Pinceladas históricas, del Zorzal Criollo, Carlos Gardel y Chivilcoy

Carlos Gardel, el melodioso y eterno Zorzal Criollo y Morocho del Abasto, un auténtico y glorioso mito, de la música popular, la identidad nacional y la cultura argentina. Nacido el 11 de diciembre de 1890, y muerto, en forma trágica, el 24 de junio de 1935, a los 44 años de edad, Carlos Gardel, visitó Chivilcoy, en cuatro oportunidades: 1912, 1921, 1925 y 1933. La avenida Nº 17, de nuestra ciudad, lleva su querido e imborrable nombre. 

Se conmemora el 84 aniversario, de la trágica desaparición física, del eximio intérprete del Tango, el tan popularizado e inmortal cantor Carlos Gardel, quien falleció, a los 44 años de edad, aquel aciago lunes 14 de junio de 1935, al producirse un grave accidente aéreo, en el aeropuerto de Medellín (Colombia); un luctuoso suceso, de trascendencia internacional, que hubo de conmover, profundamente, a toda nuestra ciudadanía. El Morocho del Abasto, había nacido, el 11 de diciembre de 1890, y su nombre, célebre y resonante, se proyecta a través del tiempo, como un auténtico y glorioso símbolo, del arte musical del país, y la identidad cultural argentina.

El melodioso e inolvidable Zorzal Criollo, visitó la ciudad de Chivilcoy, en cuatro oportunidades, dejando en el seno de la comunidad y de nuestro vecindario, muchos recuerdos, cálidos y entrañables.

El 6 de abril de 1912, acompañado por el guitarrista Francisco Martino, Carlos Gardel, estuvo en Chivilcoy, presentándose, en un bar ubicado en la intersección de las calles Belgrano y Deán Funes, que se denominaba “La tacita de plata” o “La copita de plata”, y también, en diferentes fondas de la época, situadas en el sector geográfico de la antigua y ya desaparecida Estación ferroviaria Norte y de la plaza España.

La segunda visita, hubo de registrarse, los días 6 y 7 de agosto de 1921, y en esa ocasión, el Morocho del Abasto, junto al intérprete José Razzano, con quien conformaba el ya famoso dúo: “Gardel – Razzano”, actuó en la sala del Cine Bar “Radium”, que se encontraba ubicado, en la esquina de las calles, San Martín y 25 de Mayo, frente a la plaza principal, de nuestra ciudad. En dicho lugar, que se había inaugurado, hacia el año 1913, se solían proyectar películas mudas, y se ofrecían, asimismo, distintos espectáculos, de índole musical.

La tercera oportunidad, en la cual, el Zorzal Criollo, estuvo en nuestra ciudad, data de 1925, cuando llegó a Chivilcoy, acompañado por José Razzano, presentándose en  la sala del Cine – Teatro Español.

La última ocasión, en que Carlos Gardel, visitó nuestro medio, se registró los días 5 y 6 de agosto de 1933, y el Morocho del Abasto, vino acompañado, por sus cuatro fieles y diestros guitarristas, Julio Domingo Vivas, Guillermo Desiderio Barbieri, Horacio Petorossi y, Ángel Domingo Riverol. La muy exitosa y aplaudida actuación del Zorzal, se llevó a cabo, en la sala del Cine – Teatro “Metropol”. En esa histórica y memorable oportunidad, el Morocho del Abasto, concurrió a las instalaciones del Club Social; recorrió las calles locales, junto a sus guitarristas, en un automóvil de Don Fernando Cánepa y, participó, además, de un asado criollo, que se sirvió en una casa de campo, de la familia Marchetto. Hubo de alojarse, en las instalaciones del Hotel Restelli, que se hallaba situado, sobre la segunda cuadra, de la calle Rivadavia.

El 26 de julio de 1935, un mes más tarde, de su penosa y tan lamentada muerte, se exhibió en la sala del Metropol, la sentida y bella película “El día que me quieras”; siendo este cine chivilcoyano, el segundo, a nivel mundial, que proyectó el siempre recordado filme, del gran intérprete e ídolo del Tango.

El 8 de septiembre de 1978, durante el transcurso de una ceremonia oficial, se le impuso a la avenida Nro. 17, de nuestra ciudad, el eterno y querido nombre de Carlos Gardel, cuyo claro y palpitante mito, se prolonga a lo largo del tiempo y de las décadas, y conservando así, su nítida y permanente vigencia, se mantiene, fresco y vivo, en las profundas fibras del corazón popular, y en la memoria, el cariño y la admiración, de todos los argentinos.

A Carlos Gardel, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Una florida matina, de posta y brillante sol, junto a un mistongo farol, te campaneo, en la esquina… Y tu presencia ilumina, de una manera especial, todo el rioba fraternal, de la pulenta alegría, con tu pinta de gomía y tu canto de Zorzal. Desde una yeca perdida, con tu magia y alto rango, estás batiendo algún tango, que la gente nunca olvida, porque en la historia y la vida, siempre banana y muy fiel, sin cáscara ni cartel, sos y serás, bien fichado, el Morocho engominado, y el gran Carlitos Gardel.

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