Pinceladas evocativas de Domingo Faustino Sarmiento y Chivilcoy

La insigne figura de Don domingo Faustino Sarmiento, en el 131 aniversario, de su muerte, acaecida en la ciudad de Asunción del Paraguay, el 11 de septiembre de 1888. Había nacido, en la provincia de San Juan, el 15 de febrero de 1811. En el alma de la historia chivilcoyana, siempre está viva y latente, su presencia de acción y positiva realizaciones, en favor del desarrollo y el progreso lugareños.

Su presencia en nuestra ciudad, su aporte al avance progresista de la zona, y los distintos homenajes que se le tributaron, a lo largo de la historia lugareña.

El 11 de septiembre, se conmemora el Día del Maestro, una entrañable y sentida fecha,  que nos recuerda la desaparición física, del polifacético y gran pedagogo, escritor, periodista, hombre público, gobernante y estadista argentino, Domingo Faustino Sarmiento, fallecido en la ciudad de Asunción del Paraguay, a la edad de 77 años, el 11 de septiembre de 1888. Había nacido, en la provincia de San Juan, en el humilde y modesto hogar de Don Clemente Sarmiento y Doña Paula Albarracín, el 15 de febrero de 1811; fundó, en plena juventud, el vehemente y valeroso diario “El Zonda”; se exiló en la hermana República de Chile; en 1845, publicó el célebre libro “Facundo”, dedicado a la legendaria figura, del caudillo riojano, general Juan Facundo Quiroga, y en 1850, las emotivas y tan bellas páginas, del volumen “Recuerdos de Provincia”; realizó diferentes giras y viajes, a los Estados Unidos y al continente europeo, y fue gobernador de San Juan, diputado, senador, diplomático y,  presidente de la Nación, entre el 12 de octubre de 1868 y, el 12 de octubre de 1874. Apasionado y singular forjador y propulsor, de la instrucción pública  argentina, luchó y combatió, de una manera férrea y constante, por el sistema educativo popular, el saber y la enseñanza, y en la esencia, la voz y el corazón de nuestra historia, han quedado y se prolongan, su intensa vida, su infatigable labor y,  su gigantesca obra; elevándose, la emblemática figura de Domingo Faustino Sarmiento, como símbolo y verdadero ejemplo, de auténtico y glorioso Maestro de toda América.

 La historia de Chivilcoy, está unida a Domingo Faustino Sarmiento, por profundos y sinceros vínculos, de amistad y afecto, establecidos a lo largo de varios años, de permanente comunicación epistolar, apoyo, comunicación, y francos y genuinos lazos personales. Sarmiento, descubrió esta fértil y próspera región geográfica del oeste de la provincia de Buenos Aires, en los últimos días (28, 29 y 30), del mes de enero de 1852, cuando atravesó nuestra zona, junto a las tropas del Ejército Grande, del general Justo José de Urquiza, cumpliendo funciones de boletinero. Sarmiento, viajaba en una lenta y pesada carreta, donde transportaba una pequeña imprenta móvil; redactando y luego, editando y reproduciendo, los diferentes partes diarios, del citado contingente bélico, que se dirigía a Buenos Aires. Allí, derrotó a las fuerzas de Don Juan Manuel de Rosas, en la memorable batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852.  Y así, desde un primer momento, el  prócer sanjuanino, hubo de interesarse, honda y vivamente, por nuestras laboriosas y productivas chacras chivilcoyanas.

Después, a mediados del mes de marzo de 1857, estuvo en Chivilcoy, para presidir la solemne inauguración religiosa, de la primitiva capilla, puesta bajo la advocación de la Virgen Nuestra Señora del Rosario, y el 13 de octubre, de ese mismo año 1857, siendo senador, en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, logró la sanción, de la tan importante y valiosa “Ley de Tierras, de Chivilcoy, que favoreció e impulsó, de una forma notable y sorprendente, el extraordinario y muy positivo desarrollo de la agricultura, en nuestra zona del oeste bonaerense.

