El Reloj de la Paz, de la iglesia del Rosario, que comenzó a funcionar, en el mes de enero de 1928.

Recientemente, merced a la excelente iniciativa y la empeñosa labor, del titular de la parroquia San Pedro Apóstol, presbítero Hernán Lucía, y el estimable respaldo y apoyo, de la actual gestión municipal, del Dr. Guillermo Alejandro Britos, se restableció el funcionamiento, después de largos años de inactividad, del antiguo e histórico Reloj de la Paz, ubicado en una de las torres, del templo mayor de Nuestra Señora del Rosario. Los orígenes de dicho Reloj, se remontan, a una plausible inquietud, de la polifacética e ilustre benefactora lugareña, escritora, conferenciante, periodista y docente, Doña Dorotea Duprat de Pechieu, nacida en 1843 y fallecida el 30 de enero de 1932, quien, hacia fines del mes de octubre de 1918, propuso la idea, de dotar a la ciudad, de un “Reloj de la Paz”, con motivo de la finalización, de la sangrienta y trágica primera guerra mundial. En una carta, dirigida al entonces intendente municipal de Chivilcoy, Dr. Luis Tiscornia, que está fechada el 31 de octubre, Doña Dorotea Duprat de Pechieu, puntualizaba: “Vengo a solicitar su asentimiento y su influyente cooperación, para abrir una subscripción popular, a fin de dotar a esta ciudad, con un gran reloj que suene la hora, destinado a perpetuar en la mente  de las generaciones, el recuerdo del regocijo de la paz. Se llamará: El Reloj de la Paz. Su colocación indicada, es una de las torres de la iglesia parroquial”. La citada inquietud, se materializó, en diciembre de 1927, siendo titular la parroquia, el presbítero Dr. Pedro Ondarcuhu, con la colocación de un reloj, fabricado por la Casa Calderaro e Hijos, de la ciudad bonaerense de Azul, que fue puesto en marcha, en el mes de enero de 1928. Los respectivos trabajos de instalación, los llevaron a cabo, José Calderaro y Domingo Yanuale, de la firma Calderaro, y las conexiones eléctricas, las efectuó el técnico, José Catenaro. Con posterioridad, el mantenimiento de la máquina, estuvo a cargo, de diferentes relojeros locales, hasta que, en 1979, el antiguo reloj, detuvo, por largos años, el ritmo y el recorrido circular, de sus fieles agujas. A principios de la década de 1990, por una feliz y ponderable iniciativa, del vecino chivilcoyano, José María Lagrotte, y el caracterizado relojero, Luis De Paulo, se reparó, restauró y, puso otra vez, en funcionamiento, la vetusta y entrañable máquina. Tiempo después, la inauguración del Reloj de la Paz, se realizó el 25 de junio de 1993. En el interesante e ilustrativo folleto, titulado “Templo Nuestra Señora del Rosario – Breve reseña histórica –“, editado por la Parroquia San Pedro Apóstol, en 1995, con motivo del glorioso Centenario del templo mayor de Nuestra Señora del Rosario, encontramos una nota, de la profesora de Historia, Analía Gallo, titulada: “El reloj de paz, el reloj de la esperanza”, la cual, ofrece una significativa y valiosa reseña, acerca del historial, del ya legendario “Reloj de la Paz”. La profesora Analía Gallo, finaliza dicho artículo evocativo, expresando: “Antiguo Reloj de la Paz, guardián de nuestros sueños y testigo de nuestra historia, al que hoy, nos atrevemos a llamar Reloj de la Esperanza: la esperanza, de un conjunto de hombres, que nos dieron una lección de esfuerzo y voluntad”.

Décima al Reloj de la Paz, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Viejo reloj de la historia, que en la torre del Rosario, marcas, puntual, el horario, del tiempo y la fiel memoria… Con tus años y tu gloria, noble y entero, allí estás, y para siempre serás, – campanada muy sonora -, claro emblema, voz rectora, y gran Reloj de la Paz.

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