Oración lunfarda a Dios, desde Argentina

Oración lunfarda a Dios, desde Argentina

abril 22, 2021 Desactivado Por archivol
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Como bien lo señala  el Padrenuestro: “Y no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”. Qué Dios nos libre y nos salve… De lo contrario, muy probablemente, dentro de 10 o 15 años, en la Argentina de aquella época, los dramáticos problemas, múltiples conflictos y patéticos padecimientos, serán los mismos o perores que los actuales, y seguramente, se estará hablando de lo mismo, lo mismo, lo mismo que ahora…

Hoy, más que nunca, unidos y fraternales, desde este punto geográfico del extremo sur del continente americano, llamado República Argentina, necesitamos elevar a Dios, el supremo y eterno Padre del infinito universo, una oración sincera, expresiva y profunda. Una oración, para que él, con su inconmensurable omnipotencia, su inagotable sabiduría, su alta y sublime justicia y, su extraordinaria dimensión divina, nos salve a todos los argentinos. Porque solamente él, y nada más que él, podrá salvarnos…

Salvarnos de la falta de principios éticos, conciencia moral y valores humanos, la corrupción, la injusticia y la impunidad, las ruines y canallescas ambiciones, la deshonestidad, los egoísmos y mezquindades, las grietas, discordias, antinomias y estériles divisiones, las vanas y fatuas palabras, las falsas promesas, las farsas, los embustes y las reiteradas mentiras…

Salvarnos de la constante nivelación e igualación hacia abajo – particularmente, en materia escolar y educativa -, la degradación espiritual e intelectual, la gigantesca decadencia, la marginación social, la sombría ignorancia y la incultura, el desempleo, la desocupación y la enorme y creciente miseria dependiente…

Salvarnos de una sociedad y de un país, condenados al nefasto y fatal círculo vicioso, rueda, túnel, trampa o laberinto del “siempre lo mismo”, donde las cosas siguen siempre como están, no cambia nada (pues no existen la menor intención ni el más ínfimo propósito de cambiar nada), nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todo resulta igual, todo da lo mismo y, todo termina inexorablemente siendo, siempre, siempre lo mismo… Una sociedad y un país, donde al final siempre pierde, se perjudica, se funde y se empobrece, la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja, lucha, vive esforzándose y paga estrictamente sus impuestos y obligaciones tributarias…

Salvarnos de los “chantas, bolaceros, farabutes, malandras, matufieros y chorros de siempre”, que nos roban y matan las ganas de vivir, de trabajar, de progresar y de soñar, la motivación, el entusiasmo, las ilusiones, las esperanzas, el presente y el futuro…

Salvarnos de todo lo malo, lo vil, lo perverso, cruel y deleznable, que nos impiden crecer, desarrollarnos y realizarnos, y nos conducen a un porvenir sin destino; un porvenir que no nos lleva a ninguna parte…

No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo; los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo; para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo; en el mundo, cosecharemos y recogeremos lo que hemos sembrado; si no vivimos como pensamos, terminaremos pensando como vivimos, y los Hombres, al igual que los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos…

Debemos, ante todo, predicar con el buen ejemplo y el testimonio aleccionador y edificante de nuestra conducta; sin un buen ejemplo, las expresiones verbales, nada significan y de nada valen… Existe un único rumbo posible: Volver al luminoso camino de la Educación y la Enseñanza, la Honestidad y la sagrada Cultura del Trabajo.

Como bien lo señala  el Padrenuestro: “Y no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”. Qué Dios nos libre y nos salve… De lo contrario, muy probablemente, dentro de 10 o 15 años, en la Argentina de aquella época, los dramáticos problemas, múltiples conflictos y patéticos padecimientos, serán los mismos o perores que los actuales, y seguramente, se estará hablando de lo mismo, lo mismo, lo mismo que ahora…

Oración lunfarda a Dios, desde Argentina, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Che, Dios mío, con parla humilde y pura, / y un gran cacho de fe, posta y sentido, / de una forma mistonga, yo te pido / un país sin afano y mishiadura. / Hoy, quisiera pecharte, con dulzura, / los valores pulentas que se han ido; / qué nos cope el amor – cuore dormido -, / y no siga perdiendo quien labura… / Yo te pido un espíritu fratelo, / la justicia sin tongo ni camelo, /y que en medio de tanta fulería, / nos salvés del chantún, que mucho avanza, / nos morfa la ilusión y la esperanza, / y nos mata el futuro y la alegría. / Che, Dios mío, cazá esta parla amiga, / vos que sos flor de capo y mi sostén, / y al final, tu chamuyo nos bendiga, / borrando nuestras pálidas. Amén.