Fallecimiento de Eva Duarte de Perón.

Eva Duarte de Perón la "Abanderada de los humildes" (7 de mayo de 1919- 26 de julio de 1952)
Eva Duarte de Perón la «Abanderada de los humildes» (7 de mayo de 1919- 26 de julio de 1952)

El sábado 26 de julio de 1952, se produjo, la prematura desaparición física, de la señora Eva Duarte de Perón, quien dejó de existir a la temprana edad de 33 años. Había nacido en la ciudad bonaerense de Los Toldos (General Viamonte), el 7 de mayo de 1919, y fue la esposa y gran colaboradora del presidente, General Juan Domingo Perón; desarrollando, de una manera infatigable, una vasta y extraordinaria labor de asistencia social y de ayuda solidaria, en favor de los humildes y necesitados, y de todos aquellos sectores, más indigentes, postergados y desposeídos, de nuestro país, víctimas de la miseria y de la marginación.  El comunicado oficial, propalado por la cadena nacional de radiodifusión, señalaba: «Cumple la Subsecretaría de informaciones, de la Presidencia de la Nación, el penosísimo deber de informar al pueblo de la República, que a las 20:25, ha fallecido la señora Eva Perón, jefa espiritual de la Nación». En Chivilcoy, tras conocerse la dolorosa noticia del deceso, las autoridades comunales -eran intendente municipal, Don Pascual Falabela, secretario de la comuna, Don José María Carosella, y presidente del Honorable Concejo Deliberante, el Dr. Miguel Calixto Calderón-, hubieron de adoptar diferentes medidas de homenajes, reverenciando la memoria de la extinta. Se evocó la figura de Eva Duarte de Perón, a través de una sesión especial, en el recinto del Honorable Concejo Deliberante; Se oficiaron sendos funerales, en las parroquias San Pedro y Nuestra Señora del Carmen, y se emitieron diversos decretos, de adhesión a dicho duelo. En la plaza 25 de Mayo, frente al Palacio Municipal, se llevó a cabo un velatorio simbólico de sus restos; levantándose un altar, con la efigie de la «Abanderada de los humildes». Delante de la capilla ardiente, se estableció una guardia de honor, en la que participaron miembros de la Confederación General del Trabajo (C.G.T.) y de instituciones locales; docentes, empleados de la administración pública y vecinos de nuestro medio. También, hubo otro velatorio simbólico, frente al edificio de la C.G.T., -era secretario general de la entidad, Don Martiniano Vicente-, sobre la avenida Soarez. Asimismo, se realizó un sepelio de carácter emblemático, y el cortejo fúnebre, recorrió las calles de Chivilcoy, escoltado por alumnos de establecimientos educacionales, que lucían sus blancos guardapolvos, maestros, dirigentes políticos y gremiales, y público, en general. Todos, acompañaron con su presencia, el paso de las carrozas, las cuales, eran arrastradas por cuatro caballos. Los asistentes, se habían colocado un brazalete de color negro, en señal de luto. Breve tiempo después, a la avenida Federico Soarez, se le impuso el nombre de «Eva Perón». En el capítulo XVII, del libro «La Razón de mi vida», que imprimió la editorial Peuser, en el mes de septiembre de 1951, la propia Eva Duarte de Perón, escribió: «Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: Quisiera que el nombre de Evita, figurase alguna vez, en la historia de mi Patria. Quisiera que de ella se diga, algo que fuese más o menos esto: Hubo, al lado de Perón, una mujer que se dedicó a llevarle al Presidente, las esperanzas del pueblo, que luego Perón, convertiría en realidades. De aquella mujer,sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita».

A Eva Duarte de Perón, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y del Salón de Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, la historia la nombra, todavía, con su acción tesonera y laboriosa, su sentir, su palabra fervorosa,  su hondo empuje y su inmensa valentía. Hoy, la historia la nombra, y cada día, en el alma del pueblo -blanca rosa-, reflorecen su fuerza vigorosa, su bandera, su voz y su energía. Hoy la historia la nombra: Fiel presencia, lucha, entrega, trabajo, gran vehemencia, amplia ayuda social, nervio y pasión… Y al surgir del pasado, su figura, hoy renacen -milagro que perdura-, el mensaje y la luz de Eva Perón. Aunque el tiempo transcurra, imperturbable, aunque pasen los años, raudamente, en la esencia del pueblo y de la gente, vivirá, de una forma inolvidable. Vivirá, con su imagen memorable, que despierta del cuadro más sonriente; su pasión, su trabajo permanente, sus desvelos, su lucha infatigable… Vivirá con su voz y su bandera, el genuino sentir de su alma obrera, y su fuerza, que nunca se marchita… Porque siempre, el humilde desvalido, alzará como emblema muy querido, la gran obra y el nombre leal de Evita.

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