Imposición del nombre, del Dr. Antonio Bermejo, a la Escuela primaria Nro. 2 (1947).

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El eminente y prestigioso, jurisconsulto, magistrado, catedrático universitario, y hombre público chivilcoyano, Dr. Antonio Bermejo, probo e incorruptible ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, durante un largo período de 24 años, desde 1905, hasta su fallecimiento. Había nacido en Chivilcoy, el 2 de febrero de 1853, y dejó de existir, a los 76 años de edad, el 19 de octubre de 1929.

El 22 de octubre de 1947, hubo de llevarse a cabo, la ceremonia oficial de bautismo, de la Escuela primaria Nro. 2, de nuestra ciudad, a la cual, se le impuso el nombre, del eminente e ilustre jurisconsulto, magistrado, catedrático y hombre público chivilcoyano, Dr. Antonio Bermejo; durante el transcurso de un acto, donde oficiaron de padrinos, la señorita Emelina Bermejo, y el entonces presidente, del Consejo Escolar de Chivilcoy, Dr. Saúl García Tuñón.

La iniciativa y las gestiones, para lograr tal denominación, correspondieron al Centro de Amistad y Cultura “Chivilcoy” (Chivilcoyanos residentes en Buenos Aires), que presentó dicho proyecto, ante el Honorable Consejo General de Educación, de la Provincia de Buenos Aires; siendo así, aprobado, el 28 de mayo de 1947. Breve tiempo más tarde, el 22 de octubre de 1949, se realizó la inauguración y bendición, del actual edificio, del citado establecimiento, cuya dirección, se hallaba a cargo, de la docente, Angélica L. de Moro. En el mencionado acto, participaron, el ministro de Educación bonaerense, Dr. Julio César Avanza, el inspector general de Escuelas, Don Gaspar Bosch, el senador provincial, Don Andrés Casanova, el entonces intendente municipal interino, Don Ángel Schiaffino, el titular de la parroquia San Pedro, presbítero Dr. Luis Ramón Conti, la inspectora de Enseñanza Religiosa, Doña Dione M. Felizzola, y el director de la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento”, de nuestra ciudad, profesor Antonio Anselmo.

La Escuela primara Nro. 2, se fundó hacia el año 1866, y a lo largo de muchas décadas, de una sostenida e infatigable trayectoria pedagógica, ha venido cumpliendo y desarrollando, una significativa y apreciable labor educacional, siempre al servicio de la enseñanza chivilcoyana. En 1907, ejercía la dirección del establecimiento, la docente Graciana Otaz de Urrejola, y era maestra de primer grado, la educacionista, Catalina Demichelli.

El Dr. Antonio Bermejo (1853 – 1929).

El tan relevante y prestigios jurisconsulto, magistrado, catedrático, periodista y hombre público chivilcoyano, Dr. Antonio Bermejo, nació aquí, en nuestra ciudad, el 2 de febrero de 1853, en un antiguo inmueble, sito en la intersección, de las calles 9 de Julio e Hipólito Yrigoyen, donde funcionó, durante muchos años, el local, de la vieja y tradicional “Cigarrería Argentina”, y hoy, se encuentra, la plaza seca “La Perla del Oeste”. De alta capacidad intelectual, profunda formación jurídica, vasta erudición y, elevados principios y valores, éticos y morales, de honradez, rectitud, austeridad, ecuanimidad y transparencia, el Dr. Antonio Bermejo, hubo de ejercer la enseñanza, como profesor de matemática, filosofía, historia americana y derecho internacional público. Fundador y redactor, de la acreditada “Revista de Jurisprudencia”, dirigió el diario “La Patria Argentina”, y fue, entre otros cargos, diputado nacional, senador provincial y ministro de Justicia e Instrucción Pública, durante el gobierno del Dr. José Evaristo Uriburu, presidente de la Nación, desde el 22 de enero de 1895, hasta el 12 de octubre de 1898. Aleccionador y hermoso ejemplo, de juez íntegro, probo e incorruptible, el Dr. Antonio Bermejo, presidió la Corte Suprema de Justicia, de nuestro país, desde 1905, hasta su muerte, durante un extenso e intachable período, de 24 prolongados años. Asimismo, participó en el Congreso Panamericano, llevado a cabo, en México, en 1901, y hubo de presidir, en 1910, la Cuarta Conferencia Panamericana, realizada en Buenos Aires. El Dr. Antonio Bermejo, falleció, a los 76 años de edad, el 19 de octubre de 1929. A la calle Nro. 88, de nuestra ciudad, se le asignó, su preclaro e insigne nombre. Sin dudas, fue el ilustre Dr. Antonio Bermejo, un extraordinario y admirable modelo, arquetipo o paradigma, que honró y enalteció, como pocos, el Poder Judicial y la magistratura, de nuestra República Argentina.