La plaza 9 de Julio, de Chivilcoy

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Mural evocativo, del 9 de Julio de 1816, realizado por la artista plástica y docente, Prof. Fabrizia Braga Navarro y sus alumnos, con motivo de Bicentenario, de la histórica y gloriosa Declaración de la Independencia Nacional.

En la sesión de la Corporación Municipal, del 6 de noviembre de 1866, cuando por la feliz iniciativa, del ilustre fundador y gran propulsor de nuestra ciudad, Don Manuel Villarino, hubieron de bautizarse, las distintas plazas chivilcoyanas, a una de ellas, la situada en “la prolongación de la calle Real, hacia el Sud Oeste”, se le asignó la denominación de “9 de Julio”, como un sentido y especial homenaje, a esta memorable y trascendental fecha histórica, de nuestro calendario cívico argentino, – el 9 de Julio de 1816 -, que determinó, en los ámbitos provinciales de San Miguel de Tucumán, la solemne y gloriosa Declaración de la Independencia Nacional. En las décadas de 1920 y 1930, en el citado paseo público, solían organizarse, con la participación de diferentes clubes de barrio, algunos campeonatos futbolísticos, disputándose así, un buen número de cotejos o encuentros, de la entusiasta y bullanguera muchachada, de la época. Además, la plaza, se hallaba cercada, mediante un alambrado; pudiéndose observar, varios molinetes, en sus extremos, para el correspondiente acceso, a la misma. El 22 de octubre de 1941, con motivo de la celebración del 87 aniversario, de la fundación de Chivilcoy, se inauguró en dicho paseo público, el busto del recordado dirigente político, caudillo y hombre público lugareño, Don Vicente Domingo Loveira (1853 – 1933), ex intendente municipal, senador provincial y diputado nacional; y breve tiempo más tarde, el 25 de mayo de 1944, se procedió a descubrir, el monumento de Domingo Faustino Sarmiento, ubicado frente al edificio, del Colegio Nacional “José Hernández”. Las dos obras mencionadas – el busto de Loveira y el monumento sarmientino -, pertenecen al notable y prestigioso escultor y artista plástico argentino, Juan Zuretti (1880 – 1959). En 1962, se hubo de inaugurar el mástil de la plaza, que con particular ingenio y destreza, construyeron los hermanos Gianonne, a través de un proyecto, de la entonces comisión, de ese paseo público, que presidía Don Carmen Amena. Por otra parte, en 1964, al imponerse, por iniciativa del concejal municipal, Dr. Héctor Camilo Massolo, el nombre del arquitecto Abel Basso Dastugue, a la calle Nro. 71, que corre a un costado de la plaza 9 de Julio, en un costado de este paseo público, se levantó un monolito evocativo, en recordación, precisamente, del arquitecto Basso Dastugue (1891 – 1944), ex rector del Colegio Nacional “José Hernández”, desde 1922, hasta su fallecimiento. Con posterioridad, en la década de 1990, se constituyó una actividad y muy laboriosa, comisión de vecinos y amigos, de la plaza 9 de Julio, la cual, llevó a cabo, una serie de importantes obras, de restauración y embellecimiento. Esta comisión, se hallaba presidida, por el contador Néstor Oscar Martino, e integrada, entre otros, por el Dr. Juan Carlos Falivene, Juan José Rodríguez, Miguel Caggiano, Rogelio Gómez y el ingeniero Gustavo E. Faccinetti. El 9 de julio de 2016, en la actual administración municipal, del Dr. Guillermo Alejandro Britos, con motivo de la celebración del Bicentenario, de la Independencia, hubo de inaugurarse un bello mural alusivo, a tan magna efemérides; obra de la artista plástica y docente, profesora Fabrizia Braga Navarro, y un grupo de sus alumnos, de dibujo y pintura.

A la plaza 9 de Julio, por Carlos Armando Costanzo.

Placita 9 de Julio, remanso muy dulce y tierno, espacio de la hermosura, rincón de apacibles sueños; ámbito pleno de encanto, delicia, gracia y destellos, como el emblema de un barrio, laborioso y tesonero, y escenario familiar, para el más cálido encuentro, el diálogo vecinal y el saludable paseo, bajo la calma fragante, de tu azul y limpio cielo. Placita 9 de Julio, corazón noble y fraterno, con tu fresca placidez, y tu alegre y grato aspecto; tus árboles, tus caminos, tu mástil firme y sereno, tus bancos de hondo reposo, que te invitan al sosiego; tu busto de Don Loveira, tu sólido monumento, que eterniza la figura y la gloria de Sarmiento, tu modesta y fiel casilla, tus expresivos letreros, tus columnas de alumbrado, y tu mural, claro y bello, reflejando aquella gesta, de Patria y sonoro acento, cuando vibró en Tucumán, la Independencia del pueblo. Placita 9 de Julio, remanso muy dulce y tierno, fruto de una comisión, que trabajó con empeño, una ejemplar voluntad, entusiasmo y mucho esfuerzo. Placita 9 de Julio, yo te saludo en mis versos, y quiero pedir también, – profundo y genuino anhelo -, que Dios, te mantenga linda, custodiada por el tiempo… Placita 9 de Julio, paisaje para el recuerdo, tesoro de la ciudad, remanso de amor y sueños.