Los Bomberos Voluntarios, de la ciudad de Chivilcoy

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El 2 de junio, se conmemora El Día del Bombero Voluntario Argentino, una fecha de nuestro calendario, establecida en el año 1954, a través de una resolución del primer Congreso Nacional de Bomberos Voluntarios, para recordar, como un justiciero reconocimiento y especial homenaje, aquel lunes 2 de junio de 1884, cuando un grupo de inmigrantes itálicos, bajo la conducción de Don Tomás Liberti – su principal animador y propulsor -, hubo de sentar las bases fundacionales, de la Asociación Italiana de Bomberos Voluntarios, del tan pintoresco y populoso barrio porteño de La Boca. Dicha entidad, cuya sede inicial, funcionó en una humilde y precaria casilla de madera, constituyó un cuerpo de servidores públicos, el cual, tuvo su primera participación, frente a un siniestro, en el mes de noviembre de 1885, al originarse un pavoroso incendio, en el edificio de una fábrica de velas, ubicado en la zona geográfica de Barracas al Sur. En nuestra ciudad de Chivilcoy, el cuerpo de bomberos voluntarios, se conformó, a fines de 1944, y en los primeros meses de 1945, dentro del seno, del Centro Comercial e Industrial, bajo la consigna y, el elocuente y expresivo lema: “Abnegación, sacrificio, desinterés”. El 7 de julio, de ese mismo año, nació la Sociedad de Bomberos Voluntarios, y el 8 de diciembre de 1945, los heroicos servidores públicos locales, recibieron su glorioso bautismo de fuego, tras registrarse un siniestro, en el templo mayor de Nuestra Señora del Rosario, a las 6.30 de la mañana, durante el transcurso de una misa, de primera comunión. La sede institucional, de la Sociedad y del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, funcionó, al comienzo, en el Centro Comercial e Industrial; desde 1949 hasta 1971, en un inmueble municipal, de la calle Lavalle Nro. 28, y a partir del domingo 21 de noviembre de 1971 – fecha de su inauguración oficial -, en el moderno y amplio edificio, sito en la intersección de las calles Pueyrredón y General Rodríguez. En junio de 1965, mediante una ordenanza del Honorable Concejo Deliberante, a la calle Nro. 72, que atraviesa, junto a uno de los costados, de la plaza Mariano Moreno, se le impuso el nombre de “Bomberos Voluntarios”, y el 7 de julio de 1966, en el citado paseo público, se descubrió un monolito evocativo, en honor a la gran figura del Bombero Voluntario, que bien merece, la auténtica admiración, el mayor reconocimiento y el más cálido aplauso, de toda nuestra comunidad chivilcoyana.

A los Bomberos Voluntarios chivilcoyanos, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Bomberos chivilcoyanos, de la firme valentía, la vocación, la energía, y los sueños cotidianos. Corazones muy ufanos, de claro amor y grandeza, que con profunda nobleza, son ejemplo – vida hermosa -, de la entrega generosa, el arrojo y la entereza. Bomberos, dignos bomberos, del hondo y eterno aliento, el genuino sentimiento, y los hechos verdaderos. Intrépidos, tesoneros, con esfuerzo y sin horario, espíritu solidario, trabajo, hazañas y gloria, siempre estarán en la historia, del pueblo y el vecindario. Bomberos del altruismo, la lucha y el sacrificio, abnegación y servicio, fiel constancia y patriotismo. Largo empeño y heroísmo, guardianes de la ciudad, que por tanta voluntad, denuedo, nervio y coraje, merecen el homenaje, de nuestra comunidad.