La Capilla de la Virgen del Carmen (1896 – 1945).

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La humilde y querida capilla, en honor de la Virgen Nuestra Señora del Carmen. Se inauguró el 19 de julio de 1896; fue declarada Parroquia, el 16 de julio de 1937, y finalmente, se desmoronó, el 16 de octubre de 1945.

El 26 de mayo de 1895, hubo de llevarse a cabo, una asamblea de vecinos, de la zona geográfica del Barrio del Pito y la sección tercera, con el propósito de constituir una comisión, a los efectos de recaudar fondos dinerarios, para la celebración, cada 16 de julio, de la solemne y fervorosa festividad, de la Virgen del Carmen, y además, promover la construcción de una capilla, en honor a la Virgen del Carmelo, sobre un terreno, espontánea y generosamente donado, por Don Pascual Grisolía, el tesonero y singular artífice de dicha celebración patronal. Unos días después, el 28 de mayo de 1895, hubo de organizarse, la comisión central, que presidía Don Pascual Grisolía, e integraban: Miguel Rizzi, José Lagrotte, Francisco Larocca, Vicente Médici, Rafael Priori y Vicente Galgano. El 16 de julio de 1895, se procedió a la respectiva colocación de la “piedra fundamental”, de la futura capilla, obrando como padrinos de esa ceremonia, Doña María Filomena De Maio de Grisolía – esposa de Don Pascual Grisolía -, y el Dr. José Luis Rizzi. El 17 de febrero de 1896, la comisión de vecinos, hubo de confiarle los trabajos de edificación de la capilla, al constructor Don Antonio Blas Colisigno, quien de un modo inmediato, comenzó las correspondientes tareas. El edificio de la capilla, poseía una superficie de diez metros de frente, por quince metros de fondo, con paredes dobles, que estaban asentadas en barro, y un techo de hierro, con ladrillos, en su parte inferior. El domingo 19 de julio de 1896, de una manera sentida y alborozada, se realizó la feliz inauguración, de la capilla del Carmen, dentro del jubiloso marco, de resonantes y muy significativos festejos patronales. Participó la banda de música, de Don Cayetano Fitipaldi, y hubo salvas, de bombas de estruendo, corridas de sortija, distribución de globos, estampas y medallas conmemorativas, iluminación de calles y, al final, fuegos artificiales, exhibiendo un magnífico espectáculo pirotécnico. Dos años más tarde, los días 7 y 8 de septiembre de 1898, con importantes festejos, se efectuó la ceremonia inaugural definitiva, de la capilla del Carmelo. El 16 de julio de 1900, se ofició en dicho templo, la primera y promisoria celebración litúrgica, una misa autorizada, por el entonces obispo de La Plata, monseñor Dr. Mariano Espinosa; y el 10 de septiembre de 1903, la comisión vecinal del barrio, mediante escritura pública, celebrada ante el notario, Don Vicente P. Roldán, transfirió y entregó la modesta y querida capilla, para los fines de su administración y de la labor del culto y el ministerio católicos, a los sacerdotes españoles, de la Orden de San Agustín. Firmaron el acta de transferencia, distintos vecinos del barrio, encabezados por Don Pascual Grisolía, y el presbítero Joaquín Fernández, en nombre de los sacerdotes. Los padres agustinos, hubieron de cumplir, una larga, fecunda y valiosa misión pastoral, evangelizadora y docente, durante casi un siglo, hasta el mes de mayo de 2003, cuando abandonaron nuestra ciudad. Tuvieron a su cargo, en un inmueble anexo a la capilla, el Colegio primario “Buen Consejo”, donde se impartían clases y lecciones, en las más diversas materias y disciplinas, del saber y el conocimiento. Dicho Colegio, demostró un claro y elevado criterio educativo, y pudo ofrecer, una sólida formación pedagógica; cerrando sus puertas, en la década de 1940, y dejando en el recuerdo de la comunidad, la indeleble memoria, de un noble y benemérito centro de enseñanza, siempre al servicio de la niñez chivilcoyana. El 16 de octubre de 1945, la humilde y entrañable capilla, que se declaró Parroquia, el 16 de julio de 1937, y que por amenaza de un inminente derrumbe, había sido clausurada, en el mes de enero, de 1945, sufrió un completo y devastador desmoronamiento, frente al total estupor y la profunda congoja de la feligresía y todo nuestro vecindario. Logró sostenerse, en el tiempo, durante cuarenta y nueve años, desde su lejana inauguración, el 19 de julio de 1896…

A la vieja capilla del Carmen, por Carlos Armando Costanzo.

Vieja capilla del Carmen, hoy te quiero recordar, por tu historia religiosa, tan fecunda y ejemplar. Recordarte con tu imagen de sencillez y humildad; tu claro y tierno recinto, tu fe, tu gracia y bondad. Recordarte con tu ambiente de silencio y oración; tu evangélica pureza, tu profunda devoción. Recordarte con tu encanto, tu sentimiento de amor; tu azul simpleza de barrio, y tu cálido fervor. Recordarte con tus misas, que supieron predicar; la figura de la Virgen, muchas flores y el altar. Recordarte con tus rezos, – cristiana y muy dulce voz -; los piadosos sacerdotes, Biblia y palabra de Dios. Y decirte, fiel capilla, a través de mi emoción, que vivirás en el tiempo, junto a nuestro corazón.