Fallecimiento del médico cardiocirujano, Dr. René Gerónimo Favaloro. Sus tres visitas a Chivilcoy.

Dr. René Gerónimo Favaloro (1923-2000).
Dr. René Gerónimo Favaloro (1923-2000).

El 29 de julio de 2000, a los 77 años de edad, decidió poner fin a su existencia, el eminente y prestigioso médico cardiocirujano, Dr. René Gerónimo Favaloro, sin duda alguna, toda una relevante y gloriosa personalidad científica, de nuestro país, y un auténtico sabio y benefactor de la humanidad, quien se caracterizó y destacó por su vasta capacidad profesional, sus altos principios éticos y sus ejemplares virtudes morales, su humildad, su honradez y, su límpida e intachable conducta, de probidad, nobleza y transparencia. El Dr. Favaloro, había nacido en la ciudad de La Plata, el 12 de julio de 1923, y en su homenaje, se estableció esa fecha, como “Día Nacional de la Medicina Social”. El Dr. Favaloro, hubo de visitar a Chivilcoy, en tres históricas oportunidades: La primera, el sábado 15 de octubre de 1977, cuando concurrió al domicilio, del Dr. Héctor Camilo Massolo (1919 – 1996), su paciente y amigo personal. La segunda, los días viernes 28 y sábado 29 de noviembre de 1986, con motivo de la conmemoración del centenario, de la importante y valiosa tesis, pionera o precursora, del Dr. Santiago Fornos, titulada “Las heridas del corazón no son siempre mortales”. El Dr. Fornos (1856 – 1919), ejerció el cargo, de primer director del Hospital Municipal, de nuestra ciudad, entre los años 1887 y 1897. Asimismo, junto al Dr. Antonio Novaro, fue titular de una clínica, ubicada sobre la calle Pellegrini. El Dr. Favaloro, hubo de colocar una placa evocativa, al pie del mausoleo del Dr. Santiago Fornos, en el cementerio municipal, y visitó, además, las instalaciones del Hospital, acompañado por distintos profesionales de la salud, y miembros integrantes de la Asociación Cooperadora, de dicho nosocomio público. La tercera de las visitas, se registró el viernes 25 de noviembre de 1994, para tributar un especial reconocimiento, al destacado médico cardiocirujano chivilcoyano, Dr. Rogelio A. Ventemiglia (hijo), quien falleció en Buenos Aires, a los 56 años de edad, el 14 de febrero, de ese mismo año 1994. Nacido el 16 de noviembre de 1937, el Dr. Ventemiglia, había sido, honrosa y merecidamente, declarado primer “Ciudadano Ilustre” de Chivilcoy, el 22 de octubre de 1993, al celebrarse el 139 aniversario de la fundación de nuestra ciudad, durante la gestión municipal del Dr. Jorge Adalberto Juancorena. Fueron tres significativas visitas, que enaltecieron la historia de Chivilcoy. El 4 de diciembre de 2014, a la Escuela de Educación Especial Nº 502, fundada el 24 de marzo de 1964, se le impuso el ilustre nombre del Dr. René Favaloro. Y hoy, todos nosotros, debemos reivindicar y resaltar, los principios y valores morales y espirituales, del Dr. René Gerónimo Favaloro: El amor hacia el prójimo y los semejantes, la humildad, la sencillez, la honestidad, la integridad, la enorme calidad humana y, la aleccionadora y edificante grandeza personal. Para bien de nuestra sociedad actual, el país y la Patria argentina, necesitamos la vida, la obra y el monumental y bello ejemplo del Dr. Favaloro.

Al Dr. René Favaloro, poema lunfardesco, de Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y del Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo.

Gran tordo, de verdad, bien de primera, que a través de una posta trayectoria, con profundos valores, hizo historia, de una forma debute y duradera. Saber excepcional, mano canchera, que chapó el bisturí – brillante gloria -; un laburo tenaz, de fiel memoria, y un sueño, claro y piola, en la sesera. Gran troesma, del alma solidaria, que la cinchó, con garra extraordinaria, piantándose, forfai – triste partida -… Y fue siempre, el campeón más consagrado, que a cada cuore enfermo y estrolado, le dio mucha pulenta y nueva vida.

Hoy, lo nombro y lo juno, en la matina, de este modo debute y bien sincero, con su bocho de troesma verdadero, y su posta grandeza, más genuina. En los brolis de nuestra medicina, se despiertan la luz de su balero, su polenta, su empuje tesonero, y su brillo, que copa la Argentina. Hoy, lo nombro y remanyo su memoria, su admirable laburo, que hizo historia, su parola y sus logros – fiel tesoro -… Ser humano ejemplar, tordo eminente, ha quedado en el cuore de la gente, el recuerdo inmortal de Favaloro.

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