 1930 -, y en ese mismo año, hizo su ingreso al matutino “El Progreso”, que se fundara, en el mes de agosto. Ejerció la dirección del citado órgano de prensa, con formidable coraje y una entereza verdaderamente ejemplar; fue injustamente perseguido, por el poder de turno, y en la noche del 29 de mayo de 1936, resultó víctima, de una grave e infame tentativa de homicidio. Detenido, el 15 de enero de 1937, se le labró un prontuario policial, y se lo trasladó después, a la ciudad de La  Plata. Con posterioridad, a raíz de aquellos penosos episodios, tras haber recuperado la libertad, en ese año 1937, se vio forzado a refugiarse, en la estancia “La Criolla”, perteneciente a Don José Schiaffino, y tiempo más tarde, se radicó en la provincia de Córdoba, y por razones de seguridad, adoptó una falsa identidad, utilizando el nombre apócrifo de Julián Hernández. Radicado en Buenos Aires, inició  una promisoria actividad, en la popularizada casa de remates y negocios inmobiliarios, de Luis y LindorGuaraglia, y también, asociado al primero de los nombrados, hubo de crear, en 1948, una empresa de carácter editorial, denominada “Imprenta Antygua” (Antuña y Guaraglia); la cual, entregó a la estampa, distintos volúmenes de autores locales, como los libros: “Sombra de luz”, del poeta Rodolfo López y “Puya – Puyas”, del poeta, escritor y docente, profesor Domingo Zerpa. Constantino Antuña, falleció en Buenos Aires,  el 27 de abril de 1960, joven aún, a los 52 años de edad.

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