Tiempo más tarde, el 3 de octubre de 1868, nueve días antes de asumir, como presidente de la Nación, el 12 de octubre, visitó nuestra ciudad, pronunciando el tan elocuente y famoso discurso – programa de gobierno, que puntualizaba: “Les prometo hacer Cien Chivilcoy, con tierra para cada padre de familia y escuelas para sus hijos”. Con estas proféticas y vibrantes palabras, Domingo Faustino Sarmiento, presentaba y exhibía a nuestra ciudad, como un modelo o paradigma, frente al resto del territorio y, el concierto de poblaciones, de la República.

En noviembre de 1895,  mediante una ordenanza, del Honorable Concejo Deliberante local, se bautizó  a una de las principales avenidas de nuestra ciudad, con el nombre de Domingo Faustino Sarmiento..

El 25 de Mayo de 1944, se inauguró en la plaza 9 de Julio, el monumento a Sarmiento, obra del reconocido y prestigioso escultor argentino, Juan Zuretti, y el 22 de octubre de 2007, en la plaza 25 de Mayo, se procedió a la inauguración de un monumento sarmientino, en forma de libro, donde se reproduce uno de los fragmentos más destacados, de aquel discurso del 3 de octubre de 1868.

En el mes de octubre de 1938, el caracterizado  historiador e investigador, escritor, docente y hombre público chivilcoyano, ingeniero agrónomo Mauricio Birabent (1905-1982), editó su formidable y hermoso libro, sobre la historia de Chivilcoy, y lo denominó “El Pueblo de Sarmiento”, por la notoria gravitación, y la concreta y estimable presencia, del prócer sanjuanino, en la existencia, el desarrollo y el progreso lugareños.

La Escuela Normal, de nuestra ciudad, inaugurada el 12 de abril de 1905, desde el 18 de abril de 1925,lleva el nombre de Domingo Faustino Sarmiento, y asimismo, tenía idéntica denominación, la Escuela primaria Nro. 1, ubicada en la intersección de la avenida Sarmiento y la calle Belgrano (Donde hoy, se encuentra el edificio del Correo Argentino); la cual, fue demolida, en el mes de abril de 1970. Recordemos también que, el 11 de septiembre de 1923, hubo de inaugurarse, en el hall de la Escuela Normal de Chivilcoy, un busto de Domingo Faustino Sarmiento.

Señalemos además que, en el mes de julio de 1856, la Corporación Municipal, como un simpático y amistoso gesto y, un claro testimonio de gratitud, hacia Domingo Faustino Sarmiento, hubo de donarle una quinta cultivada, sita en las inmediaciones de la ex Estación ferroviaria Norte. Sarmiento, nunca habitó dicha finca, que finamente se vendió; remitiéndosele al sanjuanino, el importe dinerario de aquella operación. Sarmiento, jamás olvidó, ese acto de agradecimiento y ejemplar generosidad, de las autoridades y el pueblo de Chivilcoy.

En septiembre de 1988, con motivo del centenario, del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, el inquieto y caracterizado, dirigente político y deportivo, historiador, investigador del pasado lugareño y, hombre público local, Don Vicente José Abriola (1907-2003), hubo de entregar a la estampa, el folleto titulado: «Domingo Faustino Sarmiento, el patriarca amigo de Chivilcoy», donde trazó una interesante e ilustrativa reseña histórica, sobre la acción y el influjo del prócer sanjuanino, en la vida y el desarrollo de nuestra comunidad chivilcoyana.

Y en el final, nuestro mejor reconocimiento y homenaje, a los docentes de nuestra ciudad:

A los maestros chivilcoyanos, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Maestros chivilcoyanos, de la genuina docencia: Amor, esfuerzo, paciencia y hondos sueños cotidianos. Corazones siempre ufanos, que en constante palpitar, siempre han sabido brindar, dulcemente, a cada niño, todo el profundo cariño, de su labor escolar. Yo enarbolo la bandera, de su firme anhelo diario, su espíritu solidario, su entrega tan verdadera… Y de una forma sincera, en medio de algún salón, con orgullo y emoción, levanto como esperanza, su voz de fiel enseñanza, trabajo y educación.

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