La celebración chivilcoyana, del 25 de Mayo, en 1921.

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Láminas patrióticas, alusivas al 25 de mayo de 1810, publicadas en las páginas, de distintos libros de lectura, de escuela primaria, correspondientes a la décadas de 1940, 1950 y 1960.

El correspondiente programa de festejos, del 25 de Mayo de 1921, durante la administración municipal, del Dr. Alejandro Osvaldo Suárez, comprendió una serie de ceremonias oficiales y de actividades, en el marco de dicha celebración.  A la salida del sol, de aquel histórico día 25, la policía local, efectuó, como homenaje a la fecha, una salva de fusilería; a la hora 9, se llevó a cabo, una distribución de pan y de carne, entre personas humildes e indigentes, frente al Palacio Municipal, de acuerdo con las singulares costumbres y la modalidad, de esa época; a las 13, hubo de oficiarse un solemne Tedéum, en el tempo mayor de Nuestra Señora del Rosario; a las 14 horas, se desarrolló una procesión, de carácter cívico; a las 14. 30, se desarrolló un torneo atlético, en los ámbitos de la plaza Moreno; pronunciándose, discursos alusivos; a las 16, se les ofreció a los “niños escolares”, una función cinematográfica muda, el denominado “biógrafo”, en la sala del teatro Español, distribuyéndose golosinas, para dicho público infantil; a la hora 17, hubo una reunión danzante, en el salón del propio Palacio Municipal, y a las 20, cerrando esa jornada de festejos, se brindó una función cinematográfica popular, el “biógrafo”, en la plaza principal 25 de Mayo, que por entonces, se conocía, con el nombre del “parque central”, de nuestra ciudad.

El prócer de Mayo, por Carlos Armando Costanzo

En un broli de ayer, casi olvidado, hoy, juno bien tenti, tu figura, y me copan, tu lucha, lunga y dura, tu fervor, tu chamuyo apasionado… Bajo un cielo mistongo del pasado, manyo toda tu triste mishiadura, y siento tu polenta, firme y pura, tu alma guapa y tu espíritu abnegado. Desde lejos, pispiando con paciencia, campaneo tu muy posta presencia, tus principios, tu cuore palpitante… Y hoy, se cree un gran prócer – che, salute -, cualquier mersa, chantún y farabute, o un buscón, bolasero y atorrante. Quiera Dios, que en un yorno del futuro, – convencido lo bato, y no me cayo -, iluminen la Patria – lo aseguro -, tu alto ejemplo y tu gesta fiel de Mayo.