Julio Cortázar, profesor de la Escuela Normal de Chivilcoy

 

El gran escritor, Julio Florencio Cortázar, en el dibujo del eximio médico cirujano, y talentoso artista plástico, Dr. Daniel Emilio Pastorino (1926-2005), ex alumno de Cortázar, en las aulas de la Escuela Normal.

Un fiel y sentido recuerdo del Dr. Daniel Emilio Pastorino

El eximio médico cirujano y artista plástico, ex alumno del célebre y consagrado escritor, en la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento” de nuestra ciudad, lo evoca en una página titulada: “Julio Cortázar en clase”, inserta en el libro “Retratos y memoria”, que se publicó por el mes de agosto de 2002. Además, nos ofrece un expresivo y admirable dibujo del profesor Cortázar, al frente del aula.

Se conmemora el 37 aniversario, de la desaparición física del célebre y consagrado escritor Julio Florencio Cortázar, quien dejó de existir en París (Francia), a la edad de 69 años, el 12 de febrero de 1984. Nacido en Bruselas (Bélgica), el 26 de agosto de 1914, se graduó de profesor normal en Letras, en la Escuela Normal de Profesores “Dr. Mariano Acosta”, hacia 1935, y arribó a Chivilcoy, los primeros días del mes de agosto de 1939, ejerciendo la enseñanza en la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento”, donde dictaba las cátedras de Historia, Geografía e Instrucción Cívica. Cortázar, se alejó de nuestra ciudad – después de permanecer aquí, entre nosotros, durante un período de cinco años -, el 5 de julio de 1944, cuando se lo designó profesor de Literatura, en la Universidad de Cuyo, de la provincia de Mendoza.

Uno de sus ex alumnos, el eximio y prestigioso médico cirujano y artista plástico, Dr. Daniel Emilio Pastorino (1926 – 2005), hubo de evocarlo, sincera y sentidamente, en una página titulada: “Julio Cortázar en clase”, que figura en el libro “Retratos y memoria”, del propio Dr. Pastorino y del procurador Carlos Armando Costanzo, publicado en el mes de agosto de 2002. Además, efectuó un expresivo y admirable dibujo al lápiz, de Cortázar, cuando se hallaba al frente del aula, en los soleados y espaciosos salones de la Escuela Normal. El Dr. Pastorino, en su emotiva recordación manifestaba:

“Intenté dibujar la habitual actitud que adoptaba durante sus clases. Recurrí a la memoria gráfica y, salvo algunas imperfecciones técnicas, todos estuvimos de acuerdo en evocarlo y reconocerlo tal como estaba presentado. No era emprender tarea difícil. Lo facilitaba su altura de basquetbolista, el peinado gardeliano a la gomina, el rostro lampiño en que amplios ojos claros reforzaban su aspecto infantil. Hombros algo estrechos, que regularizaban y ensanchaban las hombreras del saco de su habitual pero siempre pulcro traje azul obscuro y contrastaban con una pelvis espaciosa, casi femenina. Era su costumbre instalarse frente a nosotros, apoyado en el marco de la ventana del frente, un pie descansando sobre el zócalo, determinando la flexión de la rodilla, que lo obligaba a mantener recto el otro miembro inferior. Pocas veces iba al pizarrón para escribir alguna fecha o nombre que consideraba importante de recordar. Mantenía en su mano derecha la tiza, que para los no advertidos podía confundirse con un cigarrillo que nunca le vimos fumar. La costumbre de apoyarse en el marco de la ventana y el azul obscuro del saco tentaron una vez a un travieso compañero a pasar tiza en el lugar donde éste contactaba con aquél, imaginándonos luego, el obvio resultado”.

Procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

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