La Declaración de la Independencia y el Lunfardo

Como en 1816, hace ya 204 años, necesitamos urgentemente, un  proyecto de país…

A 204 años de la emancipación nacional, aquel martes 9 de Julio de 1816, necesitamos reivindicar y enarbolar el cabal ejemplo o paradigma de los Congresales tucumanos, que soñaron el proyecto de un país de trabajo, producción y riqueza.

Un país honesto y decente, donde se premie a los esforzados y heroicos laburantes…

Sólo salvará a la Argentina de 2020, un proyecto de país laborioso, productivo y progresista. Un proyecto de país, que fomente, promueva, estimule, incentive, genere, proteja y defienda al Trabajo. No a la inversa, combatiendo y castigando a los que trabajan, y provocando además, una masiva y generalizada decadencia, social y económica, un amplio desaliento popular y ciudadano, la penosa ignorancia y un notorio empobrecimiento colectivo…

Un proyecto de país, genuino, probo y decoroso, con auspiciosas perspectivas, ilusiones, horizonte de futuro, verdad y transparencia; un país de gente de bien, digna, honrada y trabajadora. De lo contrario, seguiremos siendo el país de los odios y las grietas, la corrupción, las pantallas, cortinas de humo y las flagrantes mentiras, la espuria falsedad, las superfluas y vanas apariencias y, las desmedidas ambiciones de poder y el egoísmo, en beneficio de unos pocos y detrimento de la mayoría… Un país, sin expectativas, porvenir determinado ni tampoco destino alguno…

Un proyecto que, anule y ponga fin al otro país del “siempre lo mismo”, donde las cosas siguen como están, no cambia nada (porque existe una manifiesta intención de no cambiar nada), no pasa nada, todo queda en la nada (la impunidad judicial, total y absoluta), siempre se habla mucho de lo mismo, todo es igual, todo da lo mismo y, todo termina inexorablemente siendo, más de lo mismo… El país de los “chantas y farabutes, los verseros y bolaceros los tramoyistas, los malandras y los chorros”, en el que únicamente pierde, se perjudica, se empobrece y hasta se funde, la persona buena y honrada, que trabaja, lucha y cumple con los impuestos y las cargas y obligaciones fiscales y tributarias.

Se conmemoran 204 largos años de la vibrante y solemne jura de la emancipación de la Patria, en la antigua y benemérita ciudad de San Miguel de Tucumán, el martes 9 de Julio de 1816.

El cálido y sentido recuerdo de la siempre querida e imborrable Casa Tucumana, y de los nobles y valerosos Congresales criollos, quienes supieron caracterizarse por su alto espíritu patriótico, su gran vocación de Libertad, su clara actitud de abnegación, su profundo coraje y heroísmo, su espontánea generosidad y desinterés y, su acrisolada admirable honestidad.

Los Congresales tucumanos de 1816, que proclamaron la tan ansiada y gloriosa Independencia, y soñaron un proyecto de nueva y pujante Nación sudamericana; un país de concordia y paz, fraterna unión, trabajo, desarrollo, prosperidad, luminoso  progreso y, un porvenir promisorio y esperanzado…

Hoy, más que nunca, necesitamos los argentinos el aleccionador y bello ejemplo moral de los Congresales de Tucumán, y un auténtico y verdadero proyecto de país, laborioso, tenaz y progresista. Un país de trabajo, producción, avance, crecimiento y expansión económica. Sólo salvará a la República, el proyecto de un país, con la recuperación de la sagrada cultura del Trabajo, las actividades productivas, las mayores inversiones y la generación de bienes, recursos y riqueza.

Debemos predicar y sembrar con el testimonio de nuestra conducta y el buen ejemplo de Vida; no podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo; para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo; los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo, y los HOMBRES COMO LOS ÁRBOLES, SE CONOCEN Y APRECIAN POR SUS PROPIOS FRUTOS…

Solamente salvará a la Argentina, el proyecto de país de los congresales tucumanos: EL PROYECTO DE UN PAÍS LIBRE E INDEPENDIENTE, DE TRABAJO, PRODUCCIÓN Y RIQUEZA. PORQUE EL ÚNICO RUMBO POSIBLE, ES EL CAMINO DE LA EDUCACIÓN, LAHONESTIDAD Y EL TRABAJO.

 CASITA DE TUCUMÁN

HOY, te juno en los brolis de la historia, con tu pinta de ayer, siempre fachera, tu onda tan especial – linda bandera -, tus debutes recuerdos, tu memoria… Hoy, te juno – pulenta trayectoria -, con tus años de guapa, en la sesera; tu parola banana y verdadera, tu gran cacho de sueños y de gloria… Hoy, te juno fetén, en la matina, – piola emblema y baluarte de Argentina -, con tu jeta sonriente y tu presencia… Y carburo, que honestos y leales, en tu zapie, los frates congresales, declararon la hermosa Independencia.

 CONGRESAL DE TUCUMÁN

TU figura mistonga, no se pianta, aunque estés en la yeca, ya lejano, con tu cuore ferviente y muy ufano, y un fogoso chamuyo en la garganta. Tu figura mistonga, se levanta, junto al posta congreso tucumano, con tu limpia conducta, sin afano, y tu entrega total – minga de chanta -. A pesar del olvido, triste y fiero, nos quedaron tu espíritu canchero, tu laburo, tus luchas, tu idealismo… Y hoy, nos copa entre todos los mejores, el ejemplo moral de tus valores, tu honradez y tu flor de patriotismo. Un ejemplo chipola y admirable, que el país, necesita bien al lope: Vivió siempre, yugando infatigable, y murió en la malaria, sin un sope.

Procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

 

 

 

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