La Ley de Tierras Públicas, del Partido de Chivilcoy, de 1857.

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Una gran iniciativa, de Don Domingo Faustino Sarmiento.

El 13 de octubre de 1857, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, presidida por Don Marcelo Gamboa, hubo de proceder, a la trascendental y significativa sanción de la Ley de Tierras Públicas, del Partido de Chivilcoy, aprobando, de ese modo, un proyecto de Don Domingo Faustino Sarmiento, quien, por entonces, ocupaba una banca de senador, en dicho cuerpo deliberativo, y combatía, con profunda vehemencia, ardor y coraje, la presencia de terratenientes y latifundistas; subrayando que, la tierra, debía ser, para aquel que, real y efectivamente, la trabajaba, y obtenía sus preciados frutos…

Historieta sobre Domingo Faustino Sarmiento, con textos del historiador argentino, Felipe Pigna, donde se recuerda, la Ley de Tierras, de 1857, que favoreció, abierta y notoriamente, a nuestra agricultura chivilcoyana.

El artículo primero, del citado instrumento legal, establecía que: “Queda autorizado el P. E. para enajenar las tierras públicas del partido de Chivilcoy, además de las cien leguas, que está autorizado a vender por la ley del 6 de agosto de 1857”. La mencionada ley, recibió después, su correspondiente reglamentación, el 2 de junio de 1858, durante el gobierno, del Dr. Valentín Alsina, y el 6 de septiembre de 1860, bajo la gestión del general Bartolomé Mitre, siendo el propio Don Domingo Faustino Sarmiento, ministro de Gobierno, de la provincia de Buenos Aires.

El singular y prestigioso historiador chivilcoyano, ingeniero Mauricio Birabent, en el capítulo IV “Chivilcoy, avanzada agrícola del país, por voluntad de Sarmiento”, de su inolvidable libro “El Pueblo de Sarmiento”, cuya primera edición, data del mes de octubre de 1938, refiriéndose al tema, puntualizaba: “En 1860, los vecinos de Chivilcoy, dirigiéndose en solicitud, al directorio del Banco de Descuentos, pidiendo la instalación de una sucursal en este pueblo, podían declarar con orgullo: En este gran partido, no hay ya, tierra pública, es decir, no hay ya, tierra inculta o abandonada. Esta fue, desde la cuna, la característica identificante de Chivilcoy, y su verdadera gloria, bien humilde acaso, pero muy personal. La propiedad territorial sólidamente constituida; el hogar, al amparo de las preocupaciones materiales, de los yugos humillantes y de las dependencias onerosas, fue nido de hijos dignos, cultos y creyentes, prestando a la sociedad, una fisonomía que provocó la admiración, de los primeros visitantes que llegaron al pueblo.

Los trescientos labradores, se hicieron así, propietarios, y con el tiempo, se transformaron en mil, en diez mil, y hoy, ochenta años después, son más de 20.000, distribuidos entre los partidos agrícolas de Chivilcoy y Alberti”. Sin ninguna duda, la Ley de Tierras Públicas, de nuestro distrito, constituyó un factor fundamental, para el avance, el progreso y el desarrollo, de la agricultura lugareña, favoreciendo y beneficiando, a tantos laboriosos y esforzados labriegos de la zona, y por otra parte, hubo de marcar, como claro mojón y baluarte, todo un glorioso hito, en la historia agraria, de la República Argentina.

El labrador, soneto de Carlos Armando Costanzo.

Yo quisiera, cantarte en este día, por tu espíritu firme y empeñoso, tus afanes, tu brazo laborioso, tu fervor, tu entereza y tu energía. Yo quisiera, entonar la melodía, de algún pájaro dulce y melodioso, y cantarle a tu brega, sin reposo, tu sembrado y tu tierra labrantía… En el medio del campo y la pradera, de una forma sentida, yo quisiera, con mi voz de amistad, nombrarte, ahora… Y al ver todas tus luchas, desde abajo, celebrar ese amor por el trabajo, que palpita en tu sangre agricultura.