Los murales del pintor, Don José Antonio Speranza, en la iglesia Nuestra Señora del Carmen (1963-1999).

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Imagen de la cúpula, del Templo Nuestra Señora del Carmen, decorada por los murales, del gran pintor chivilcoyano, Don José Antonio Speranza. Dichas Obras, se inauguraron, el 16 de julio de 1963, y permanecieron en el templo, hasta el mes de junio de 1999, cuando fueron suprimidas. La fotografía, es una cordial y generosa gentileza, del conocido y destacado fotógrafo, periodista, escritor e investigador local, Osvaldo Benítez, quien, de una manera entusiasta y comprometida, ha salvado y preservado, el patrimonio fotográfico de Chivilcoy.

La crónica evocativa de hoy, se encamina a la recordación, de los atrayentes y bellos murales, del  caracterizado artista plástico local, Don José Antonio Speranza, que durante un largo período, de 36 años, hubieron de ornamentar y engalanar, el templo de Nuestra Señora del Carmen; constituyendo, sin dudas, todo un símbolo estético, de Chivilcoy. Dichos murales, como señalábamos, en un comienzo, fueron realizados, por el notable pintor, Don José Antonio Speranza, quien decoró, con estampas y dibujos alusivos, los distintos altares y paredes, de la iglesia del Carmelo.

Se trató de una labor ardua y minuciosa, de muchos meses, de un sostenido y fructífero trabajo, y Don José Antonio Speranza, contó, entre otros, con la colaboración de su propio hijo, el arquitecto Edelmiro Speranza. Los citados murales, que le brindaron al templo, una imagen, ciertamente, pintoresca y llamativa, hubieron de inaugurarse, el 16 de julio de 1963, dentro del devoto y jubiloso marco, de la celebración, del antigua y tradicional festividad, religiosa y popular, en honor de la Virgen Nuestra Señora del Carmen, venerada y querida “patrona espiritual de Chivilcoy”.

Subrayemos que, el pintor, ceramista y docente, Don José Antonio Speranza, había nacido en nuestra ciudad, el 25 de julio de 1909, y falleció, en Buenos Aires, el 4 de junio de 1987, a los 77 años de edad; descansando sus restos, en la necrópolis local. Destacado creador pictórico, que supo reflejar en sus magníficos óleos, el verde y luminoso paisaje de llanura, que nuestra geografía bonaerense, Don José Antonio Speranza, fue el ilustre fundador y primer director, del Museo Municipal de Artes Plásticas Pompeo Boggio, inaugurado, el 22 de octubre de 1946.

El notable y prestigioso pintor, grabador y ceramista chivilcoyano, Don José Antonio Speranza (1909-1987), fundador y ex director del Museo Municipal de Artes Plásticas «Pompeo Boggio», inaugurado el 2 de octubre de 1946. El 17 de septiembre de 2012, se le impuso su nombre a la Escuela de Educación Estética, fundada el 2 de noviembre de 1989, e inaugurada el 3 de septiembre de 1990.

Se desempeñó, durante varias décadas, al frente del mencionado organismo comunal; perteneció a las filas de la Agrupación Artística Chivilcoy, y organizó, la Peña “La Colmena”, en 1936; ejerció la presidencia de la Comisión de Cultura y Festejos Populares, para el centenario de Chivilcoy, en octubre de 1954, y fue, asimismo, director municipal de Cultura, bajo la administración del ingeniero José María Ferro, en la década de 1970. Los murales, del pintor, Don José Antonio Speranza, se suprimieron, en el mes de junio de 1999, al llevarse a cabo la restauración edilicia del templo Nuestra Señora del Carmen. Pero, en los ojos y el corazón de la feligresía, y de toda nuestra comunidad chivilcoyana, ha quedado, para siempre, la nítida memoria, de esas hermosas y sorprendentes realizaciones plásticas, dignas del mejor homenaje.

 

 

 

 

 

 

A los murales, del pintor Don José Antonio Speranza, por Carlos Armando  Costanzo (Poema escrito, en el mes de junio de 1999, cuando se suprimieron, dichos murales)

Qué triste y qué vacía está la Iglesia, sin los murales de José Speranza, la capilla del Carmen, pintoresca, -estilo colonial y bella estampa-, que en la comunidad y el vecindario, como artístico edén, se presentaba, llena de colorido y de hermosura, feliz y engalanada; la capilla de Carmen, que hace tiempo, de una forma tenaz, fue levantada, con el arduo trabajo y el aporte, el esfuerzo, el empeño y la pujanza, de muchas voluntades, muchos sueños, y nobles manos, bien chivilcoyanas. Qué triste y que vacía está la Iglesia, sin los murales de José Speranza; esos murales, que armoniosamente, de manera expresiva, reflejaban, paisajes y figuras, imágenes sagradas, y hasta el heroico cruce de los Andes, por San Martín, el Padre de la Patria. Qué triste y que vacía está la Iglesia, sin los murales de José Speranza, frutos de su talento creativos, y su labor, paciente y entusiasta; murales, que eran parte de la historia, la tradición de ayer, gloriosa y clara, el patrimonio cultural del pueblo, y la esencia y la fibra ciudadanas… Qué triste y qué vacía está la Iglesia, sin los murales de José Speranza… Sólo, nos quedarán, frente a los ojos, mientras los años pasan, los dibujos, las líneas, los matices, la visión de recuerdo y la nostalgia… Qué triste y qué vacía está la Iglesia, sin los murales de José Speranza, pero ellos vivirán, ya para siempre, en un rincón, de todas nuestras almas.