La Historia de Chivilcoy

La fundación de Chivilcoy, del domingo 22 de octubre de 1854, en una magnífica y excelente ilustración, del gran dibujante y singular pionero, de la publicidad y la historieta chivilcoyanas, Agustín Domingo Guasco (1917-1975). Dicha ilustración, fue realizada, en el año 1946, y se publicó, en la revista: «El Informativo Familiar», en el mes de octubre de 1947.

Recordación de distintos personajes, del ayer de nuestra ciudad

Con motivo de la próxima celebración, del 165 aniversario, de la gesta fundacional de Chivilcoy, a lo largo del presente mes de octubre de 2019, habremos de ofrecer, a modo de galería evocativa, toda una serie de diferentes personajes, de nuestro rico y fecundo pasado lugareño. De esta forma, intentaremos recrear y revivir la historia chivilcoyana, trayendo el interesante y valioso recuerdo, de distintas figuras, con una clara presencia, una innegable trayectoria y, una manifiesta gravitación, en las páginas del lejano ayer, de nuestra comarca, y en el contexto social del vecindario, el sentir y la propia esencia de toda la comunidad. Personajes de la historia, que regresan a los días de la actualidad, para contarnos diversos aspectos, de su vida y su acción, en los viejos anales, de nuestra ciudad, que floreció junto al paisaje de la verde y agreste llanura, del oeste bonaerense, aquel 22 de octubre de 1854. Personajes de la historia, que llegan hasta nosotros, y nos brindan el relato de su propia existencia, su trabajo, sus luchas, sus valores y su ejemplo; ese aleccionador y hermoso ejemplo, digno del reconocimiento y el homenaje; ese edificante y permanente ejemplo, para la honra y el orgullo, de todos los chivilcoyanos. Personajes, que dejaron una huella profunda e indeleble, y una fiel y prolongada memoria,  en los más variados ámbitos, esferas y disciplinas; en el alma colectiva y comunitaria y, en el corazón mismo, de nuestra sociedad.  Personajes de la historia, que con un espíritu docente y un propósito eminentemente didáctico, de divulgación educativa y de enseñanza, volvemos a la vida, rescatándolos del silencio, la obscuridad del tiempo y de los años y, el tan largo e implacable olvido…

La Historia de Chivilcoy, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director –  organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

De una manera sencilla, yo quisiera narrar, hoy, como en un libro de cuentos, la historia de Chivilcoy. Una historia, que fue gesta, lucha, esfuerzo y realidad, y que supo convertirse, en una hermosa ciudad. Al principio, este paisaje, de verde y larga extensión, con la pampa y el desierto, pobló toda la región. El valeroso aborigen,  en la zona se afincó, y un grito de viejas tribus, por la llanura corrió… Después, llegaron los blancos, con ganas de trabajar, hondos afanes y bríos, una entereza ejemplar. Y levantaron los ranchos, las estancias y el fogón; comenzaron un camino, hicieron frente al malón… Espíritu noble y gaucho, profundo y criollo sentir; surcos, espigas, ganados, chacras de gran porvenir. Fervor y temple pujante, alma heroica y muy tenaz; tierra de agua buena y pura, cielo de límpida paz. Esta zona dependía, de la Guardia de Luján: Quedaron los testimonios, los documentos, están… Y allá, en el 45, – hacia diciembre, ocurrió -, por un decreto de Rosas, el partido se creó. Ya distrito independiente, creció con hondo esplendor: Muchas casas y habitantes, una fecunda labor. Y así, en el 54, – octubre, dicha, emoción -, un 22, se produjo, la esperada fundación. Los vecinos, bien reunidos, el debate que surgió, y al final, Valentín Coria, que la pala fiel, clavó… Nacía entonces, este pueblo, lleno de inmenso vigor, gracias al digno pionero, y al glorioso labrador. Más tarde, vino el avance, junto a la clara ilusión, y para alegría de todos, se inauguró la estación.  Y en aquel 66, – un mes fragante y gentil -, justo un 11 de septiembre, arribó el ferrocarril. Siguió luego, el desarrollo, de una forma excepcional: La riqueza del sembrado, campo, llanura y trigal. Los comercios, las industrias, la escuela y la educación; las primeras  entidades, sueños, impulso y acción. La infatigable tarea, el empuje emprendedor, y un tiempo azul de esperanzas, para un futuro mejor. De una manera sencilla, he querido narrar, hoy, como en un libro de cuentos, la historia de Chivilcoy.

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