Fallecimiento de Carlos Alberto Médici – Carlitos – (2001).

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La infaltable presencia, del siempre recordado Carlitos Médici, durante el transcurso de una exposición, de monedas y medallas, llevada a cabo, en la entonces "Casa de la cultura", el sábado 20 de mayo de 1978.

La infaltable presencia, del siempre recordado Carlitos Médici, durante el transcurso de una exposición, de monedas y medallas, llevada a cabo, en la entonces «Casa de la Cultura», el sábado 20 de mayo de 1978.

Los primeros días del mes de febrero de 2001, falleció en nuestra ciudad, a los 52 años de edad, Carlos Alberto Médici, el popular y tan querido “Carlitos”, y un sincero sentimiento de profundo congoja, se hubo de extender por los distintos círculos y ámbitos sociales, y se adueñó del corazón de los chivilcoyanos. No podía ser de otro modo, pues a lo largo de su existencia, Carlitos Médici, con su cordialidad, afecto y simpatía, se había ganado, merecidamente, el inmenso cariño de todos los que lo conocieron y frecuentaron, su afable trato personal. Nacido en 1948, era una presencia infaltable, en cualquier sitio de Chivilcoy, y estaba, plena y hondamente familiarizado, con nuestro medio y la propia idiosincrasia lugareña; transformándose así, en un verdadero y entrañable personaje, representativo de la ciudad. Esta ciudad que, desde hacía muchos años, como un fenómeno urbano, reiterado y constante, solía verlo en las ceremonias públicas, y en los más diversos eventos, espectáculos artísticos, y actos de índole social y cultural. En la celebración de una efemérides patria, allí, se encontraba; en una función teatral, ocupaba la primera butaca; en una conferencia o en un concierto, se hallaba presente, como testigo y espectador entusiasta, dispuesto siempre, al más efusivo y caluroso de los aplausos. El primero que ingresaba, a una sala, y uno de los últimos en retirarse, después de brindar sus mejores felicitaciones, a los intérpretes, músicos ejecutantes o protagonistas de algún encuentro literario. Con una sonrisa en los labios, y en una actitud de fraternal y permanente solidaridad, ofreció su acompañamiento, y hubo de interesarse, por todas las inquietudes de nuestra comunidad chivilcoyana, la cual, supo descubrir, su calidad humana, su amor hacia el prójimo, su fresca inocencia y su cálida dulzura. Y hoy, seguramente, lo sigue recordando, de una manera emocionada….

Soneto a Carlitos Médici, por Carlos Armando Costanzo.

Duende y ángel, su paso, cruzó a diario, nuestras calles, en forma jubilosa, sembrando su alegría generosa, su amistad y su gesto solidario. Recorrió como un niño, el calendario de una vida cordial y bondadosa, y gozó del afecto – dicha hermosa -, de la gente y de todo el vecindario. Popular personaje de ternura, recuerdo aquí, su familiar figura, su ilusión, sus paseos favoritos… Y siento, que de un modo perdurable, Chivilcoy guardará, fiel e imborrable, esa imagen sonriente de Carlitos.