La Parroquia San Cayetano, de Chivilcoy (1977).

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La parroquia San Cayetano,  nació, como Centro Parroquial San Cayetano, en el mes de agosto de 1977, cuando un grupo de vecinos, del sector geográfico de la avenida De Tomaso y la Escuela primaria Nro. 23 “Almirante Brown”, encabezado por Simón Yapor y Guillermo O. Muscolino, promovió la creación de una capilla, en honor de dicho santo; colocándose la “piedra fundamental”, del futuro templo, que se levantó en un terreno, ubicado sobre la avenida monseñor Miguel De Andrea Nro. 25. El citado terreno, contaba con una superficie, de 10 metros de frente, por 43,30 metros de fondo. La dirección, de los trabajos de edificación, de la futura iglesia, estuvo a cargo, del caracterizado y prestigioso arquitecto, Alberto Raúl Timpone; efectuando la ejecución de la obra, el constructor Antonio Casella. Tras la ardua y sostenida tarea, en el mencionado templo, hubo de celebrarse la primera misa, que ofició el querido e inolvidable sacerdote, presbítero Cayetano Migale (1943 – 2011), el 24 de diciembre de 1977. El 7 de agosto de 1983, se levantó, frente a la fachada del templo, la “Cruz de la paz y la reconciliación”, la cual, bendijo, el entonces titular de la parroquia San Pedro Apóstol, presbítero, monseñor Gregorio López.  El 8 de febrero de 2004, el mencionado Centro, que en un comienzo dependía, de la Parroquia San Pedro Apóstol, hubo de alcanzar el rango de “Cuasi Parroquia”, y el 20 de mayo de 2007, mediante un decreto del obispo, de la Arquidiócesis de Mercedes – Luján, monseñor Rubén Di Monte, fue declarado Parroquia San Cayetano; designándose titular de la misma, al joven y destacado presbítero, Luis Jáuregui, quien ha venido, desarrollando, desde entonces, de una forma tenaz e inquebrantable, una intensa y muy fecunda labor evangelizadora, pastoral y social, auténticamente comprometida, con los más humildes, marginados y desprotegidos Una larga y rica historia, de amor, de fe y de servicio, fraternal y caritativo, siempre junto a nuestra comunidad, y al santo patrono del Pan y del Trabajo.

HOY, delante de tu altar, glorioso San Cayetano, con un ruego cotidiano, te venimos a implorar. Qué tu existencia ejemplar, tus virtudes y tu amor, como un faro conductor, entre tantos avatares, encaminen los hogares, hacia una vida mejor.

TE pedimos, dulcemente, tu eterna sabiduría, la senda fiel de tu guía, tu imagen tierna y paciente. Qué del modo más ferviente, nuestras almas de humildad, bajo una azul claridad, se colmen de tu nobleza, tu verdadera pureza, y tu profunda bondad.

DANOS, con honda energía, glorioso San Cayetano, el gran calor de tu mano, tu cristiana valentía. Danos tu paz y armonía, tu segura protección, tu sentir y tu tesón, tu conducta de entereza, y tu firme fortaleza, que enriquece al corazón.

DANOS toda tu esperanza, que florece desde abajo, la bendición del trabajo, la salud y la bonanza. Danos tu bella enseñanza, con tu palabra, también, regalándonos el bien, la fe y la plena alegría, junto al pan de cada día, por Cristo Jesús, AMÉN.

Raflexión lunfarda: A San Cayetano, el Patrono del Pan y del Trabajo.

