La fundación de la Sociedad Operaria Italiana (1867). La figura de Don Pascual Grisolía (1835- 1920).

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Imagen fotográfica, de la Sociedad Operaria Italiana, y del cine-teatro «Metropol», inaugurado el 21 de agosto de 1929. El edificio, se encuentra ubicado, sobre la avenida Ceballos Nº 35.

El 7 de julio de 1867, se establecieron las firmes y sólidas bases fundacionales, de la Sociedad de Socorros Mutuos “Operaria Italiana”, la cual, surgió, merced a la iniciativa, el profundo impulso realizador y, los esperanzados sueños, de un apreciable grupo de inmigrantes, pertenecientes a la colectividad itálica, de nuestro medio, encabezado por la patriarcal y destacada figura, de Don Pascual Grisolía, gran creador, activo y laborioso propulsor, y primer y glorioso presidente, de dicha entidad. La Sociedad de Socorros Mutuos “Operaria Italiana”, ha cumplido a lo largo del tiempo y de los muchos años, de fecunda vida, una prolongada y significativa trayectoria institucional, con todo un bagaje de logros e importantes realizaciones, en el plano social y cultural. El Dr. Juan Andrés Salinardi, hijo del siempre recordado ex presidente de la entidad, Dr. Juan Carlos Salinardi (1938-2016), conduce, actualmente, los destinos de esta entidad. La citada institución, había adoptado, con anterioridad, los nombres de: “Asociación Filantrópica Italiana Modelo” y “Sociedad de Socorros Mutuos Italiana”, hasta que, finalmente, en una asamblea de asociados, llevada a cabo, el 20 de marzo de 1868, resolvió elegir, la denominación de “Sociedad de Socorros Mutuos Operaria Italiana”. Tiempo más tarde, un conjunto de socios, decidió conformar, una nueva entidad, y a través de un convenio, celebrado el 3 de diciembre de 1899, surgió, entonces, la Asociación de Socorros Mutuos “Italia”. La primera comisión directiva, de la entidad, que presidió Don Pascual Grisolía, se hallaba integrada por Blas Cupano, Juan Imassi, Francisco D’Stéfano, Genaro Masuetto, Carmen D’Atri, Miguel Rizzi, Luis Catalano, José SchiaffinI, Francisco Guerra, Francisco Palma, Carlos Melo, Luis Placco, Pedro Castorino y Juan Lamolla. En tanto, hacia el año 1907, de acuerdo con lo informado por la “Guía”, de Justo Aramburú, la comisión, que regía los destinos de Sociedad, tenía como presidente, a Don Pascual Grisolía, y miembros componentes, a Nicolás Marino, Andrés Mangariello, Domingo Bloise, Andrés Manganiello, Aquiles Irace, Samuel Santucci, Genaro Morrone, Vito Costanzo, Vicente Deluca, Domingo Guida, Vicente Gualtieri, Bernardino Patavino, José Salpietro, Vicente Preto, Severo Alianello y Ángel Calabria. Por otra parte, en una publicación de 1910, alusiva al Centenario de la Patria, bajo el título “Sociedades Italianas de Chivilcoy”, leemos lo siguiente: “La Operaria Italiana”, es la más antigua e importante, de las cinco sociedades de esa colectividad, establecidas en Chivilcoy. Su fundador y alma de ella, señor Pascual Grisolía, no ha omitido esfuerzos, en pro de la sociedad, y ocuparíamos todas las páginas de esta publicación, si nos pusiéramos a enumerar las obras de progreso, realizadas por él. Don Pascual, es respetado y querido en Chivilcoy, y entre la colonia italiana, goza de un gran prestigio, adquirido por la rectitud y la honradez, que guía todos sus actos”. En aquel momento, existían, pues, cinco instituciones, de origen itálico, en nuestra ciudad. Las otras cuatro entidades, eran: la Asociación “Italia”, que presidía, Don Marcos Barbieri; la Sociedad “La Fratellanza”, bajo la presidencia de Don Carmen D’Atri; la Sociedad “Humberto I”, que contaba como presidente, a Don Domingo Colombo, y el “Círcolo Italiano”, que presidía Don Bartolomé Perrando. Subrayemos que, Don Pascual Grisolía, fundador, singular artífice, ex presidente y pujante hacedor y propulsor, de la Sociedad de Socorros Mutuos “Operaria Italiana”, había nacido en la ciudad de Lagonegro (Provincia de Potenza, Italia), el 25 de septiembre de 1835, y falleció en Chivilcoy, a los 84 años de edad, el 24 de enero de 1920. Comerciante, productor agropecuario y, auténtico y verdadero benefactor, de la numerosa colectividad italiana, y de toda nuestra comunidad de Chivilcoy, Don Pascual Grisolía, a lo largo de una tesonera y valiosa existencia, hubo de caracterizarse por su hondo espíritu de laboriosidad; sus notables inquietudes e iniciativas, de avance y desarrollo progresista; su sincera fe y devoción cristianas; sus claros principios y valores morales; su proverbial y manifiesta generosidad personal y, su cabal y admirable ejemplo de trabajo, lucha, tenacidad y, límpida honradez. Don Pascual Grisolía, hubo de comenzar, con la antigua y tradicional celebración, de la festividad patronal, religiosa y popular, en honor de la Virgen Nuestra Señora del Carmelo, los días, 20 y 21 de julio de 1889, y de una forma espontánea y magnánima, donó el respectivo terreno, sobre el cual, se construyó la primitiva y entrañable Capilla del Carmen, inaugurada el 19 de julio de 1896. Fundó la localidad de Achupallas, dentro del partido bonaerense de Alberti, en el mes de noviembre de 1909; creó, hacia el año 1913, una fábrica general de calzados, y fue propietario de los campos, de “La Destilería”, “Santa Filomena” y “La Verde”. El 8 de agosto de 1870, había contraído matrimonio, con Doña María Filomena De Maio, nacida el 5 de octubre de 1845 y fallecida el 12 de abril de 1929. De esa unión, vieron la luz, cuatro hijos: Nicolás Vicente Grisolía (1875 – 1961); Felipe Luis Grisolía (1877 – 1939); Francisco José Grisolía (1882 – 1940), y el Dr. Luis Grisolía (1885 – 1951), destacado y prestigioso jurisconsulto y dirigente político, quien fuera, entre otros cargos, ex diputado nacional, durante las décadas de 1930 y 1940. El 15 de diciembre de 1937, por una propuesta, del entonces edil, Don Generoso Fernando Falivene, el Honorable Concejo Deliberante local, hubo de bautizar a la calle Nro. 67, que anteriormente, se denominaba “Comandante Luis Piedrabuena”, con el siempre recordado nombre de Don Pascual Grisolía. Asimismo, el 22 de octubre de 2002, durante la gestión municipal del Dr. Juan Carlos Ferzola, se lo declaró Post Mortem “Ciudadano Ilustre” de Chivilcoy. Los restos de Don Pascual Grisolía, junto a los de su esposa, Doña María Filomena De Maio, descansan, desde el año 1958, en el atrio del templo de Nuestra Señora del Carmen.

