La primera conmemoración chivilcoyana del Día del Trabajo, en 1890

En 1889, el congreso de la Segunda Internacional Socialista, reunido en París (Francia), a manera de recordación y homenaje, a los heroicos mártires obreros, de la ciudad estadounidense de Chicago, quienes murieron injustamente, al defender sus derechos laborales, en medio de los trágicos y sangrientos episodios, del año 1886; estableció el 1 de mayo, como “Día Internacional del Trabajo”, determinación, después, avalada, ratificada y reivindicada, por la Asociación de Sindicatos Europeos. En 1886, allá, en Chicago, se había declarado, una multitudinaria y gigantesca huelga obrera, reclamando la instauración oficial, de la jornada laboral, de ocho horas diarias, y fue entonces que, a raíz de los graves y violentos disturbios, y de un atentado, de índole explosiva, se detuvo, juzgó y ejecutó, a varios cabecillas del movimiento, condenados a muerte, en 1887. Esos nobles y abnegados trabajadores, aspiraban a un salario digno y decoroso, y a una mejor protección, de las leyes.
En Chivilcoy, el 1 de mayo de 1890, hubo de conmemorarse, por vez primera, esta singular y trascendente efemérides universal, gracias a la iniciativa, los profundos ideales de reivindicación y, el firme empeño realizador, de un grupo de inmigrantes, de ideales socialistas y anarquistas, congregados en una “Sociedad de Socorros Mutuos Italiana”, y así, nuestra ciudad, se convirtió en una de las únicas localidades del país, que recordó, inicialmente, el “Día del Trabajo”.
En nuestro país, merced a un proyecto del socialismo, el Congreso nacional, hubo de sancionar, en 1929, la Ley Nro. 11.544, que estableció la jornada laboral máxima, de ocho horas. Con anterioridad, hacia el año 1905, también, por una inquietud de la misma agrupación política, se promovió la sanción de la Ley Nro. 4.661, que establecía, el correspondiente descanso dominical.
Debemos comprender y valorar, la importancia fundamental del trabajo, como un imprescindible instrumento de dignificación moral y de elevación espiritual del Hombre, y de progreso, riqueza y bienestar colectivo, de los pueblos y las naciones de la Tierra, Bien lo subrayaba, el gran poeta gauchesco José Hernández, en las memorables páginas del libro “El gaucho Martín Fierro”, a través, de aquellos sabios y aleccionadores consejos: “Debe trabajar el hombre, para ganarse su pan, pues la miseria en su afán, de perseguir de mil modos, llama a las puerta de todos, y entra en la del haragán. El trabajar es la ley, porque es preciso alquirir, no se expongan a sufrir, una triste situación, sangra mucho el corazón, del que tiene que pedir”.

ORACIÓN DE LA PATRIA DEL TRABAJO

HOY, Señor, más que nunca, yo te pido,
en mi humilde oración emocionada,
por la fuente profunda y añorada,
del Trabajo, que tanto se ha perdido.
Hoy, Señor, yo te imploro conmovido,
por la obscura miseria desolada,
y por quienes, acaso, ya sin nada,
van luchando, con ánimo abatido…
Hoy, te ruego, Señor, por la pobreza,
por la infame injusticia y su dureza,
por los hombres que sufren, allá abajo…
Y que sea el sentir de mi plegaria,
una voz argentina y solidaria,
en favor de la Patria del Trabajo.

Procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

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