Cada 7 de agosto, se conmemora, la tan devota y muy popularizada celebración religiosa, de San Cayetano, el querido y venerado Patrono del Pan y del Trabajo, y el Santo de la “Divina Providencia”, cuya figura, ha trascendido el tiempo, el espacio y, el prolongado curso de la historia, y hoy, nuevamente, florece, vive y palpita, en el profundo corazón de la gente, y de toda nuestra feligresía cristiana. San Cayetano, fue un sacerdote y jurisconsulto, de origen itálico, quien había nacido en Vicenza, – zona geográfica, de la República de Venecia -, hacia el año 1480, en el hogar de Gaspar, Conde de Thiene y María Porto, y falleció en la ciudad de Nápoles, el 7 de agosto de 1547; recibiendo, la merecida y sublime canonización, el 12 de abril de 1671, en la Basílica de San Pedro. En los claustros, de la Universidad de Padua, cursó Derecho Civil y Canónico, doctorándose, en 1504. En 1508, su santidad, el papa Julio II, procedió a designarlo, “Pronotario Apostólico, de la Cancillería de los Estados Pontificios”, y tras desempeñarse, unos pocos años, en dicho cargo, hacia 1513, impulsado por una auténtica y verdadera vocación mística y eclesiástica, resolvió comenzar, la carrera y el camino del sacerdocio; siendo después, ordenado, a los treinta y seis años de edad, en 1516. Alma piadosa y solidaria, colmada de gracia y de bondad infinitas, San Cayetano, frente a una grave y pavorosa situación sanitaria, propia de aquellas épocas, de míseras y precarias condiciones sociales, creó dos centros de salud u hospitales, para la urgente atención, de enfermedades infecciosas.  Espíritu humilde y generoso, con un hondo y genuino fervor evangélico, supo defender, como pocos, la fraternal y hermosa doctrina de Jesús, predicando el amor, la fe, la hermandad, la justicia, la caridad y la esperanza, y a raíz de ello, hubo de padecer, por parte de los gobiernos y autoridades, de la época, constantes persecuciones, y severas penas de prisión. Además, en Roma, promovió la fundación, de una orden o congregación, de clérigos regulares, que se denominaron “Teatinos”, y hubo de realizar, numerosos y preciados milagros. Hoy, más que nunca, debemos remarcar y exaltar, la vida, la obra y el aleccionador y admirable ejemplo moral, de San Cayetano, subrayando, la clara y primordial importancia, del Trabajo, como un factor, clave y fundamental, para el crecimiento y el desarrollo de los pueblos, y la evolución y el avance progresista, de las naciones del mundo. La importancia del Trabajo, en un país y una sociedad, más justos e igualitarios, donde se premie y brinde amplio estímulo, franco incentivo y total apoyo, a las personas laboriosas y honestas, que luchan, día tras día… La importancia del Trabajo, en un país y una sociedad, en los que, infortunadamente, se ha instalado y prevalece la mala “cultura del facilismo, la pavada, la inoperancia y los elementos parasitarios” donde todo se consigue sin trabajo, sin esfuerzo, sin estudio y sin ninguna clase de méritos, “viviendo y disfrutando, de arriba”. Cultura del “facilismo”, como directa consecuencia (La ley de causa y efecto), de la sociedad y el país, del “más de lo mismo”, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo, y todo, termina siendo, inexorablemente, más de lo mismo… Cultura del “facilismo”, que nivela e iguala hacia abajo, en particular, dentro del área pedagógica y docente, sin resultados positivos, fructíferos y alentadores, de ninguna naturaleza… Cultura del “facilismo”, que solamente conduce, hacia la incultura, la ignorancia, el analfabetismo y la miseria… Debemos educar para el Trabajo, porque el único sendero posible, del porvenir de nuestra Patria, es el camino de la EDUCACIÓN y del TRABAJO. La importancia del Trabajo, en un país y una sociedad, que hoy, precisamente, deben recuperar, con rapidez y premura, la conciencia y la cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio, los reales méritos humanos, los principios y valores, la educación y la enseñanza…

Oración lunfarda a San Cayetano, por el Trabajo, de Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y del Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

 Este yorno especial, San Cayetano, con mi ruego mistongo, sin apuro, yo te quiero batir, por el laburo, el debute laburo cotidiano. Hoy, te pido, tu forte y posta mano, en un tiempo de chantas, triste y duro, y que al ispa, lo cope un buen futuro, donde no hayan camelo y lungo afano… Hoy, te pido, la fe dulce y chipola, el amparo y la cálida parola, la honradez más pulenta y la nobleza… Qué la yugue feliz, el laburante, y no falten – tomándose el espiante -, el trabajo y el morfi, en cada mesa. Cachá bien, che, Patrono generoso, mi chamuyo sincero y afectuoso, y que siempre, tu fiel presencia amiga, alumbre nuestro cuore y nos bendiga.

Diseño y diagramación de esta página: Germán C. Nicolini, máster en P. C. e Informática, secretario del Archivo Literario Municipal.