A Don Pascual Grisolía, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hombre siempre tenaz y laborioso, del profundo sentir apasionado, la conducta cabal, el gesto honrado, y el espíritu noble y generoso. Voluntad y carácter vigoroso, gran fervor, decisión, temple esforzado, y la luz de un anhelo esperanzado, un anhelo de paz, progreso y gozo… Comenzó, humildemente, desde abajo, y fue ejemplo de empuje y de trabajo, largo empeño, coraje y energía… Fiel bastión y patriarca venerable, hoy recuerdo, la lucha infatigable, la figura y la acción de Grisolía. Porque en cada lugar de nuestra historia, palpita el corazón de su memoria.

A los inmigrantes italianos, por Carlos Armando Costanzo.

Queridos inmigrantes italianos, que llegaron un día a nuestro suelo, trayendo humildemente, entre sus manos, el caudal de un profundo y gran anhelo. Calabreses, o acaso, sicilianos, coraje, decisión, lucha y desvelo, al hacer el país, fueron hermanos, bajo el fraterno amparo de este cielo… Yo resalto su fibra y su nobleza, su trabajo tenaz, su fortaleza, su fervor, su optimismo y su pujanza… Y al cantarles, queridos italianos, puedo sentirlos, vivos y cercanos, como ejemplos de amor y de esperanza. Heroicos inmigrantes italianos, que en algún viejo barco, un claro día, llegaron con su impulso, su energía, y sus mejores sueños cotidianos. Heroicos inmigrantes: Firmes manos, el trabajo, la unión y la armonía; el hogar y los hijos, la alegría, y una dulce canción, de ecos lejanos… Heroicos inmigrantes: Fe y confianza, una vida de luchas y esperanza, tradiciones, recuerdos y memoria… Hoy, los nombro, tan nobles y pujantes, porque son los heroicos inmigrantes, que hicieron al país y a nuestra historia.