La “Revista Numismática”, y una falsificación de monedas, en Chivilcoy (Década de 1930).

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Moneda de cupro níquel, de 20 centavos, que se falsificaron en Chivilcoy, hacia el año 1934.

Moneda de cuproníquel, de 20 centavos, que se falsificaron en Chivilcoy, hacia el año 1934.

En el mes de enero de 1967, comenzó a circular, aquí, en nuestra ciudad, el primer número de la “Revista Numismática”, órgano periodístico, informativo y didáctico, que editó el “Centro Numismático Chivilcoy”; una entidad, creada a mediados de la década de 1960, la cual, hubo de reunir o congregar, en su seno, a un grupo de distintos vecinos chivilcoyanos, entusiastas coleccionistas, amantes y aficionados por la curiosa y apasionante ciencia de la “Numismática”, dedicada al correspondiente estudio, de monedas y de medallas antiguas. Dicho “Centro Numismático”, estaba presidido por el señor Emilio Dambrosio, a quien acompañaban, en la comisión directiva, el profesor Francisco Antonio Menta, Francisco Alberto Castagnino, Ángel Sallago, Julio Ibarra, Hugo Carasatorre (h), Gustavo O. Delgué, Oscar R. Tolosa, José L. Scirica, el Dr. Raúl E. Rocha y Jorge R. D’Atri. Bajo el título “Nuestros propósitos”, al enunciar y exponer, la finalidad rectora, de la citada revista, se expresaba: “Al salir a la luz, con esta publicación, prohijada por quienes tienen inclinación por la numismática, en Chivilcoy, hacemos referencia que, por primera vez, en el orden del periodismo local, aparece una publicación de esta índole. No nos anima un propósito demasiado pretensioso, en el sentido de aparecer, con visos de perfección y de alarde periodístico, pero sí nos impulsa, un propósito cultural y educativo, y también, de expansión y recreación, para ocuparnos de temas relativos a la numismática, importante ciencia auxiliar de la historia”. Una de los interesantes artículos, de la mencionada publicación, recordaba una operación delictiva, de falsificación de monedas, de cuproníquel, de veinte centavos, registrada en Chivilcoy, aproximadamente, hacia el año 1934. Las monedas de cuproníquel, se acuñaron, en el país, desde 1895, y hubieron de circular, hasta comienzos de la década de 1950. La falsificación, se llevó a cabo, en una quinta, de la sección segunda, y estuvo a cargo, de varios muchachos de la época, quienes, finalmente, fueron descubiertos por la policía local. En aquel momento, ejercía funciones de comisario, Don Manuel García Sanabria, secundado por los oficiales, Lorenzo, Rivarola, Colman y Bianchi. La nota de la “Revista Numismática”, puntualizaba que: “Hace unos cuantos años, se dio en esta ciudad, el caso de la falsificación de monedas de veinte centavos, que por aquella época, tenían un elevado poder adquisitivo. Con ese valor, se lograba en el comercio de Chivilcoy, adquirir objetos de utilización doméstica y otras cosas. Lo cierto es que, a principios de la década de 1930 (muy probablemente, el año 1934), funcionó la “primera ceca”, de esta ciudad, en la que se acuñaron monedas, imitando a las piezas de cuproníquel, del mencionado valor. En una quinta del partido de Chivilcoy, se efectuó por primera vez, la “acuñación” de monedas, de veinte centavos. El material para tal fin, fue suministrado por una importante firma industrial, que por supuesto ignoraba, el destino que se le daba, y consistía en metal antifricción y plomo, con lo que se lograba una aleación, más bien blanda, pero que impresionaba bien, a primera vista. Los falsificadores, gente capaz, obtuvieron piezas de aspecto muy semejante a las monedas legítimas, que fueron de fácil colocación, siempre y cuando, no se hicieran sonar, o se sometieran a presión. El sonido, al golpearlas, era sordo y opaco, y además, las piezas se doblaban, con relativa facilidad. Los falsificadores, las hacían circular, comprando en el comercio, cajas de fósforos, paquetes de alfileres, carretes de hilo y otros artículos, que no pasaban de los cinco centavos de valor; de esa manera, lograban, quince centavos en el vuelto, y la mercancía adquirida. Se cuenta que, cuando la policía descubrió la maniobra, en el domicilio de uno de los falsificadores, se halló un ropero lleno de cajas de cerillas, las que habían sido convenientemente preparadas, para ser comercializadas, en un lugar lejano, es decir, en lo que es hoy, la provincia de La Pampa. Según algunas referencias, no muy exactas, parece ser que, las monedas fueron fabricadas en moldes, dentro de los cuales, se vaciaba la aleación, en estado de fusión. De estas piezas, se conservan muy pocas, en poder de algunos coleccionistas, y en la actualidad, constituye una verdadera rareza, encontrarlas”. La insólita historia, entonces, de los “monederos falsos” chivilcoyanos, quienes en 1934, fabricaron en nuestro medio, aquellas viejas y lejanas monedas, de veinte centavos…