La inolvidable figura del presbítero Zacarías Montalvo (1886 – 1952).

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El abnegado y ejemplar sacerdote y docente agustino, presbítero Zacarías Montalvo, todo un hermoso modelo de valores cristiano, amor hacia el prójimo, vocación de servicio y santidad personal. Nacido en España, en 1886, falleció en el interior del templo Nuestra Señora del Carmen, el 31 de marzo de 1952, a los 66 años de edad. Había ejercido, la enseñanza, en las aulas del Colegio primario «Buen Consejo». Sus restos, descansan en un sector del atrio, de la Iglesia del Carmen.

Recordamos hoy, la abnegada e inolvidable figura, del ilustre sacerdote y docente agustino, presbítero Zacarías Montalvo, quien durante casi cuatro décadas, de una extraordinaria y admirable labor, hubo de cumplir, una larga y fecunda trayectoria eclesiástica, y un ejemplar ministerio, religioso y pedagógico, en los ámbitos de la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Nacido en Pontejos (Provincia de Zamora, España), hacia el año 1886, arribó a Chivilcoy, en 1915, y en el humilde y devoto escenario, de la modesta capilla del Carmelo, desarrolló una infatigable y singular tarea; caracterizándose por sus elevadas virtudes y cualidades humanas, su profundo amor al prójimo, su gran vocación de servicio y, su permanente y tan generosa entrega a los demás. El querido padre Zacarías Montalvo, solía ejecutar el armonio, en las distintas celebraciones litúrgicas, y de un modo fervoroso y comprometido, ejerció la enseñanza, en las aulas del Colegio primario “Buen Consejo”, de los agustinos; el cual, se hallaba ubicado junto al edificio de la capilla. El presbítero Zacarías Montalvo, falleció el 31 de marzo de 1952, a los 66 años de edad, en el interior del propio templo del Carmen, que había sido inaugurado, pocos años antes, el 22 de octubre de 1949. Dejó de existir, de una manera repentina, y sus restos, descansan en el atrio de la iglesia del Carmen. Allí, también, se hallan depositados los féretros, de Don Pascual Grisolía (1835 – 1920) y de su esposa, María Filomena De Maio de Grisolía (1845 – 1929). En 1966, durante la gestión del comisionado municipal Don Salvador Pedro Costanzo, se le impuso su nombre, a la calle Nro. 73, y el 16 de julio de 1967, se descubrió la respectiva placa de nomenclatura, dentro del marco, de una especial y sentida ceremonia, donde usó de la palabra, el entonces presidente de la Comisión Pro- Festejos, de la celebración de la Virgen del Carmen, Dr. Juan Carlos Falivene, quien pronunció un conceptuoso y emotivo discurso. Justiciero y bien merecido homenaje, a un sacerdote que, sin dudas, fue un auténtico y aleccionador modelo o ejemplo, de principios y valores morales, espíritu cristiano y evangélico, y verdadera y sublime santidad.

Al padre Zacarías Montalvo, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, lo recuerdo al padre Zacarías, con su estampa sencilla y afectuosa, su tierno corazón, de miel y rosa, su bondad y sus hondas alegrías. Recuerdo sus sentidas homilías, su amor y su enseñanza provechosa; su gesto de humildad, tan generosa, su armonio y sus sagradas melodías. Los años me aproximan su figura, con su voz, sus consejos, su dulzura, sus virtudes, su imagen entrañable… Presbítero, docente y noble amigo, hoy, lo estoy recordando – y bien lo digo -, como un gran sacerdote inolvidable.