La historieta lunfarda de Chivilcoy

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Tuvieron serios despioles, - me lo chamuya, la historia -,  y al final, salió rajando, Valentín Fernández Coria.La reciente conmemoración, del 162 aniversario, de la relevante y significativa fundación de nuestra ciudad, el pasado 22 de octubre, nos invita hoy, a recordar la historia chivilcoyana, con un típico y pintoresco acento lunfardesco. Esa historia que, se inició en lejanas décadas, del ayer lugareño, y después, fue transitando, un prolongado y fructífero camino, de trabajo, esfuerzo, luchas, sacrificios e innumerables avances y progresos. Esa historia, que partió de los tiempos, de los pueblos originarios, los cuales, habitaban esta zona geográfica del oeste bonaerense; continuó con el arribo a la región, de los primeros criollos, que levantaron ranchos y estancias, y hubo de proseguir más tarde, con la creación del Partido, – separando o escindiendo el territorio, de la antigua y tradicional Guardia de Luján -, el 28 de diciembre de 1845, a través del decreto Nro. 1844, del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Don Juan Manuel de Rosas, y la promisoria fundación, del centro de población, aquel domingo 22 de octubre de 1854. Esa historia, de la que rescatamos y reivindicamos, nobles y aleccionadores modelos o paradigmas de laboriosidad, honradez, tesón, y entrega solidaria y generosa; más aún, en medio de una sociedad actual, donde necesitamos predicar y sembrar con el testimonio de nuestra conducta y el buen ejemplo de vida, y recuperar, y poner en práctica, fundamentalmente, los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales; la conciencia y la cultura del trabajo, el estudio, y los auténticos y reales méritos; el amor hacia el prójimo y los semejantes, la humildad, el respeto, la verdad, la justicia, la educación y la enseñanza, la rectitud y la genuina transparencia. Esa historia, de la que extraemos y recobramos – quizá del silencio, la indiferencia, el desconocimiento y el obscuro y cruel olvido -, los nombres y trayectorias, de tantas figuras, personajes y, hasta anónimos ciudadanos, que dignificaron y engrandecieron a Chivilcoy; más aún, en el marco de una sociedad, donde, infortunadamente, suelen ser perdedoras, las personas honestas y laboriosas, que trabajan, luchan y sufren, cada día, y resultan ganadores y triunfadores, los que delinquen y violan las leyes, los que “viven de arriba” y los que nada hacen ni aportan, para el bienestar, el desarrollo y el crecimiento, de la comunidad y de la patria. Bien lo señalaba Jesús, en las páginas del Evangelio: “Los hombres, como los árboles, se conocen por sus frutos”.

Las ilustraciones, de esta historieta chivilcoyana, pertenecen al dibujante “Lorenzo”, y fueron realizadas, en el año 1950, publicándose en las páginas del diario “El Tiempo”. El texto lunfardo, es del poeta Carlos Armando Costanzo.