La primera celebración chivilcoyana, del 25 de Mayo de 1810, y nombres de calles y escuelas, que evocan esta gran efemérides de la Patria

La primera celebración chivilcoyana, del 25 de Mayo de 1810, y nombres de calles y escuelas, que evocan esta gran efemérides de la Patria

mayo 17, 2018 0 Por archivol
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Don Federico Soarez (1811-1890), Juez de Paz, de Chivilcoy, y presidente de la antigua Corporación Municipal, quien hubo de presidir los actos, de la primera celebración patriótica, del 25 de Mayo de 1810, el día domingo 25 de Mayo de 1856.

La primera celebración, del 25 de Mayo de 1810, llevada a cabo, aquí, en Chivilcoy, bajo los promisorios y auspiciosos albores de su etapa fundacional, se realizó, precisamente, un domingo 25 de Mayo de 1856, y consistió en una concentración de diferentes vecinos y alumnos de la primitiva escuela del pueblo – luciendo, impecables y primorosos guardapolvos blancos -, delante del domicilio de Don Calixto Calderón. Desde allí, en procesión o desfile, los presentes, en dicha reunión, acompañados por una banda de música, hubieron de encaminarse, en primer término, a la capilla, y luego, hacia la casa del entonces Juez de Paz, y presidente de la Corporación Municipal, Don Federico Soarez. En el citado desfile, que encabezó el niño, Juan Battaglini, se observaba un buen número de banderas argentinas. En el domicilio de Soarez, el niño Atanasio Ceballos, de apenas, doce años de edad, recitó una sentida plegaria, de carácter patriótico. Esta primera celebración chivilcoyana, del 25 de Mayo en 1856, hubo de culminar, el día 27 de mayo, por la noche, cuando se ofreció una función, de curiosos y llamativos fuegos artificiales.

En la sesión del 15 de mayo de 1897, el Honorable Concejo Deliberante, de nuestra ciudad, sancionó, mediante ordenanza, un proyecto general, de nomenclatura urbana, que elaboraron y presentaron a ese cuerpo legislativo, los ediles, Sebastián Fabián Barrancos, José María de la Barrera y Jesús Moyano. Según el mencionado proyecto, hubo de bautizarse a distintas calles chivilcoyanas, asignándoles los nombres, de diversos próceres argentinos, con una significativa y relevante actuación pública, en las horas vibrantes e iniciales, del luminoso nacimiento de la Patria, y la gloriosa gesta de Mayo. A la calle Nro. 49, se le impuso el nombre del Dr. Mariano Moreno; a la calle Nro. 63, se le adjudicó el nombre, del comandante del regimiento de Patricios, y presidente de la Primera Junta de gobierno, Cornelio Saavedra; a la calle Nro. 57, se la bautizó con el nombre del Dr. Juan José Paso; a la calle Nro. 52, se le asignó el nombre del General Manuel Belgrano, y a la calle Nro. 64, se le impuso el nombre del Dr. Juan José Castelli. Asimismo, a la avenida Nro. 32, se le adjudicó el nombre de Libertad; denominación que, años más tarde, se reemplazó por la figura del General Justo José de Urquiza. A la calle Nro. 43, en tanto, se le impuso el nombre del Dr. Vicente López y Planes, inspirado e ilustre autor del Himno Nacional Argentino; correspondiendo, al otro segmento de la calle, después de atravesar la avenida Soarez, el nombre del Deán Gregorio Funes, sacerdote comprometido con la causa de la emancipación, escritor, miembro de la Junta, en el mes de diciembre de 1810, tras la renuncia del Dr. Mariano Moreno, y ex director del periódico “La Gazeta” de Buenos Aires, que fundara Moreno, el 7 de junio de 1810. Posteriormente, a la calle Nro. 70, se le adjudicó el nombre de Primera Junta. A la Escuela primaria Nro. 8, creada en 1884, se le impuso el nombre del General Manuel Belgrano, y la Escuela primaria Nro. 18, fundada en 1890, se le asignó la denominación de “Dr. Mariano Moreno”, al igual que, a la Escuela de Educación Técnica Nro. 1, creada el 12 de mayo de 1910.

Al Veinticinco de Mayo de 1810, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo

Hoy, lo quiero batir, y no me cayo, remanyando  su posta vbalentía: Veinticinco fue el yorno, mes de mayo, y un fangote de sueños y energía. Todo un sol bien debute, el primer rayo, el Cabildo de entonces – fiel gomía -; mucha gente en la yeca, algún cabayo, el fervor, la debute algarabía… Hoy, lo quiero batir, pulenta y piola, con su imagen fetén y muy chipola, sus paraguas, su parla de verdad… Y al junarlo en la foto de la escuela, bajo un cielo bacán de escarapela, oigo un grito de eterna Libertad. Veinticinco de Mayo – lunga gloria -, que hace roncha y bandera, en nuestra historia.

Veinticinco de Mayo, fachendoso, yo te juno, en la fiesta de la escuela, con tu pinta de posta escarapela, y tu aspecto polenta y bien glorioso. Aquel yorno mistongo y lloviznoso, el Cabildo – debute centinela -; en la plaza, un embale de novela, y un espíritu guapo y fervoroso. Lungo grito, del pueblo laburante, voz de prócer – parola resonante -, sol chipola, brillando en la distancia… Alma criolla, la Patria que nacía, y un recuerdo dulzón, que todavía, guardo junto a un cachito de mi infancia.